Reflexión lunfarda: El gran ejemplo moral del General José de San Martín, en la Argentina del siempre lo mismo…

Hoy más que nunca, necesitamos los argentinos, el vivo ejemplo moral de San Martín y un proyecto de país laborioso, pujante y progresista; un proyecto futuro de trabajo, producción y generación de riqueza. Sin proyecto de país, no hay porvenir ni destino alguno…

El ejemplo del General San Martín, con su rico bagaje de virtudes éticas y valores; el ejemplo de un hombre que, luchó por la Libertad y la Educación de los pueblos y las naciones.

Sólo salvarán a nuestro país, el gran ejemplo de San Martín y la sagrada cultura del Trabajo.

En la conmemoración del 170 aniversario, del tránsito a la inmortalidad del heroico y glorioso Libertador, Capitán de los Andes y Padre espiritual de la Argentina, hoy, más que nunca, necesitamos su tan aleccionador y admirable ejemplo moral de auténtico patriotismo, austeridad, rectitud, integridad e inquebrantable honradez.

El muy edificante y cabal ejemplo de quien, con firmes y genuinos ideales, absoluta coherencia de pensamiento y conducta, alto sentido del honor, la verdad y la justicia, y fiel e inalterable entereza personal, luchó por sus íntimas convicciones, sus mejores sueños de fraternal emancipación americana y, su profundo amor al terruño y la Libertad.

Se conmemora el centésimo septuagésimo aniversario, del fallecimiento del insigne Libertador y Padre de la Patria, General José Francisco de San Martín, que dejó de existir en la ciudad francesa de Boulogne – sur – Mer, el sábado 17 de agosto de 1850, a los 72 años de edad. Había nacido en Yapeyú (Actual provincia de Corrientes), el 25 de febrero de 1778, y por su clara trayectoria militar, sus siempre recordadas hazañas, su pensamiento rector  y su apreciable obra, en la faz pública y gubernativa, conquistó un sitial y una cumbre de respeto, veneración y honroso privilegio, en la historia nacional y en la galería de los mayores próceres de América y el mundo.

Hoy, más que nunca, el país necesita su gran ejemplo moral de vocación de servicio, patriotismo, generosa entrega, transparencia y cabal honestidad, en favor de la causa revolucionaria, la epopeya criolla y el ferviente anhelo de independencia.

El gran ejemplo de un hombre que, en las célebres Máximas a su hija, escritas en 1825, subrayaba con sincero cariño paternal: “Inspirarla amor a la verdad y odio a la mentira”.

El gran ejemplo sanmartiniano, en medio de una Argentina actual del siempre lo mismo; la Argentina de los malos y pésimos ejemplos, la injusticia, la corrupción y la impunidad, donde las cosas siguen como están, no cambia nada, nunca pasa nada, todo queda en la nada, siempre se habla mucho de lo mismo, todo es igual, todo da lo mismo y, todo termina inexorablemente siendo, siempre lo mismo… La Argentina, en la que siempre pierde, se perjudica, se empobrece y, hasta se funde, el anónimo y esforzado laburante; la persona buena, proba, decente y honrada, que trabaja, lucha y abona sus impuestos y obligaciones fiscales, tributarias e impositivas.

Hoy más que nunca, debemos volver al gran ejemplo y los valores morales, humanos y patrióticos del General José de San Martín, recuperando ante todo, la mentalidad, la conciencia y la sagrada cultura del trabajo. No podemos aguardar resultados distintos, haciendo siempre lo mismo; los pueblos que olvidan su pasado, están condenados a repetirlo; para que triunfe el mal, sólo se necesita que los buenos no hagan nada, a fin de impedirlo, y los hombres al igual que los árboles, se conocen y aprecian por sus propios frutos. Porque existe un único e imprescindible rumbo: El luminoso y esperanzado camino de la Educación, la Honestidad y el Trabajo…

Al General José de San Martín, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Hoy, lo juno otra vez – flor de valiente -, con su pinta banana y bien diquera, su moral, su polenta verdadera, su vibrante parola, que aún se siente… Hoy, lo juno en el rioba y el ambiente, como un capo de ley – noble bandera -, que se supo bancar la cordillera, y le dio nueva vida al continente. Allí está, con su cuore americano, su conducta, sin grupo ni un afano, sus valores, su guapa dignidad… Y la Patria chamuya – lunga gloria -, su coraje debute, que hizo historia y luchó por la posta Libertad. Hoy, lo puedo junar – minga de chanta -, todo entero, del mate hasta los pies, y de pronto, nos copa y se agiganta su ejemplo de grandeza y honradez.

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