Recordando al gran poeta, Serafín Miguel Mastropierro

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El gran poeta chivilcoyano, Serafín Miguel Mastropierro, nacido el 17 de septiembre de 1927. Inspirado y notable sonetista, a lo largo de muchos años, de una fiel y sostenida labor creativa, supo cantarle al paisaje nativo y a nuestra geografía lugareña.

Evocamos hoy, la destacada y apreciable figura, del auténtico e inspirado poeta chivilcoyano, Serafín Miguel Mastropierro, un genuino creador, de prolongada y fecunda trayectoria, en los ámbitos de nuestras letras lugareñas, quien a lo largo de varias décadas, de una leal y persistente actividad, siempre ha sabido distinguirse y caracterizarse, por su profundo y exquisito lirismo, su clara fluidez expresiva, sus tan firmes y rectas convicciones, y su fidelidad, a una inquebrantable conducta ética, una recta línea intelectual y, una invariable y coherente filosofía de vida.

Nacido el 17 de septiembre de 1927, durante muchos años, de una entusiasta y sostenida tarea, hubo de colaborar, en las páginas y columnas, de diarios y revistas locales; como también, en el suplemento dominical, del matutino porteño “La Prensa”, desde 1957 y 1958 – tiempo en que datan, sus primeras publicaciones -, hasta 1977. En plena adolescencia, a los quince años de edad, el 1 de abril de 1943, ingresó a los talleres gráficos, del matutino “La Razón”, de nuestra ciudad, desempeñándose, en primer término, como minervista, y poco después, en calidad de linotipista; trabajo que ejerció, de un modo muy eficiente, serio y responsable, durante más de cuatro fructíferas décadas, hasta acogerse, finalmente, a los merecidos beneficios jubilatorios.

Amigo, del verde y luminoso paisaje de la llanura, el manso río, las flores, los pájaros, los trigales; los nobles y empeñosos labriegos, el límpido y azulado cielo, y los dulces, fragantes y puros aires de primavera, Serafín Miguel Mastropierro, ha cantado en sus versos, armoniosos y musicales, con sencillez y emoción, fresca naturalidad y conmovedora ternura, a las simples y humildes cosas cotidianas, de toda nuestra geografía nativa. Exquisito y admirable sonetista, en el año 1961, – editado en la recordada imprenta de Don Arturo Coccioli -, entregó a la estampa, el volumen titulado: “Antigua pureza”, continuándole, posteriormente, los libros: “Paisaje interior”, “Antigua pureza – segunda edición – y Tiempo de sueños”, y “Río que pasa”. Sin dudas, un gran poeta y un verdadero creador, de inagotable belleza, que con su hondo sentir,  su extenso camino recorrido y su importante obra, ha honrado, enaltecido y enriquecido, la historia, la esencia y el corazón, de nuestra literatura chivilcoyana.

Al poeta, Serafín Miguel Mastropierro, por Carlos Armando Costanzo.

Alma plena, de cielo y de llanura, claros ojos, de amor y primavera, y expresión melodiosa y duradera, que en sus versos despierta, siempre pura. Hondo acento, de ensueño y de ternura, con aromas de paz, huerto y pradera, y sentir de paloma mensajera, que nos trae en las alas, su dulzura. Le cantó a la niñez azul y al río, los labriegos, el surco y el rocío, la mañana, las flores y el follaje… Serafín Mastropierro: Fiel artista, bella voz, de inspirado sonetista, y un genuino poeta del paisaje.

Sé que estás, siempre junto a la pradera, el remanso, la paz y la armonía; celebrando con dulce melodía, el paisaje y la dicha verdadera. Sé que estás, bajo un cielo de quimera, con tu voz, de hondos sueños y poesía; tu fragante ilusión, de cada día, y tu canto de hermosa primavera. Sé que estás, junto al río y la mañana, el labriego, el trigal, la brisa ufana, el amor, la ilusión, la gracia pura… Serafín Mastropierro: Gran artista, fiel valor, e inspirado sonetista, que enriqueces, con tu obra, a la cultura.