Recordando al mago chivilcoyano, “Yey Ye” (1954 – 2013).

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Con sincera emoción y especial cariño, recordamos hoy, la inolvidable figura, del primer mago profesional, oriundo de Chivilcoy, quien supo desarrollar, a lo largo de un buen número de años, una sostenida y exitosa trayectoria, aquí, en nuestro medio, en Buenos Aires, Mar del Plata, y diferentes puntos geográficos del país.

Nos estamos refiriendo a “Yey Ye”, el cual, bajo el nombre de José María Bruno, nació en 1954, y desde la tierna etapa de su adolescencia, demostró una particular inclinación, hacia la magia y el ilusionismo. Llevó a cabo sus estudios, dentro de dicha materia, en la Entidad Mágica Argentina, y con posterioridad, en el Centro Mágico Platense; realizando, más tarde, distintos cursos de capacitación y perfeccionamiento. Ofreció, numerosos y brillantes espectáculos, en Chivilcoy, la Capital Federal, y Mar del Plata, donde desarrolló, magníficas temporadas de verano, en la tradicional y muy acreditada cadena de comercios, “Manolo”, y se vinculó, a notorios exponentes de la farándula.

Asimismo, de un modo espontáneo y generoso, hubo de colaborar, en todo momento y circunstancia, con jardines de infantes, y escuelas primarias, de nuestro medio; constituyendo un motivo de particular regocijo, y un verdadero deleite, para el público infantil, y nuestra niñez chivilcoyana. José María Bruno, el mago “Yey Ye”, falleció, joven aún, a los 58 años de edad, el 29 de marzo de 2013.

Al Mago “Yey Ye”, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Hoy, puedo campanearte, todavía, porque estás en mi cure y mi cabeza, con tu facha feliz y tu destreza, tu ilusión y tu posta fantasía. Hoy, te puedo junar, como un gomía, con tu magia copada de belleza, que de onda, se morfaba a la tristeza, construyendo un castillo de alegría… Hoy, recuerdo tu historia, siempre piola, tu show para purretes, bien chipola, el sentir y el aplauso tan rotundo… Y en tu última función – la más bonita -, después de hacer un pase de varita, te rajaste, de pronto, hacia otro mundo. Pero hoy, con esa carta, que uno espera, una flor, un conejo, y hasta un cable, sacaste, che, campeón, de la galera, tu espíritu de mago inolvidable.