Recordación de distintas y destacadas mujeres, en la historia de Chivilcoy

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Sor María Teresa Abad, la inolvidable Hermana Piedad (1920-1994).

Sor María Teresa Abad, la inolvidable Hermana Piedad (1920-1994).

Profesora María René Cura: Destacada y prestigiosa docente, escritora, conferenciante y estudiosa, de larga y fructífera trayectoria cultural, en nuestra ciudad, el país y el exterior. Publicó diferentes trabajos de investigación, y se desempeñó, de un modo significativo, en la editorial “Sur”, de la gran escritora argentina, Victoria Ocampo. El 22 de octubre de 1997, fue declarada “Ciudadana Ilustre”, de Chivilcoy. Nacida en 1927, falleció en el año 2007.

Profesora Leontina Poch Grondona: Caracterizada y notable artista plástica y docente, con un prolongado y fecundo camino, en el campo de la enseñanza. Ejerció la docencia, en las aulas de la inolvidable Academia de la Cárcova, – que también dirigió, durante décadas, tras la muerte del maestro Don Pompeo Boggio, en 1938 -, y en distintos establecimientos educacionales. Autora de una vasta y rica obra pictórica, el 22 de octubre de 1995, se la declaró “Ciudadana Ilustre”, de Chivilcoy. Nacida en 1911, falleció en el año 2010.

Sor María Teresa Abad, la “Hermana Piedad”: Recordada religiosa y docente, de extensa y apreciable trayectoria educativa, desde 1962 hasta 1963, hubo de ejercer el cargo de rectora, del Colegio Nuestra Señora de la Misericordia, de Chivilcoy. Nacida en 1920, falleció en 1994. Una calle de la ciudad, lleva su nombre, y mantiene siempre viva, su entrañable memoria.

Dra. Ilda E. Zuloaga: Distinguida y prestigiosa abogada – una de las primeras profesionales femeninas del Derecho, oriundas de nuestro medio -, ocupó un cargo de jueza, en la esfera de la magistratura y el poder judicial, y fue, asimismo, directora municipal de Cultura, de nuestra ciudad, entre los años 1957 y 1958. Fallecida, hace ya, un buen número de años, presidió también, la filial de la Federación de Asociaciones Católicas de Empleadas (F.A.C.E.).

Emma De Francesco: Activa y laboriosa educacionista, de importante trayectoria docente, ocupó la regencia, del Departamento de Aplicación, de la Escuela Normal “Domingo Faustino Sarmiento”. Fue una de las principales fundadoras y organizadoras, de la Asociación de Ex Alumnos, de la Escuela Normal; institución a la que, justa y merecidamente, se la bautizó con su querido nombre. Fallecida, hace ya, muchos años, se desempeñó también, como directora y coordinadora, de la entonces denominada “Casa de la Cultura” (En la actualidad, Museo Municipal de Artes Plásticas “Pompeo Boggio”), en las décadas de 1970 y 1980.

Eloísa Gutiérrez (Musmée): Gran bibliotecaria, docente y exquisita poetisa lírica, durante varias décadas, de una intensa y sostenida labor cultural, hubo de llevar a cabo, una magnífica tarea, en los ámbitos de la Biblioteca Popular “Dr. Antonio Novaro”, de nuestra ciudad. Además, ejerció la enseñanza, y fue directora de escuelas; volcando allí, todo su profundo amor hacia la infancia, la actividad educativa y la instrucción pública. Autora de sentidas y bellas composiciones poéticas, nació en 1883, y falleció en 1974.

Carmen Mundo: Talentosa y destacada escritora, poetisa, periodista, música y docente, junto a su hermano, el recordado músico, escritor y docente, profesor Domingo Mundo, hubo de editar y dirigir la revista “Biófilos – Amantes de la Vida –“, publicada en septiembre de 1935. Ejerció la enseñanza musical; ofreció charlas y conferencias, y fue autora de numerosos textos, en verso y prosa, donde utilizó el seudónimo de “Minutisa”. Nacida en 1910, falleció en 1962.

Mujer, soneto de Carlos Armando Costanzo.

Hoy, te nombro, mujer – estrella y rosa -, de una forma romántica y sentida, por tu clara presencia, tan querida, en la calle, el hogar y cada cosa… Hoy, te nombro, tenaz y laboriosa, con tu fuerza profunda y encendida, tu valor y tu lucha, ante la vida, tu emoción y tu entrega generosa. Hoy, te nombro, con toda tu pujanza, tus proyectos y sueños, tu esperanza, tu sonrisa, tu impulso y tu energía… Y al ver siempre, tu cálido consuelo, pienso que eres el ángel – flor y cielo -, del encanto, el amor y la alegría.