Reflexión lunfarda: El buen ejemplo y el karma del “más de lo mismo”.

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Ilustraciones de distintos libros de lectura, de escuela primaria, que corresponden a diferentes épocas, y recuerdan el ejemplo de nuestros próceres argentinos.El buen ejemplo de vida, sin dudas constituye, un tema de sincera y profunda reflexión, para el lunfardo, pues hoy, más que nunca, necesitamos o requerimos, aleccionadores, virtuosos y reconfortantes modelos y paradigmas, que nos impulsen, alienten y estimulen, con un incentivo poderoso, para practicar el bien, y transitar la senda de la probidad, la rectitud y la transparencia. Debemos predicar y sembrar, con el testimonio de nuestra límpida conducta, y el buen ejemplo, en cada uno de nuestros actos y procederes, pues sólo el buen ejemplo, por encima de miles de palabras, y de meras y superfluas expresiones verbales, nos hace convincentes, como personas, y nos otorga, una auténtica autoridad y un sólido ascendiente, ante nuestros semejantes. Infortunadamente, la sociedad actual, ha caído en el círculo vicioso y la nefasta rutina del “más de lo mismo”: Se habla demasiado, y de una manera superlativa y exorbitante, y se trabaja y realiza muy poco o casi nada; excesivos anuncios, declaraciones, debates y promesas optimistas; idénticos gestos, comportamientos y actitudes reiteradas; densas cortinas de humo; carencia de resultados, concretos, positivos y valederos, y al final, como una triste y fatal reiteración del tiempo y de ciclos, ya pasados, no cambia nada, nunca pasa nada, todo queda en la nada, todo suele dar la mismo, todos se muestran iguales y, todo, termina siendo, “más de lo mismo, más de lo mismo…”La notoria pérdida de los principios éticos y los valores morales, humanos, patrióticos y espirituales, como también, de la conciencia y la cultura del trabajo, el estudio y el esfuerzo, y el no predicar con el buen ejemplo, nos han conducido al profundo y obscuro pozo, del “más de lo mismo”. ¿Será un karma, un estigma o un destino inevitable, el “más de lo mismo”? ¿Seguiremos, como en un intrincado o enmarañado laberinto, atrapados y condenados al “más de lo mismo”? No podemos esperar, resultados distintos, haciendo siempre lo mismo, remarcaba el eminente científico, Albert Einstein, y los Hombres –nos decía Jesús, en su tan sublime y hermoso evangelio-, al igual que los árboles, se conocen por sus propios frutos. Únicamente, podremos alguna vez, superar y vencer al flagelo del “más de lo mismo”, predicando y sembrando con el buen ejemplo de nuestra existencia, y por la sabia, acertada y segura vía, del trabajo genuino, la educación y la enseñanza; alejándonos de una sociedad, con honda corrupción y larga impunidad, donde pierden los individuos honrados y laboriosos, que trabajan, luchan y se sacrifican, de una forma anónima y diaria, y por el contrario, triunfan o ganan, quienes “viven de arriba”, infringen las leyes, se enriquecen, delinquen y están libres…  Podremos derrotar al “más de lo mismo”, recuperando los principios y valores morales, el amor hacia el prójimo, la humildad, el respeto, la honestidad, el sentido de justicia, la verdad y la transparencia.

El buen ejemplo, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director-organizador del Archivo Literario Municipal y del Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires, y de la Academia Porteña de Lunfardo.

Hoy, el ispa, che, flaco, necesita, el ejemplo fetén y edificante, del polenta y honesto laburante, que la yuga con fe, casi infinita… Un ejemplo moral – onda bendita -, de quien cincha y no arruga – fiel aguante -, frente al chorro, el malandra y atorrante, que han chapado, sabés, toda la guita… Un ejemplo, debute y cotidiano, sin el tongo, las trenzas y el afano, que nos dé, algún cachito de esperanza… Y muy lejos, del curro y el camelo, hoy, podamos manyar, che, pipistrelo, la honradez, el trabajo y la enseñanza. Quedate así, bien piola y tranquilino, porque este, pajarón, es el camino.