Reflexión lunfarda: El Día del maestro y la enseñanza.

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Monumento a Domingo Faustino Sarmiento, en la plaza 9 de Julio, inaugurado el 25 de mayo de 1944.

Monumento a Domingo Faustino Sarmiento, en la plaza 9 de Julio, inaugurado el 25 de mayo de 1944.

Se conmemora el 128 aniversario, de la desaparición física del gran pedagogo, escritor, periodista y hombre público, Domingo Faustino Sarmiento, fallecido en la ciudad de Asunción del Paraguay, a la edad de 77 años, el martes 11 de septiembre de 1888. Autor de las célebres obras: “Facundo” y “Recuerdos de Provincia”, y ex presidente de la Nación, entre octubre de 1868 y octubre de 1874, había nacido en la provincia de San Juan, el 15 de febrero de 1811. Sarmiento, descubrió nuestra región geográfica de Chivilcoy, a fines del mes de enero de 1852, cuando atravesó esta zona de la pampa bonaerense, con las tropas del Ejército Grande, del general Justo José de Urquiza; cumpliendo las funciones de boletinero, de dicho contingente bélico. Sorprendido y admirado por la belleza del paisaje, y el férreo trabajo y la extraordinaria pujanza de las “chacras chivilcoyanas”, desde entonces, hubo de contribuir, poderosamente, al progreso , el crecimiento y el avance, de nuestra ciudad. A principios de 1857, visitó Chivilcoy, para presidir el acto inaugural del primitivo templo de Nuestra Señora del Rosario, y el 13 de octubre, de ese año, siendo senador, en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires, logró la significativa sanción de la “Ley de Tierras”, que tantos beneficios brindó, a los nobles y esforzados labradores lugareños. El 3 de octubre de 1868, en calidad de presidente electo de la Nación, estuvo otra vez, en nuestra ciudad, pronunciando su famoso discurso, que resumía su programa de gobierno: “Les prometo hacer Cien Chivilcoy, con tierra para cada padre de familia y escuelas para sus hijos”. En noviembre de 1895, a una de las principales avenidas de nuestra ciudad, se le impuso el nombre de Sarmiento; en abril de 1925, a la Escuela Normal, inaugurada el 12 de abril de 1905, se la bautizó “Domingo Faustino Sarmiento”, y en el mes de octubre de 1938, el historiador local, ingeniero Mauricio Birabent (1905- 1982), editó el libro “El Pueblo de Sarmiento”, sobre el pasado de nuestra ciudad, desde sus orígenes, hasta 1880. El 25 de mayo de 1944, se hubo de inaugurar, en la plaza 9 de Julio, el monumento a Sarmiento, obra del escultor argentino, Juan Zuretti (1880 – 1959), y el 22 de octubre de 2007, se habilitó, en la plaza 25 de Mayo, otro monumento sarmientino, con un fragmento, del singular y memorable discurso, de 1868. Hoy, más que nunca, debemos reivindicar, resaltar y exaltar, la fundamental importancia y la trascendencia vital, de la educación, la instrucción pública y la enseñanza; inculcando e infundiendo, a través de la prédica del buen ejemplo, principios y valores morales, humanos, patrióticos y espirituales, la conciencia y la cultura del trabajo, el estudio, el esfuerzo y los auténticos y reales méritos, el respeto, la justicia, la verdad, la nobleza, el sentido del amor al prójimo y la solidaridad, la honradez de conducta, la generosidad personal y la transparencia. Hoy, más que nunca, debemos reivindicar la educación, como instrumento esencial, de la capacitación y superación intelectual de los individuos, y del progreso, desarrollo, crecimiento económico y prosperidad de los pueblos, las comunidades y las naciones. La educación y la cultura, frente a una sociedad, sin un adecuado sistema de premios y castigos, donde se nivela siempre, hacia abajo, careciendo de genuinos rendimientos y, concretos y positivos resultados. La educación y la cultura, frente a la inoperancia, la indiferencia, el analfabetismo, la pavada, las cortinas de humo, la mentira y el engaño, la droga, la miseria…  Una triste sociedad, sin proyectos de vida, halagüeñas expectativas, ni un horizonte luminoso y esperanzado, donde, infortunadamente, pierden las personas honestas y trabajadoras, que luchan, con empeño, y hacen la Patria, de cada día; y por otra parte, en muchas ocasiones y circunstancias, ganan y triunfan, los arribistas y oportunistas de turno, los ineptos, los holgazanes, los maleantes y los delincuentes…

Consejo de enseñanza, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director-organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente de la Academia Porteña del Lunfardo.

Che, merluza, tan vago y atorrante, que la vas de chabón, y no hacés nada; siempre estás, en la fiaca y la pavada, sin pensar en vivir de laburante. Escuchame, huevón, por un instante, de una manera atenta y remanyada, y rajando del opio y la gilada, dale pata y metele hacia delante… Dejá de ser chambón y chico piola, llená de luz, el cuore y la sabiola, y elegí el buen jotraba y la enseñanza… Engraná, perejil, volvé a la escuela, con el broli, la linda escarapela, y un futuro debute de esperanza. Che, merluza, – lo bato, tranquilino -: Carburá, de movida, y de una vez… ¡Guarda, flaco!, que el único camino, es el posta saber y la honradez.