Recordando al notable arquitecto, Carlos Luchini (1843 – 1907).

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El palacio Municipal de Chivilcoy, inaugurado en el año 1900, bajo la administración de Don Vicento Domingo Loveira; una gran obra arquitectónica, de Don Carlos Luchini.

En las páginas, de nuestra historia lugareña, ocupa un espacio, de singular consideración y alto privilegio, la destacada figura, del notable arquitecto italiano, Don Carlos Luchini, un hombre, de prolongada y muy significativa trayectoria profesional, aquí, en Chivilcoy, donde pueden apreciarse y admirarse, los valiosos frutos de su obra, que estuvo siempre al servicio, de la comunidad.

El arquitecto, Don Carlos Luchini, había nacido en 1843, y después de cursar, sus estudios de arquitectura, en su país de origen, por la década de 1870, hubo de arribar a la Argentina, y posteriormente, resolvió afincarse, en nuestra ciudad. Desde un primer momento, tras familiarizarse, con nuestro ámbito pueblerino, comenzó a desarrollar, sus respectivas actividades; caracterizándose por su profundo y particular impulso realizador, su gran entusiasmo y, sus innumerables iniciativas e inquietudes, ligadas al crecimiento urbano y el avance progresista de Chivilcoy.

En 1886, al procederse a la colocación, en la plaza principal 25 de Mayo, de la clásica y tradicional fuente de la Diosa Hebe – todo un genuino y verdadero símbolo o emblema ciudadano -, bajo la gestión comunal, del primer intendente de Chivilcoy, Don Saturnino López, el arquitecto, Don Carlos Luchini, brindó su importante y generosa colaboración, a los trabajos, allí, realizados, junto al ingeniero Don Fernando Ortiz, hermano, del inspirado poeta lugareño, Carlos Ortiz.

En 1892, al conmemorarse el cuarto centenario del descubrimiento de América, hubo de presidir, la comisión de vecinos, encargada de la erección del monumento al insigne Almirante Cristóbal Colón, levantado en la plaza homónima. El arquitecto, Don Carlos Luchini, efectuó el diseño del sólido y magnífico pedestal, o la base, de la pieza escultórica, y la imponente y majestuosa estatua, del inmortal navegante, fue realizada por el artista local, Don Victorio Bocetti, fallecido en 1896.

Frontispicio, frente o fachada, del cementerio municipal de Chivilcoy; obra del Arquitecto, Don Carlos Luchini. Dicha necrópolis, se inauguró, el 6 de noviembre de 1893, y la primera persona sepultada, fue la señora María Gattinoni.

El mencionado monumento, uno de los primeros, en el vasto territorio, del continente americano, se inauguró, dentro del marco, de una brillante ceremonia, el 12 de octubre de 1892. Breve tiempo después, el arquitecto, Don Carlos Luchini, dirigió los trabajos de construcción, del frontispicio, frente o fachada, del cementerio de nuestra ciudad – habilitado el 6 de noviembre de 1893 -, y del templo mayor, de Nuestra Señora del Rosario; una extraordinaria obra, fiel testimonio y reflejo, del hondo sentimiento de fe religiosa, y de la auténtica espiritualidad, de nuestro pueblo chivilcoyano.

La iglesia Nuestra Señora del Rosario, se inauguró, en vísperas de la magna efemérides patria, del 25 de Mayo de 1810, un 24 de mayo de 1895. En 1899, durante la administración comunal, de Don Vicente Domingo Loveira, se le confió al arquitecto, Don Carlos Luchini, la elaboración del proyecto y, la construcción, del Palacio Municipal, que hubo de reemplazar, a la antigua Casa de la comuna (Asiento de la vieja Corporación Municipal), edificada en 1865. La inauguración del Palacio Municipal – actual sede institucional, de las autoridades del distrito -, se llevó a cabo, en el año 1900, y el citado edificio, estuvo considerado, en su época, uno de los más bellos y atrayentes, de la provincia de Buenos Aires y el país.

En 1901, en tanto, el arquitecto, Don Carlos Luchini, confeccionó el proyecto de la sede, de la Asociación “Italia”; el cual, se hubo de materializar, un año más tarde, inaugurándose el 6 de julio de 1902. A todo ello, debemos agregar y sumar, diferentes proyectos y planos, de fincas e inmuebles privados, y la edificación de los mismos. Hombre tesonero y laborioso, el arquitecto, Don Carlos Luchini, se caracterizó y distinguió, por su clara capacidad, su elevado criterio estético y su firme y bien arraigada formación artística europea; una formación que, le permitió ejecutar y pergeñar, maravillosas realizaciones, dignas de la contemplación, el aplauso y el mejor de los homenajes. De allí, la dimensión y la trascendencia de su aporte, en favor del progreso edilicio, de nuestra ciudad.

El arquitecto, Don Carlos Luchini, falleció en 1907, y sus restos descansan, en el interior de un triste y olvidado nicho, en un viejo y obscuro panteón, del cementerio municipal. Pero su perdurable recuerdo, vive y se prolonga, a través de cada una de sus obras y realizaciones edilicias; los cuales, al exhibir los atributos y las virtudes, de la calidad técnica, el buen gusto artístico, el encanto y la fresca hermosura, nos hablan, de una manera elocuente y manifiesta, de todo su talento hacedor, y de sus múltiples iniciativas, afanes y muchos sueños, en aras del progreso y el engrandecimiento de Chivilcoy.

Al arquitecto Carlos Luchini, por Carlos Armando Costanzo.

Espíritu por siempre, laborioso, vocación de perfecta arquitectura; un ideal, de diseños y hermosura, claro estilo y un sello vigoroso. Yo recuerdo su nombre prestigioso, la imagen y el perfil de su figura; sus hondas inquietudes de cultura, sus luchas y su impulso, sin reposo… Fiel trabajo, proyectos, mucho ensueño, corazón de entereza y firme empeño, planos, obras, fervor y noble gloria… Sentimiento elevado y progresista, auténtico arquitecto y gran artista, que colmó de belleza, nuestra historia.