Reflexión lunfarda: Anhelo patrio, en un país sin resultados…

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Ilustraciones, de distintos libros de lectura, de la escuela primaria, correspondientes a la década de 1950.

Vivimos en un país, donde sobran los anuncios y las manifestaciones verbales, de carácter teórico, pero lamentablemente, se carece de resultados concretos y prácticos… Demasiadas palabras y pocos hechos, tangibles y valederos, y la triste percepción general, de una línea constante, de retroceso y nivelación hacia abajo, de inoperancia, de malestar general y de “Más de lo mismo”. Los hombres como los árboles, se conocen por sus frutos. El único camino posible, es la ruta o el sendero, de la efectiva recuperación de la cultura del trabajo, el esfuerzo, el estudio, la educación y la enseñanza… Sin trabajo, sin estudio y sin educación, un país, no tiene porvenir ni destino alguno.  Debemos alejarnos de la anticultura del “facilismo”, donde todo se consigue sin trabajo, sin esfuerzo, sin estudio y sin ninguna clase de méritos. Recobremos, los principios éticos, los valores morales, humanos, patrióticos y espirituales, y la verdadera cultura de la educación y el trabajo. Hoy, más que nunca; mañana, puede ser, demasiado tarde…

Ilustraciones, de distintos libros de lectura, de la escuela primaria, correspondientes a la década de 1950.La voz canyengue y arrabalera, de la expresión lunfarda, se despierta hoy, con un sincero y profundo sentimiento de patria, para pedir e implorar, por un futuro halagüeño y venturoso, a través de un anhelo ferviente y esperanzado. El franco y genuino anhelo, de quien trabaja, lucha y, fiel y abnegadamente, se sacrifica, día tras día, en medio del contexto de una sociedad, donde de una manera infortunada, son siempre perdedoras, las personas buenas, honradas y laboriosas, que construyen el país, de un modo humilde y en silencio; y por otra parte, aparecen como ganadores y exitosos, los oportunistas e inoperantes, los que carecen de capacidad, conocimientos y méritos, los que violan e infringen las leyes y disposiciones legales, evaden sus obligaciones impositivas, comenten actos de flagrante corrupción, y se enriquecen, amplia y manifiestamente. El auténtico y noble anhelo, del que sufre y padece, como víctima inocente, la carencia de justicia y de un adecuado sistema de premios y castigos, el tremendo peso de los ajustes, los recortes y las crisis financieras; la desocupación, los niveles de pobreza y la miseria;los incrementos de precios y tarifas; las presiones fiscales y las enormes cargas y exigencias tributarias. El hondo y apasionado anhelo, de quien suele estar, abrumado y agobiado, por tantos anuncios oficiales, debates y declaraciones públicas, comunicados y exteriorizaciones verbales; los cuales, no se reflejan y traducen, con posterioridad, en resultados tangibles, concretos y positivos, que brinden y ofrezcan, satisfacción económica, valiosos beneficios, saludable progreso, firme ascenso social y, un real y apreciable bienestar, a los sectores populares, la castigada clase trabajadora y la indefensa ciudadanía. El íntimo y especial anhelo, del que se encuentra en medio de un país, donde se habla cada vez más, y se trabaja, se estudia y se esfuerza, cada vez menos; sumergiéndose, inexorablemente, en el obscuro y nefasto círculo vicioso del “más de lo mismo”, donde, por desgracia, “no cambia nada, nunca pasa nada, todo queda en la nada, todos son iguales, siempre se habla mucho, de lo mismo, todo da lo mismo, y todo termina siendo, más de lo mismo…”El desesperado anhelo, de quien, hallándose en el seno de una sociedad, egoísta, materialista, frívola e indiferente, sin rumbo cierto ni proyectos de vida, promisorios y alentadores; en algunas ocasiones, suele bajar los brazos, derrotado y vencido por la frustración, el fracaso, el engaño, el desánimo y el desaliento… Debemos, hoy, más que nunca, predicar y sembrar con el testimonio de la buena conducta, y el aleccionador y edificante ejemplo de nuestra existencia; recuperando los principios éticos y los valores morales, humanos, patrióticos y espirituales, como además, la conciencia colectiva y la sagrada cultura del trabajo, el esfuerzo, el estudio, la educación y la enseñanza. No podemos aguardar resultados distintos, haciendo siempre lo mismo, pues las cosas y los actos de los individuos, se juzgan por sus propios resultados, y los hombres, al igual que los árboles, se conocen por sus frutos… Hay una sola ruta o derrotero: El camino del trabajo, el estudio, la educación y la enseñanza… Sin él, no se tiene porvenir, ni tampoco ningún destino…

Anhelo lunfardo, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director-organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Germán Nicolini, Máster en P.C e informática, secretario técnico del Archivo Literario Municipal.

Ya no quiero la historia rejunada, del fulero y fatal “más de lo mismo”: El chamuyo, la bronca, el pesimismo, la malaria, el camelo y la pavada… Ya no quiero batir: “No pasa nada”, en un ispa, sin fe ni patriotismo, donde sobran parolas y egoísmo, y el chantún, va engrupiendo a la gilada… Ya no quiero los curros y el afano, tanto chorro, que alarga bien la mano, tanta fiaca, en el cuore y la sesera… Sólo pido, que vuelvan los valores, y haga pinta, sin tristes sinsabores, la ilusión más debute y verdadera. Y que así, pedaleando hacia delante, lejos ya, de injusticia y mishiadura, vaya en cana, el malandra y atorrante, y esté siempre contento, quien labura.