Recordando al Dr. Juan Nicolás Eliceiri (1905 – 1973).

El merecido homenaje, a la destacada y prestigiosa figura, del Dr. Juan Nicolás Eliceiri, toda una distinguida y honrosa personalidad, de nuestra medicina chivilcoyana; gran ejemplo, de capacidad profesional, seriedad, rectitud, transparencia y honradez.

La página recordativa de la fecha, la destinaremos a evocar, la caracterizada y prestigiosa figura, del médico clínico, Dr. Juan Nicolás Eliceiri, toda una genuina y verdadera personalidad chivilcoyana, quien a lo largo de su fiel y sostenida trayectoria profesional, hubo de distinguirse por sus altos principios éticos y valores morales, humanos y espirituales, su límpida e inquebrantable conducta, de respetabilidad, honradez y rectitud, su gran ascendiente o predicamento, su admirable vocación de servicio y, su aleccionador y hermoso ejemplo, de generosa entrega, hacia el prójimo y sus semejantes. Nacido en 1905, tras obtener su respectivo título de médico, abrió las puertas de su consultorio, con un criterio amplio y magnánimo, ante cada uno de sus pacientes, y frente a los demás, y hubo de ejercer asimismo, su noble misión asistencial, en los ámbitos del Hospital Municipal de Chivilcoy, a través de varias décadas, de una infatigable y esforzada labor, que fuera siempre sinónimo, de eficiencia, seriedad, escrupulosidad y total responsabilidad. Además, integró comisiones directivas, de diferentes instituciones locales, con una noble actitud, de sincera colaboración. Padre del conocido y destacado médico cardiólogo, Dr. José María Eliceiri, el Dr. Juan Nicolás Eliceri, falleció en nuestra ciudad, a los 68 años de edad, en diciembre de 1973. El domingo 13 de diciembre de 1981, con motivo de la conmemoración, del octavo aniversario de su desaparición física, hubo de tributársele, un emotivo y muy merecido homenaje, imponiendo su honroso nombre, a la sala de “Clínica de Hombres”,  del Hospital Municipal. En dicha ceremonia, estuvieron presentes, el entonces intendente municipal, Don Héctor Vaccari, el director del Hospital, Dr. Juan Manuel Iglesias, distintos miembros, de la Cooperadora del Hospital Municipal y, familiares y allegados del Dr. Eliceiri. Durante el acto, usaron de la palabra, el enfermero Don Martín Casullo y el Dr. Jorge M. Crespi, quienes resaltaron las múltiples virtudes y cualidades personales, del Dr. Eliceiri. Se descubrió además, una placa, que hubo de bendecir el presbítero Gregorio del Valle, sacerdote de la parroquia Nuestra Señora del Carmen. Corazón fraterno y humanitario, de profundo amor y auténtica solidaridad, el Dr. Juan Nicolás Eliceiri, – bien lo señalaba la crónica periodística – “fue un hombre íntegro, como médico y como ser humano”.

Décimas al Médico, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano.

Con mi mejor expresión, de este modo muy sincero, cantarle al médico, quiero, por su noble vocación, su amplitud de corazón, su compromiso cabal, y ese gesto fraternal, cuando se brinda al paciente, que enaltece, dignamente, su vida profesional. Yo le canto a su labor, sin reposo y  sin horario, su espíritu solidario, su empeño y su claro amor, y resalto su vigor, que nunca se queda inerte, y así, decidido y fuerte, con ímpetu y entereza, demostrando su firmeza, logra enfrentar a la muerte. Le canto a su humanidad, su coraje y su figura, su calidez y ternura, su gran sensibilidad, y sé de su idoneidad, que en la intensa brega diaria, de una forma extraordinaria, ante el enfermo sufriente, vuelca, fiel y tenazmente, su experiencia hospitalaria. Yo le canto al cirujano, y al médico especialista, al carácter optimista, y a la recta y diestra mano; les canto, como un hermano, que mucho aprecia y valora, su voluntad luchadora, quirófano y bisturí, su fibra, que exalto aquí, y su entrega sanadora. Yo le canto, emocionado, al clínico – buen amigo -, y a la Guardia – bien lo digo -, de algún médico abnegado. Y por todo lo expresado, le ofrezco mi gratitud, a su ciencia y su virtud, su sonrisa bondadosa, y su misión, tan hermosa, en pro de nuestra salud.

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