Reflexión lunfarda: El gran ejemplo moral del prócer de Mayo, en el país del más de lo mismo…

Hoy, más que nunca, en una Argentina actual, de corrupción, impunidad, injusticia, podredumbre y malos ejemplos, necesitamos, de un modo rápido y urgente, recuperar el  aleccionador y edificante ejemplo moral, del prócer de Mayo, con su auténtico patriotismo, su rectitud de conducta, su espíritu noble y generoso y, su gran honradez de vida. Un ejemplo primordial y valedero, frente a quienes, detentando cargos o posiciones, en esferas públicas, hacen su propio juego, y sólo piensan en la obtención de negociados, ventajas y beneficios y, en su mismo enriquecimiento patrimonial y dinerario, siempre lejos, de las necesidades y preocupaciones, de la ciudadanía, los sectores obreros y la clase trabajadora… Un ejemplo magistral, para emular y seguir, porque a lo largo de la existencia, debemos predicar y sembrar, con nuestro buen ejemplo. Necesitamos menos vanas palabras, y más hechos y resultados, positivos y concretos… Sólo existe un rumbo posible: VOLVER AL CAMINO DE LA EDUCACIÓN, LA HONESTIDAD Y EL TRABAJO, No debemos engañarnos, con falsas apariencias, e imágenes ficticias, de cartón pintado…  Los Hombres, como los árboles, se conocen y aprecian por sus frutos.

La conmemoración del 209 aniversario, de esa histórica y gloriosa gesta, de la heroica Revolución criolla, de aquel viernes 25 de Mayo de 1810, con el vibrante y luminoso nacimiento de la Patria; le ofrece a la voz del lunfardo, la oportunidad más adecuada y propicia, a fin de rescatar, desde el profundo abismo, del silencio y el negro olvido, la abnegada e ilustre figura del prócer, que tanto contribuyó a forjar, cimentar y establecer, las sólidas bases y firmes fundamentos, cívicos e  institucionales, de nuestra auténtica y verdadera argentinidad. El aleccionador y hermoso ejemplo ético, del prócer de Mayo, con su hondo y entrañable amor, hacia el terruño nativo, sus mejores y más puros ideales, su firme vocación de servicio, su pujante espíritu de lucha, su enorme e incondicional compromiso y, su fiel y admirable entereza moral. El edificante y elevado ejemplo del prócer de Mayo, con su ímpetu y fervor, su singular coraje, su tenaz acción emprendedora, sus múltiples esfuerzos y sacrificios personales y, su voluntad y su entrega,  total y generosa… El extraordinario ejemplo del prócer de Mayo, con su corazón palpitante y fogoso,  su honor y buen nombre, su inquebrantable rectitud y honestidad de conducta y, sus altos principios, virtudes y valores. El maravilloso ejemplo del prócer de Mayo, quien todo lo dio y ofrendó, sin pretender nada a cambio, y después de una existencia austera, decente y honrada, finalizó el tiempo y el curso de su decorosa vida, sumido en la obscura miseria, o condenado a un injusto y penoso exilio, lejos de su Patria… El magistral ejemplo del prócer de Mayo, como arquetipo, modelo o paradigma, y un compendio o resumen, de dignos atributos, prendas y cualidades. El sublime ejemplo del prócer de Mayo, en medio del triste, deplorable y desalentador contexto, de la Argentina del más de lo mismo, donde no cambia nada, nunca pasa nada, todo queda en la nada, siempre se habla mucho de lo mismo, todos son iguales, todo da lo mismo (el ciudadano probo o el delincuente), y todo termina inexorablemente siendo, más de lo mismo; la Argentina, trucha y berreta, atada con alambre; la Argentina de la corrupción, la impunidad, la injusticia y la decadencia y la podredumbre,  en la cual, hay gente que, se ha hecho y se hace rica, de una forma ilícita, sin trabajar, y contrariamente, siempre, se empobrece, se perjudica y, hasta se funde, en el plano económico, familiar y comercial, la persona buena, honrada y laboriosa que trabaja… Hoy, más que nunca, necesitamos del colosal y magnífico ejemplo del prócer de Mayo; un ejemplo para emular y seguir; un ejemplo bello y reconfortante, con mayor razón aún, delante de las actuales circunstancias, y de una dirigencia que, sólo piensa en sus ventajas y beneficios, sus rangos y cargos públicos y, su exorbitante enriquecimiento patrimonial y dinerario, ignorando a los sectores populares, la ciudadanía y la clase trabajadora… No podemos aguardar resultados distintos, haciendo siempre lo mismo… Únicamente, al amparo de la protección tutelar, el consejo, la palabra y el máximo ejemplo, del prócer de Mayo, nos queda un rumbo de paz, progreso, concordia, fraternidad y esperanza: Volver al camino de la Educación, la Honestidad y el Trabajo. No debemos engañarnos: Los Hombres, como los árboles, se conocen y aprecian por sus propios frutos…

El prócer de Mayo, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Hoy, te puedo junar en la matina, cuando al cielo, pintaba el primer rayo, aquel yorno fetén, del mes de mayo, en que guapo, fundaste la Argentina. Hoy, te puedo junar, en cada esquina, con tu posta honradez, – y no me cayo -; tu hondo embale, más forte que un cabayo, tu pasión, tu pulenta bien genuina… Sin afanos, matufias ni egoísmo, hoy, remanyo a tu noble patriotismo, que debute, retorna del pasado… Y en una linda lámina de escuelas, quedaste, junto a un mar de escarapelas, con tu facha de prócer olvidado. Hoy, tu ejemplo chipola, se levanta, como flor de moral y de valores, frente al chorro, el cabrón, el tipo chanta, las tramoyas, los fieros sinsabores… Y si acaso, algún día, en un instante, revivís, con tu lunga y clara gloria, al ver tanto malandra y atorrante, te rajás, para el fondo de la historia.

 

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