Recordando al ex chofer municipal, Héctor Luis Zoppi (1935 – 2003).

El inolvidable chofer municipal, Héctor Luis Zoppi (1935-2013), todo un auténtico y hermoso ejemplo moral, de trabajo, rectitud, eficiencia y honradez.

La página evocativa de hoy, con particular simpatía, sincero afecto y, honda emoción recordatoria, la dedicaremos a rescatar la figura, del ex chofer municipal, Héctor Luis Zoppi, un hombre, de prolongada y admirable trayectoria, dentro de los ámbitos, de la comuna local, quien a lo largo, de un correcto y probo itinerario de trabajo, hubo de caracterizarse, por su gran seriedad y responsabilidad, su total prudencia y discreción, su noble espíritu, afable y servicial y, su clara conducta, de ejemplar honradez. En él, por su manera de ser y actuar, firme e inquebrantable, podía depositarse, sin temor alguno, la mayor seguridad y confianza. Había nacido, en la zona geográfica, de la localidad rural de Benítez, en el seno de una familia, de humildes y laboriosos chacareros, el 17 de febrero de 1935, y hasta la edad de los veinte años, hubo de permanecer, en aquel sector de campaña; resolviendo entonces, trasladarse a Chivilcoy. En nuestra ciudad, comenzó a desempeñarse, en la firma metalúrgica, de Catanesi y Bivona, y luego, en la empresa Minervino, cumpliendo funciones de soldador, y breve tiempo después, bajo la administración del ingeniero José María Ferro, ingresó a la comuna local, el 24 de julio de 1970. Así, de ese modo, hubo de iniciar, su tarea, como chofer, de distintos jefes municipales; desarrollando, durante varias décadas, una intensa y sostenida actividad, que incluyó numerosísimos viajes, a Buenos Aires, La Plata, Mar del Plata, Córdoba y, otros puntos y regiones del país. En cualquier momento y circunstancia, supo demostrar su pericia, compromiso, eficiencia y gran honestidad; cualidades y virtudes, dignas de la ponderación y el mejor reconocimiento. Falleció, a los 78 años de edad, el 28 de mayo de 2013, dejándonos, sin dudas, como preciada herencia moral, un aleccionador y hermoso ejemplo, de trabajo y honradez; ese ejemplo, estimulante y enaltecedor, que tanto necesitamos – y hoy, más que nunca -, todos los argentinos y chivilcoyanos.

Mi oración, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director-organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano.

Señor, dame una vida muy sencilla, sin afanes, orgullo ni riqueza; una vida, que admire la belleza, y descubra tu eterna maravilla. Señor, dame una vida muy sencilla, de trabajo, honradez dicha y nobleza; con el pan del amor, sobre mi mesa, y en el alma, tu mística semilla… Señor, dame un edén, un limpio cielo, unos sauces de paz y un arroyuelo, un clavel y algún trino melodioso… Porque así, palpitando la hermosura, sentiré tu presencia, mansa y pura, junto a todos mis sueños y mi gozo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *