Recordando al intérprete escénico, Guillermo Andrés Scetta (1967 – 2001). En el teatro “El Chasqui”, se inauguró una sala, con su querido nombre, el 14 de abril de 2019.

El querido e inolvidable actor teatral, Guillermo Andrés Scetta, de sostenida y rica trayectoria, en las filas de «El Chasqui». Nacido en 1967, falleció de un modo temprano el 24 de marzo de 2001. Prematuramente, se alejó de este mundo, en busca de otro universo artístico, pero aún perdura, en el alma escénica, su profundo y vivo recuerdo. El 14 de abril de 2019, se le impuso su nombre, a una sala del teatro el Chasqui.

La página evocativa de la fecha, de una manera tierna y emocionada, la destinaremos a recordar la querida figura, del joven y destacado actor chivilcoyano, Guillermo Andrés Scetta, quien a lo largo de varios años, de una entusiasta y perseverante labor, supo desarrollar una digna y apreciable trayectoria, en las filas del teatro “El Chasqui”, de nuestra ciudad; distinguiéndose e identificándose, cada momento, por sus innatas y manifiestas condiciones artísticas, su naturalidad histriónica, su espontánea gracia y, su fluida y deliciosa jocosidad. Nacido en 1967, con una profunda y sincera vocación, hacia la vida teatral y el escenario, hubo de comenzar su trayectoria, formándose en distintos talleres, que le proporcionaron, preparación técnica y conocimientos, y poco después, fue registrando una serie de innumerables y exitosas presentaciones; las cuales, le dieron merecida notoriedad, y le permitieron ganarse, el hondo afecto de sus compañeros y, la simpatía y la adhesión del público.

Rememoramos así, su actuación, en la obra “El hombre, la bestia y la virtud”, del gran dramaturgo italiano, Luis Pirandello; una pieza en la que, bajo la dirección del talentoso e inolvidable Horacio A. Cerani, participaron, el Dr. Juan José Vivanco, Elena Boggan, Abel Mele, Carlos Sanzone, Mauricio Arrubito, Mercedes Casullo, Estela Britos, Virginia Rocha, Jimmy Franciscone y Sergio Dicroce. En 1988, intervino en el humorístico y singular espectáculo de revista, titulado “Sexxo 20 cambalache”, cuyo autor, fue el siempre inquieto y polifacético actor, director y dramaturgo local, Horacio A. Cerani (1930 – 1998), bajo la conducción del notable y recordado intérprete teatral y arquitecto chivilcoyano, Teo Calderón, infortunadamente fallecido, en plena juventud, el 1 de julio de 1989. En dicha puesta en escena, lo vemos junto a Elena Boggan, Carlos Sanzone, Negry Gregalio, María Inés Martínez, Jimmy Franciscone, Pablo Di Renzo y Pablo Marcelo. También, lo encontramos participando, en la temporada 1988 – 1989, del “Teatro en el patio”, de “El Chasqui”, con la representación del espectáculo “Por atentando al pudor, le hacemos juicio a un autor”, de Horacio A. Cerani, al lado, en tre otros, de los intérpretes, Carlos Sanzone, Liliana Granda, Jimmy Franciscone y Pablo Poggi.

En 1990, lo vemos también, en la pieza de Horacio A. Cerani: “Si hay miseria que no se note”, con la dirección de la brillante actriz Elena Boggan y el singular intérprete musical y teatral, Carlos Sanzone. Allí, Guillermo Scetta, hubo de integrar el elenco, con el propio Carlos Sanzone, Estela Britos, Pablo Marcelo, Liliana Granda y Jimmy Franciscone. En 1991, en  tanto, participó en la obra breve, del genial dramaturgo Antón Chejov: “El pedido de mano”, junto a Tini Albano y Jimmy Franciscone, bajo la dirección, del reconocido y prestigioso actor argentino, Isidro Fernández Valdés.

Posteriormente, lo encontramos componiendo el elenco, de la celebrada pieza, de ambiente rural o campero: “El cura de Santa Clara”, junto a los intérpretes, Lorenzo Calcagno, Lucy Lozzi, Liliana Granda, Mercedes Casullo, Justo Morel, Juan José Vivanco, Carlos Marrone, Negry Gregalio, Estela Britos, Juan Carlos Cerani, Hugo Dipierro, Roberto Posse, Tini Albano y Gastón Dinisio. En 1993, por otra parte, participó en la obra teatral, de Horacio A. Cerani: “Padre hay uno solo”, junto a Elena Boggan, Jimmy Franciscone y Pepe González, bajo la conducción de Graciela Balletti, quien, por vez primera, dirigió una pieza dramática. Luego, lo encontramos dirigiendo, con Jimmy Franciscone y Gastón Dinisio, un espectáculo de Horacio A. Cerani, denominado “Clericó”; el cual, hubo de contar con la participación, de diferentes alumnos, de los respectivos cursos del teatro “El Chasqui”. En 1994, en tanto, intervino en el elenco, de la recordada comedia “Gigí”, junto a Rocío Fernández Chiesa, Lucy Lozzi, Pablo Marcelo, Tini Albano, Marisa Sanzone y Mimí Mena, bajo la dirección de Elena Boggan. También, hubo de intervenir, en el espectáculo infantil “Cuentos para jugar”, con María Inés Martínez y Pablo Marcelo, y la dirección de Elena Boggan y Graciela Balletti. Además, participó en el ciclo de “Teatro en los barrios”, con la representación de las piezas: “Chivilcoy, mi país”, de Horacio A. Cerani y el distinguido periodista, poeta y escritor, José María Grange, y “Las D’Enfrente”, en una versión, de los ya citados, Cerani y Grange, junto a Elena Boggan, Pepe Ghío, Liliana Granda, Estela Britos, Roberto Posse, Pablo Marcelo y Gastón Dinisio; bajo la dirección, del propio Horacio A. Cerani.

En otro orden, dentro de los ámbitos del teatro “El Chasqui”, efectuó diferentes tareas, ligadas a la escenografía y la ambientación, de las obras y espectáculos; advirtiéndose su buen gusto y calidad estética.

Guillermo Andrés Scetta, falleció, prematuramente, el 24 de marzo de 2001, y el 14 de abril de 2019, se le impuso su entrañable nombre, a una sala del teatro “El Chasqui”, durante el transcurso de una cálida y emotiva ceremonia, que hubo de encabezar el presidente de dicha entidad, Dr. Carlos Girotti, y en la que estuvieron presentes, el diputado provincial, Fabio Gustavo Britos, actrices, actores y, distintas personas, allegadas a la institución.

En memoria de Guillermo Andrés Scetta, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano.

Fibra joven de actor, fiel y genuino, la pasión del teatro, fue su vida, y de una forma clara y definida, encontró en él, su aliento y su camino. Especial vocación, tuvo un destino, de lucha, empeño y obra sostenida, y sin pensar, acaso, en la partida, trabajó hasta su fin, tan repentino… Lentamente, bajó del escenario, y se alejó, despacio y solitario, on su gracia, su humor y su alma inquieta… Y aunque el negro telón, haya caído, quedará más allá de todo olvido, el recuerdo feliz del gordo Scetta.

 

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