Reflexión lunfarda: El buen ejemplo, en el país de los malos ejemplos y el más de lo mismo…

Hoy, más que nunca, en medio del contexto de un país y de una sociedad, donde abundan, pululan y se multiplican, de un modo gigantesco y sorprendente, los malos y deplorables ejemplos, debemos predicar y sembrar, constantemente, con el buen ejemplo de nuestra vida y, el testimonio de una conducta digna y decorosa. Debemos predicar y sembrar, con un edificante y aleccionador ejemplo, frente a una enorme y abrumadora montaña, de malos y vituperables ejemplos cotidianos: Las injusticias, la corrupción, los hechos ilícitos, la impunidad, el egoísmo, la frivolidad, la pavada, el arribismo, el oportunismo, la carencia de principios éticos y de valores morales, la falta de amor hacia el prójimo y, de un auténtico y enaltecedor patriotismo… Debemos predicar y sembrar, con el buen y ponderable ejemplo de vida, ante el mal ejemplo de aquellos que, desde las altas esferas públicas y, de los ámbitos gubernativos, exigen mayores esfuerzos, privaciones y penosos sacrificios, a las clases trabajadoras, los sectores populares y, a nuestra ciudadanía, aplicando e imponiendo, de una manera drástica y rigurosa, toda clase de ajustes y recortes económicos; pero nunca, resignan sus grandes beneficios dinerarios y sus múltiples ventajas, favores, prebendas, gangas y privilegios y, jamás suelen mover un dedo, por sus semejantes, la Patria y la comunidad. (Planes y programas, económicos y financieros, contra la gente honesta, que trabaja). Debemos predicar y sembrar, con el buen ejemplo de laboriosidad y honradez, frente a los que viven de arriba, sin trayectoria, realizaciones, méritos ni trabajo alguno; los apáticos, inoperantes e indiferentes, que no se comprometen ni se juegan, por nada y, los que se hacen ricos y opulentos, al margen del orden jurídico establecido, y las normas y disposiciones legales. Debemos predicar y sembrar, con el mejor ejemplo, dentro del triste y desalentador panorama, del país y la sociedad, del más de lo mismo, donde no cambia nada, nunca pasa nada, todo queda en la nada, siempre se habla mucho, de lo mismo, todos son iguales, todo da lo mismo y, todo termina, inevitablemente siendo, más de lo mismo… El país trucho y berreta, atado con alambre, en el que proliferan las “matufias, las coimas y el afano”, y contrariamente, siempre pierde, se perjudica y empobrece, y hasta se funde, en el plano familiar, industrial, empresario y comercial, la persona buena, honrada y laboriosa, que trabaja… No podemos aguardar resultados distintos, haciendo siempre lo mismo…Debemos recuperar, los nobles principios y valores, humanos, patrióticos y espirituales, como asimismo, la mentalidad, la conciencia y, la sagrada cultura del trabajo; predicando y sembrando, con un auténtico y reconfortante ejemplo de vida. Olvidémonos, de las vanas e inútiles palabras, el mero aspecto exterior, las imágenes falsas y superfluas, las engañosas apariencias y el simple y vulgar  cartón pintado… Bien lo señala, el propio Jesús, en las sabias y maravillosas páginas del Evangelio: “Guardaos de los profetas, que vienen a vosotros, con vestidos de ovejas, y por dentro, son lobos rapaces. Por sus frutos, los conoceréis”. Los Hombres, al igual que los árboles, se conocen y aprecian, por sus frutos. Vivimos en un país, de muy malos ejemplos, que no conduce a ninguna parte; sólo a la decepción, l desaliento, el desencanto, la desmoralización,la frustración, el dolor, la incertidumbre, la zozobra, el fracaso y, la total desesperanza, sin destino ni salida alguna… Existe un  único rumbo posible: Volver al camino de la Educación, la Honestidad y el Trabajo.

El buen ejemplo, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Hoy, te bato, che, Dios, esta parola, pues de frente y movida, yo quisiera, dar ejemplo – pulenta verdadera -, de humildad y honradez, bien segurola. Un ejemplo, de lucha firme y piola, fiel laburo, con onda muy canchera; mucho embale, en el cuore y la piojera, y un cachito de fe, posta y chipola… Un ejemplo cabal – minga de afano -, que se brinde, fratelo, a cada hermano, como un flor de chabón y un buen gomía… Y así entonces, che, Dios, sinceramente, ir sembrando, garifo, entre la gente, el amor más debute y la alegría.

 

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