Recordando a Carlos Alberto “Chango” Ayarza (1942 – 2019), ex secretario de Cultura, de la Municipalidad de Chivilcoy.

Carlos Alberto Ayarza, junto al entonces intendente municipal, Dr. Carlos Francisco Dellepiane y al Procurador Carlos Armando Costanzo, el día de la inauguración del Archivo Literario Municipal, fundado el 18 de octubre de 1984.

El pasado 18 de abril, dejó de existir, a los 76 años de edad, Carlos Alberto “Chango” Ayarza, ex secretario de Cultura, de la Municipalidad de Chivilcoy, y desapareció con él, un hombre de auténticas y profundas convicciones ideológicas, claro pensamiento político y gran fidelidad, a una doctrina y una trayectoria, quien supo caracterizarse y distinguirse, por su espíritu humilde, sociable y afectuoso, su particular cordialidad y bonhomía, su natural modestia, sus plausibles inquietudes e iniciativas y, su conducta personal, de honradez, sinceridad y transparencia. Nacido en diciembre de 1942, en el seno de una conocida familia, de nuestra ciudad, desde los años, de su adolescencia y juventud, adhirió al justicialismo, de un modo franco y fervoroso; acreditando así, una firme y tenaz militancia, de varias décadas, donde demostró su capacidad intelectual, su noble y sostenida perseverancia y, su inquebrantable voluntad de lucha, en una actitud de unión y acuerdo,  tolerante y reflexiva, sin sectarismos y antinomias, ni confrontaciones, resentimientos y rencores… Al asumir, el Dr. Carlos Francisco Dellepiane, como intendente municipal, el 11 de diciembre de 1983, designó a Carlos Alberto Ayarza,  director de Cultura, de la comuna, alcanzando luego, el rango de secretario, de dicha área. Se desempeñó, en las citadas funciones, bajo toda la gestión, del Dr. Dellepiane, entre 1983 y 1987, y durante la primera administración, del Dr. Jorge Adalberto Juancorena, desde diciembre de 1987, hasta diciembre de 1991. En el ejercicio de aquel cargo, con un criterio totalmente abierto y democrático, y un sentido amplio y pluralista, desplegó una intensa y gigantesca labor realizadora, abierta a todo el vecindario y la comunidad; brindando un absoluto apoyo y, una especial y generosa cabida, a las más diversas expresiones y manifestaciones, artísticas y creativas, de nuestro medio. Siempre encontraron, un eco positivo y favorable, numerosos proyectos culturales, y de esa manera, se fueron desarrollando, en el campo de las letras, la música, el dibujo y la pintura, el teatro, la fotografía, la danza, la ciencia y la tecnología, múltiples y ponderables actividades: Actos y encuentros, muestras y exposiciones, charlas y conferencias, cursos, talleres, conciertos, recitales, representaciones escénicas y, un variada y extraordinaria cantidad de espectáculos. Durante su desempeño, y gracias a su entusiasta aliento, sólido aval y decidido respaldo de funcionario, se crearon, el 18 de octubre de 1984, el Archivo Literario Municipal, y el Instituto Municipal de Estudios Científicos y Técnicos; este último, fundado y dirigido, por el profesor Armando Eugenio Zandanel. Amigo de las tradiciones gauchas, el acervo criollo y el baile folklórico y nativo, integró las filas del Centro Tradicionalista “El Fogón”, y asimismo, colaboró, en todo momento y circunstancia, con distintas instituciones locales. Ha fallecido, Carlos Alberto Ayarza, quien, con su popularizado apodo de “Chango”, logró conquistarse, la estima y el cariño de la gente, en los más diversos sectores comunitarios. Y se fue, un hombre de bien y un gran ser humano, sencillo, afable y comunicativo, que dejó, en los ámbitos municipales, en alguna mesa de café o en el paisaje urbano y callejero, el cálido e imborrable recuerdo, de un gesto de amistad, un apretón de manos, una palabra, de diálogo fluido y fácil y, una espontánea y alegre sonrisa; sin dudas, un emocionado y luminoso recuerdo, al que, difícilmente, lo alcance y cubra, el obscuro y triste cielo del silencioso olvido…

Décima para “Chango” Ayarza, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano.

Expresivo y bonachón, sencillo y siempre sincero, con su gesto verdadero y su noble corazón. Mi sentida evocación, en esta oportunidad, me recuerda su bondad, su imagen fresca y sonriente, y su culto permanente, del afecto y la amistad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *