Reflexión lunfarda: El gran valor de un amigo…

El 20 de julio se celebró el Día del Amigo. Una fecha que surgió por la iniciativa de un argentino: el Dr. Enrique Ernesto Febbraro (1924 – 2008), con motivo de la llegada del Hombre a la Luna, el domingo 20 de julio de 1969, hace ya, 51 años transcurridos… Un acontecimiento gigantesco y trascendental en la historia de la Humanidad.

Un chivilcoyano: Adolfo Antonio Santamaría, presente en los Estados Unidos, en el Cabo Cañaveral, durante el lanzamiento del cohete al espacio, transportando la nave Apolo XI, como corresponsal del matutino “La Voz de Chivilcoy”, dirigido por el caracterizado periodista, escritor y docente, Diego Bernabé Rositto.

El pasado 20 de julio, hubo de celebrarse el simpático y entrañable Día del Amigo, una fecha particular y grata de nuestro calendario, que surgió a través de la feliz y ponderable iniciativa del polifacético y caracterizado odontólogo, músico, escritor, psicólogo y docente, Dr. Enrique Ernesto Febbraro (nacido en 1924 y fallecido en 2008), quien propuso esa jornada, como una especial adhesión y reconocimiento a la histórica y trascendental llegada del Hombre a la Luna, aquel memorable domingo 20 de julio de 1969. El Dr. Febbraro, fundamentó su inquietud, considerando y puntualizando que, “Ese día, todos estuvimos pendientes de la suerte de los tres astronautas estadounidenses, Amstrong, Aldrin y Collins. Nosotros fuimos amigos de ellos, y ellos amigos del universo”. Fue así que, el Dr. Febbraro, a fin de hacer realidad y materializar dicho proyecto, hubo de enviar diferentes correspondencias e invitaciones a distintos países del mundo; recibiendo breve tiempo después, un buen número de respuestas positivas y favorables. Subrayemos que, el Dr. Febbraro, perteneció como miembro activo, al Rotary Club Internacional, creado por el abogado estadounidense Paul Harris, en 1905; fundó una filial rotaria, en el barrio porteño de San Cristóbal; residió durante muchos años en la ciudad bonaerense de Lomas de Zamora, declarada por su propuesta “Capital provincial de la Amistad”, y asimismo, fundó una “Asociación para el Entendimiento Humano”. En una oportunidad, hace ya varias décadas, el Dr. Enrique Ernesto Febbraro visitó Chivilcoy, concurriendo a la filial local del Rotary Club, creada el 17 de mayo de 1939.

Como dato curioso y muy significativo, puntualicemos que, un joven chivilcoyano: Adolfo Antonio Santamaría, como corresponsal del matutino “La Voz de Chivilcoy”, estuvo presente en los Estados Unidos, en el Cabo Cañaveral, durante el extraordinario y fascinante lanzamiento del cohete al espacio, transportando la nave Apolo XI, con los tres astronautas: Amstrong, Aldrin y Collins. Al regresar a la Argentina y a nuestra ciudad, Santamaría, hubo de ofrecer un minucioso y detallado relato de su maravillosa e inolvidable experiencia, mediante una nota publicada en la primera plana de dicho diario, en aquel mes de julio de 1969. “La Voz de Chivilcoy”, un órgano gráfico aparecido el 2 de diciembre de 1968, se hallaba bajo la diestra y destacada dirección del caracterizado y prestigioso periodista, escritor y docente, Diego Bernabé Rositto.

El Día del Amigo, nos invita a reflexionar y meditar, de un modo genuino y profundo, acerca del valor y la importancia de la amistad. El gran valor de un amigo, fiel y sincero, que siempre sabe tendernos una mano cálida y generosa. El gran valor de un amigo, cabal y auténtico, capaz de escucharnos, contenernos y brindarnos una palabra de afecto, consejo, comprensión y consuelo. El gran valor de un amigo incondicional y entero, que nos ofrece su solidaridad, su auxilio y su espontánea ayuda, frente a un crítico y difícil momento, de angustia, aflicción y pesadumbre. El gran valor de un amigo noble y entrañable, que nos regala y ofrece el ejemplo de sus principios y valores morales y su rectitud y honradez de conducta… El gran valor de un amigo, querido e inolvidable…

El valor de un gomía, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Por tu posta amistad, sin fulería, y tu espíritu piola y muy ufano; tu fratelo chamuyo cotidiano, tu onda siempre canchera y tu alegría. Por tu entrega y tu lunga compañía, tu pulenta honradez, sin un afano; tu parola de ley, tu abierta mano y tu noble sentir: Gracias, gomía… Gracias, flaco – déjame que lo bata -, porque vos no arrugás y me hacés pata, me bancás el bajón y estás conmigo… Y poniendo a mi cuore, nuevas alas, me enseñaste, en las buenas y en las malas, el valor tan debute de un amigo.

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