Recordando al polifacético y notable poeta, escritor y docente chivilcoyano,  profesor Juan Manuel Cotta (1887 – 1964). Una de sus hijas, fue la popularizada cocinera, escritora y docente, Blanca Helena Cotta (1925 – 2019).

El caracterizado y muy prestigioso, poeta, escritor y docente chivilcoyano, profesor Juan Manuel Cotta, padre de la profesora Blanca Helena Cotta. Había nacido, en nuestra ciudad, el 4 de diciembre de 1887, y falleció en la La Plata, el 20 de junio de 1964.

El 28 de agosto de 2019, dejó de existir en Buenos Aires, a la avanzada edad de 94 años, la tan conocida y popularizada cocinera, escritora y docente, Blanca Helena Cotta, quien durante muchos años, de una fiel y sostenida trayectoria, supo desarrollar una larga e infatigable labor, en diferentes medios y órganos periodísticos nacionales, gráficos y televisivos, como la sección “De aquí, de allá y de mi abuela también”, en las páginas de la revista “Viva”, del matutino porteño Clarín. Maestra normal y profesora de castellano y literatura, había nacido en la ciudad bonaerense de Quilmes, el 14 de marzo de 1925, y fue una de las hijas, del polifacético y muy notable poeta, escritor y docente chivilcoyano, profesor Juan Manuel Cotta, un hombre, de vasta y fecunda actividad, dentro del campo de la enseñanza y, en la esfera de las letras y la cultura.

El profesor Juan Manuel Cotta, vio la luz en Chivilcoy, el 4 de diciembre de 1887, en el hogar de Don Claudino Cotta y Doña Casiana Francisca Miñones, y hubo de recibir el tierno y candoroso bautismo cristiano, el 6 de enero de 1888, en el templo mayor de Nuestra Señora del Rosario, siendo padrinos, de dicha ceremonia religiosa, los vecinos, Juan y Manuela Menéndez. Cursó sus respectivos estudios de magisterio, en las aulas de la Escuela Normal “Domingo Faustino Sarmiento”, de nuestra ciudad – antiguo y glorioso establecimiento educativo, solemnemente inaugurado, el 12 de abril de 1905 -, obteniendo su diploma de maestro normal nacional, y tiempo más tarde, con un noble y sincero propósito de superación personal y perfeccionamiento, prosiguió sus estudios, de carácter pedagógico.

Tesonero, inquieto y laborioso, con una fervorosa pasión educadora, una clara inteligencia, una bien demostrada capacidad intelectual, una férrea y admirable contracción hacia el trabajo y, un cúmulo de múltiples proyectos, ponderables iniciativas y hermosos sueños, el profesor Juan Manuel Cotta, arribó a la ciudad bonaerense de Dolores, hacia el año 1911; asumiendo sus funciones docentes, en la Escuela Láinez Nro. 92, de la citada localidad, la cual, se transformó, posteriormente, en la Escuela primaria Nro. 30. Asimismo, ejerció la enseñanza, en el Colegio Nacional de Dolores, bajo el rectorado del profesor, Dr. Ramón Melgar. Años después, en la firme e inalterable continuidad, de su fructífero y significativo itinerario educacional, el profesor Cotta, tuvo a su cargo la dirección, de las Escuelas Normales de Tandil, Santa Rosa (Provincia de La Pampa) y Quilmes, en la provincia de Buenos Aires.

Auténtico y hondo poeta, de una fluida y exquisita inspiración, una especial sensibilidad espiritual y, un fino y elevado lirismo, fue autor de numerosísimas composiciones, en verso, como también, de textos en prosa, relatos, novelas y, edificantes y bellas páginas y lecturas morales, donde afloraba su genuina y entrañable vocación de verdadero maestro. De su amplia e importante bibliografía, citaremos ahora, los volúmenes: “Laureles”, de 1913, “Cambiantes líricos”, de 1915, “Mi amigo Ricardo”, una novela de 1916, “Ejemplos”, también, de 1916,  “Arpegios”, de 1918, “En Villa Azeta y en viñedo Franklin”, de 1920,  “Poemas heroicos”, de 1923, “La aveja de oro”, de 1926, “Evangelio escolar” y “Retazos de la pampa”, de 1931, “La ofrenda del maestro”, con un prólogo del eminente educador y escritor argentino, profesor Víctor Mercante, “La Cartilla del Maestro”, etc. Además, le pertenecen, distintos libros de lectura, para diferentes grados de escuela primaria, y una gran cantidad de colaboraciones periodísticas, en diarios y revistas, de diversos puntos geográficos del país. Sus sencillos y enternecedores poemas, llenos de amor, gracia, dulzura, enseñanzas y, benéfica y sublime sabiduría, fueron publicados en muchos libros de texto y antologías de literatura infantil, a través de las décadas de 1940, 1950 y 1960.

El profesor Cotta, fue uno de los fundadores y organizadores, del siempre recordado Centro de Amistad y Cultura “Chivilcoy” – residentes chivilcoyanos, en Buenos Aires -; una entidad, creada en octubre de 1946, que desenvolvió, durante años, una intensa y muy plausible labor. Asimismo, hubo de presidir, dicha institución, la cual, en octubre de 1954, editó una extraordinaria y excelente revista evocativa, con motivo del glorioso Centenario, de nuestra ciudad. En otro orden, formó parte de diversas entidades, como la Asociación de Maestros Bonaerenses; ofreció conferencias o disertaciones; participó en actos y encuentros culturales, etc.

Había contraído matrimonio, con Ángela Natalia Zara, y de esa unión, nacieron cuatro hijos: Laura Beatriz, Juan Ángel, Roberto y, la ya citada Blanca Helena Cotta. El 30 de abril de 1886, por la resolución Nro. 2217, de la Dirección General de Escuelas y Cultura de la Provincia de Buenos Aires, se le impuso su ilustre nombre, a la Escuela primaria Nro. 30, de la ciudad de Dolores; un establecimiento, por él, fundado y dirigido, que constituyó una de sus mejores realizaciones. El profesor Juan Manuel Cotta, falleció en La Plata, a los 76 años de edad, un día patrio, celeste y blanco, de la Bandera, el 20 de junio de 1964.

La recordación, entonces, de la insigne figura, del poeta, escritor y docente chivilcoyano, profesor Juan Manuel Cotta, un alto valor y, una cabal y singular personalidad, que con su enjundia, su total compromiso, frente a la enseñanza, sus luchas y esfuerzos, su tenacidad y todas sus obras, honró y  enalteció, la historia de las letras y la instrucción pública argentina.

Décima a Juan Manuel Cotta, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano.

Hoy, lo evoco, a la distancia, de una manera sentida, rememorando su vida, y su hondo amor a la infancia. Trabajo, lucha y constancia, auténtica inspiración,  entusiasmo y fiel pasión, por la fecunda enseñanza, con lecciones de esperanza, y un noble y gran corazón. 

 

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