Reflexión lunfarda: El Ángel de Gardel, y sus visitas a la ciudad de Chivilcoy.

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El gran intérprete del Tango, Carlos Gardel (1890-1935), quien visitó Chivilcoy, en cuatro históricas oportunidades, durante los años 1912, 1921, 1925 y 1933.

Se ha cumplido, el octogésimo segundo aniversario, de la trágica y tan penosa desaparición física, del eximio intérprete del Tango, Carlos Gardel, fallecido en el aeropuerto de Medellín (Colombia), como consecuencia de un grave y fatal accidente aéreo, el lunes 24 de junio de 1935, a los 44 años de edad. El inmortal Morocho del Abasto, había nacido en la ciudad francesa de Toulouse, el 11 de diciembre de 1890, y su notable y esplendorosa trayectoria artística, le otorgó una extraordinaria trascendencia, de orden internacional; ocupando un honroso sitio, de alta preeminencia o privilegio, en los ámbitos y las mejores páginas, de toda nuestra música popular argentina. El inolvidable Zorzal Criollo, hubo de visitar Chivilcoy, en cuatro históricas oportunidades: 1912, 1921, 1925 y 1933. En el mes de abril de 1912, Carlos Gardel, hubo de arribar nuestra ciudad, acompañado por el guitarrista Francisco Martino, y brindó sus actuaciones, en distintos bares y fondas, del populoso barrio de ex estación ferroviaria “Norte”, y en un café, denominado “La copita de plata” o “La tacita de plata”, sito en la intersección de las calles Belgrano y Deán Funes. Esa fue, la primera visita. La segunda, hubo de registrarse, los días 6 y 7 de agosto de 1921, cuando Gardel, junto a José Razzano, con quien integraba el famoso dúo musical, se presentó en las instalaciones del antiguo Bar “Radium”, ubicado en la esquina de las calles 25 de Mayo y San Martín. La tercera, se llevó a cabo, hacia el año 1925, y Carlos Gardel, con su compañero de dúo, José Razzano, actuó en la sala del teatro Español. La cuarta y última, de dichas visitas, se realizó, los días sábado 5 y domingo 6 de agosto de 1933, y Gardel, en compañía de sus guitarristas, Julio Domingo Vivas, Ángel Domingo Riverol, Horacio Pettorossi, y Guillermo Desiderio Barbieri, hubo de presentarse, en el cine – teatro “Metropol”. El 8 de septiembre de 1978, a la avenida Nro. 17, de Chivilcoy, se le impuso el nombre del imborrable Zorzal Criollo, y en el año 2014, la Escuela Media Nro. 8, fue bautizada con la denominación de “Carlos Gardel”. El resplandeciente y glorioso ángel de Gardel, está entre nosotros, con toda su cautivante magia, su particular carisma y su celestial e inefable encanto, y nos trae, la maravillosa voz del Morocho del Abasto, que luciendo su clásica estampa fotográfica, derrama un caudal de bellas interpretaciones, colmadas de sueños, nostalgias y remembranzas… El ángel de Gardel, que habita las noches porteñas, recorre las calles, las plazas y los teatros, y se introduce en muchos hogares, llevando el eco de sus canciones y de sus películas, con sabor a un tiempo, lejano y florido…

El ángel de Gardel, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director-organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

 En el rioba y la yeca arrabalera, bajo el guapo farol, de alguna esquina; en la cheno solari o la matina, en el fecha, de pinta canfinflera…; con su inmensa sonrisa, bien canchera, su elegancia y su lope, a la gomina; su presencia debute y argentina, y su voz, tan pulenta y duradera; allí está, como entonces, posta y piola: Emoción, sentimiento, la parola de algún tango malevo y un clavel… Su chamuyo, hace roncha, cadencioso: Es el ángel, morocho y luminoso, del eterno Zorzal, Carlos Gardel. Y su canto brillante, sin camelo, su dulzura y sus lungas armonías, hoy, nos baten y mandan, desde el Cielo, todo un cacho de hermosas melodías.