Reflexión lunfarda: El Fondo Monetario Internacional, en el país del más de lo mismo…

 

Otra vez, en manos del Fondo Monetario Internacional, con las inexorables consecuencias y los graves efectos, de endeudamiento, que ya todos conocemos… El país del más de lo mismo… Necesitamos, por el contrario, una nación que, fomente, promueva y estimule el trabajo y la producción –bases fundamentales, de la economía nacional y la riqueza de la Patria -, lejos de las especulaciones financieras, las maniobras bancarias y bursátiles, las elevadas tasas de interés, los buenos negocios económicos y el enriquecimiento fácil… Necesitamos un país, en el que se privilegie, apoye, favorezca y beneficie, el trabajo –factor esencial de crecimiento, avance y progreso -, y donde siempre triunfe, la persona buena, noble y honesta, que labura… Con gran deuda externa, y directa dependencia, de los centros y organismos de crédito, internacionales, no hay ningún futuro halagüeño… Sólo podemos esperar, inflación, desempleo, ajuste, recortes, aumentos, empobrecimiento, marginación social, ignorancia y miseria… El único camino, es la senda de la EDUCACIÓN, la HONRADEZ y el TRABAJO.

El retorno de la Argentina, al Fondo Monetario Internacional, para solicitar un auxilio económico, le ofrece a la voz del Lunfardo, la ocasión más propicia, a fin de reflexionar, acerca de este organismo de crédito mundial, que surgió, en el seno de la Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas, realizada en Bretton Woods New Hampshire, Estados Unidos, entre los días 1 y 22 de julio de 1944, al ratificarse, el respectivo convenido constitutivo, de dicho Fondo, y que, con posterioridad, entró, oficialmente, en vigencia, el 27 de diciembre de 1954; teniendo su sede, en la ciudad de Washington, capital federal de Norteamérica. Un regreso al Fondo Monetario Internacional, que sin dudas, implica repetir, tristes y lamentables historias ya pasadas, con exigencias, directivas, pautas, libretos, recetas e instrucciones, del propio organismo; amortización de enormes intereses; desocupación y desempleo; empobrecimiento y miseria, en las clases obreras y los sectores populares; marginación social; recesión; frustración colectiva; desolación y amarga desesperanza… Un regreso al Fondo Monetario Internacional, que confirma, una vez más, la situación de un país, inmerso en el obscuro y fatal círculo vicioso del “más de lo mismo”, donde no cambia nada, nunca pasa nada, todo queda en la nada, siempre se habla mucho de lo mismo, todos son iguales, todo da lo mismo y, todo termina siendo, inevitablemente, más de lo mismo… Un país, en el que no suelen fomentarse, alentarse y estimularse, el trabajo y la producción de bienes – bases fundamentales e indispensables de la riqueza nacional -, y por el contrario, se desarrollan las especulaciones y bicicletas financieras, de oportunistas, las maniobras bursátiles, las altas tasas y los gigantescos beneficios dinerarios, sin inversión productiva ni laboriosidad, de ninguna índole… Un país, donde no se habla del trabajo tenaz, sostenido y fecundo, de cada día, e infortunadamente, siempre pierde, la persona buena, noble y honrada, que labura… Un país, que no puede seguir funcionando, con emisión monetaria excesiva – causa principal del proceso inflacionario – y un gigantesco y astronómico endeudamiento externo, que hipoteca, compromete y coloniza el futuro, y además, esclaviza y oprime, a decenas de generaciones y millones de argentinos…Hoy más que nunca, debemos recobrar, los principios éticos y los valores morales, humanos, patrióticos y espirituales, como además, la mentalidad, la conciencia y la cultura del trabajo, el esfuerzo, el estudio y, los auténticos y reales méritos; frente a la seudo o anticultura del “facilismo”, en el que todo se consigue sin trabajo, sin esfuerzos ni el menor sacrificio… El general Juan Domingo Perón, con su amplia y admirable sabiduría y, su gran experiencia política, expresaba en la cuarta de sus “Veinte verdades del Justicialismo”: “No existe para el peronismo, más que una sola clase de hombres: los que trabajan”; puntualizando en la quinta: “El trabajo es un derecho, que crea la dignidad del hombre, y es un deber, porque es justo que cada uno, produzca por lo menos, lo que consume”. Además, su profundo pensamiento, nos remarcaba: “La única moneda que vale para nosotros, es la del trabajo, y los bienes de producción, que nacen del trabajo. Producir y ahorrar, deben ser dos conceptos, grabados en la conciencia económica del pueblo. El pueblo, capitaliza la economía, por el ahorro, y la producción de su trabajo y la economía, sirven al bienestar del pueblo. Señalo como objetivo para el porvenir, el siguiente: ¡El país debe producir, por lo menos, todo lo que consume!”. En tanto, el caracterizado y prestigioso abogado y dirigente político chivilcoyano, Dr. Francisco José Falabella, en un reportaje, publicado en 1973 – hace ya, 45 años transcurridos -, manifestaba: “La prioridad número uno, es que todo el pueblo trabaje, que el trabajo sea organizado y estimulado por el Estado, y que mediante una multiplicación de los bienes –única fórmula -, se pueda dar al pueblo, el bienestar general”.

Al Fondo Monetario Internacional, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Hace tiempo, naciste bien canchero, con un sello fetén, capitalista, un espiche muy piola y progresista, y una pinta de guapo farolero. Siempre el mango, presente en el balero, flor de lunga ambición – muñeca lista -, y un gran cuore, de viejo prestamista, que se quiere morfar al mundo entero… Muchos años, de fiera trayectoria, linda mosca, y después, la misma historia, que con tristes malarias, está escrita… Das el toco pedido, en pocos meses, y cobrando un fangote de intereses, al final, te llevás toda la guita.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *