Reflexión lunfarda: El camino de la Educación, en el país del eterno “Más de lo mismo…”

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EL ÚNICO SENDERO POSIBLE, ES EL CAMINO DE LA EDUCACIÓN, LA HONRADEZ Y EL TRABAJO, LEJOS DE LA CULTURA DEL FACILISMO Y LA NIVELACIÓN HACIA ABAJO…

Se conmemora, el “Día del Maestro”, con motivo del 129 aniversario, de la desaparición física de Don Domingo Faustino Sarmiento, quien dejó de existir, en la ciudad de Asunción del Paraguay, un martes 11 de septiembre de 1888, a los 77 años de edad, después de una intensa e infatigable existencia, de arduas luchas, proyectos, iniciativas, desvelos y múltiples realizaciones pedagógicas, en favor del incremento, la expansión, el progreso y el desarrollo, de la instrucción pública, argentina y americana. El Padre, rector y guía, de las escuelas, la formación educativa y la enseñanza, de nuestra Patria, había nacido en la capital, de la provincia de San Juan, el 15 de febrero de 1811, y fue presidente de la Nación, desde el 12 de octubre de 1868, hasta el 12 de octubre de 1874, cuando hubo de entregarle el gobierno, al Dr. Nicolás Avellaneda.

“El Día del Maestro”, y el ejemplo aleccionador y vivificante, de Don Domingo Faustino Sarmiento, nos invitan hoy, a meditar y reflexionar, seria y profundamente, sobre la crucial y decisiva importancia de la educación, en la historia, la existencia cotidiana, el curso del tiempo y de los años y, el constante y alentador desenvolvimiento, de los pueblos, las sociedades y las naciones.

La educación, como un factor, principal y fundamental, para el pujante crecimiento, la superación, el avance, y el luminoso y esperanzado horizonte de progreso… La educación, que sin dudas exige, más horarios de trabajo y estudio, más dedicación, más capacidad profesional, más eficiencia y, mucha mayor vocación, cariño, actitud de espontáneo y generoso servicio, y un auténtico y sincero compromiso…

La educación, en medio del patético y triste contexto, de un país y una sociedad, donde el sistema educativo, infortunadamente, nivela e iguala, siempre, hacia abajo, y no puede, de ninguna manera, presentar, ofrecer y exhibir, rendimientos satisfactorios, y resultados positivos, concretos y valederos. La educación, dentro del marco de un país y una sociedad, donde buena parte del alumnado, primario y secundario, egresa de los establecimientos de enseñanza, careciendo de los conocimientos, básicos y elementales; sin una cultura mínima y general;  sin ninguna comprensión de textos; sin el menor hábito, de disciplinado estudio; sin interés ni aplicación; sin saber, las cuatro operaciones aritméticas, de suma, resta, multiplicación y división, ni tampoco, leer y escribir, de corrido…

La educación, en medio de un obscuro panorama, con deserción escolar, clima de pavada, estupidez y banal superficialidad, marcada ignorancia y notorio analfabetismo… La educación, como parte de la anticultura del “Facilismo”, donde todo se consigue sin trabajo, sin esfuerzo, sin estudio y sin el menor mérito intelectual, y también, del país del “más de lo mismo”, en el cual, no cambia nada, nunca pasa nada, todo queda en la nada, siempre se habla mucho de lo mismo, todos son iguales, todo da lo mismo y, todo termina, inexorablemente siendo, más de lo mismo…

Debemos, hoy, más que nunca, recuperar los principios éticos y los valores morales, humanos, patrióticos y espirituales; como asimismo, la conciencia, la mentalidad y la cultura del trabajo, el esfuerzo, el estudio y la enseñanza. El único sendero posible, es el camino de la educación, la honradez y el trabajo.

Consejo de Enseñanza, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Che, gordo tan fiacún – pachorra y panza -, siempre, gran vagoneta y tranquilino, abrí el mate, y después, seguí el camino, de la buena parola y la enseñanza. Pensá, gordo, en la guita que no alcanza, y en un lindo laburo, bien genuino; campaneando, a lo lejos, un destino de pulenta, de sueños y esperanza… Chapá el broli, melón, volvé a la escuela, con el aula, la posta escarapela, y la flor de maestra, más querida… Hace andar, che, salame, la piojosa, y al final, remanyá – verdad hermosa -, el saber más debute, de la vida. Pues sólo pasarás, a quinto grado, – carburá bien atenti, la lección -, si rompés, con tu coco de bochado, la pared divisoria del salón.