Reflexión lunfarda: El país donde pierde el laburante (La historia del siempre lo mismo…)

 

En el país, donde siempre pierde el laburante, aunque resulte extraño y paradójico, sólo habrá de salvar a la Argentina, el hábito, la mentalidad, la conciencia y, la noble y sagrada Cultura del Trabajo. El tenaz y honrado laburante, que trabaja, lucha y cumple con sus distintas obligaciones ciudadanas, y que padece desde hace años, la triste historia del siempre lo mismo… El que trabaja, y también, puede crear trabajo y nuevas inversiones y puestos laborales.

Sólo salvarán al país, los trabajadores y los buenos contribuyentes del Estado. Debemos fomentar, dar incentivo, generar, amparar, proteger y defender el Trabajo, porque solamente salvará a la Argentina, la Cultura del Trabajo. El laburante, bueno, probo, honesto y laborioso, que siempre pierde, se perjudica, se empobrece y, hasta se funde, en el plano familiar y comercial, sin posibilidad alguna, remedio, solución ni tampoco, ningún consuelo…

Tras la etapa de la Cuarentena, solamente salvará al país, la noble y sagrada Cultura del Trabajo. .Quiera Dios, que en un futuro no muy lejano, después de la Cuarenta Social, Preventiva y Obligatoria, dejemos de ser la Argentina del siempre lo mismo, donde pierde el anónimo y esforzado laburante, que trabaja, paga honestamente sus impuestos y va construyendo la Patria nuestra de cada día. El abnegado y heroico laburante, víctima inocente de las crisis económicas y financieras, los distintos ajustes y recortes, las devaluaciones monetarias, los incrementos de tarifas, los múltiples y agobiantes impuestos, las tan pesarosas cargas fiscales y las enormes presiones tributarias .El sufrido y doliente laburante, tantas veces desmoralizado, desalentado y acobardado, por las adversidades, las piedras, los escollos y las difíciles y complejas circunstancias. No se puede combatir ni castigar a los que trabajan. Sólo salvarán al país, los trabajadores y los buenos contribuyentes.

Muchos se preguntan ¿Cuál es la salida de la Cuarentena? Y la respuesta: La recuperación de la sagrada cultura del Trabajo, sin excepción, con el empeño, el esfuerzo, el sacrificio, el tesón  y la voluntad mancomunada de todos .Quiera Dios, que en porvenir no muy distante, dejemos de ser la Argentina del largo, obscuro y eterno círculo vicioso del siempre lo mismo, donde las cosas siguen como están, no cambia nada (porque se imponen y predominan propósitos e intenciones de no cambiar nada), nunca pasa nada, todo queda en la nada (la impunidad total y absoluta), siempre se habla mucho de lo mismo, todo es igual, todo da lo mismo y, todo termina inexorablemente siendo, siempre lo mismo… El país, en el que de un modo fatal e inevitable, como un maldito karma o un hondo e imborrable estigma, siempre pierde, se perjudica, se empobrece y, hasta se funde, la persona buena, honrada y laboriosa, que arduamente lucha y trabaja.

Según datos, estudios y estimaciones, de orden estadístico, en la Argentina actual, sólo está trabajando una porción o franja minoritaria, y así mantiene al Estado y el resto de los habitantes del país. El anónimo y silencioso laburante, ese hombre desconocido que, trabaja y abona puntualmente sus impuestos. El laburante que nada más ni nada menos, sostiene al Estado. ¿Qué es el Estado?:De acuerdo con una definición didáctica, de carácter educativo y pedagógico: “El Estado es la nación jurídicamente organizada y políticamente libre. Es la unión estable de familias e individuos, que dentro de un mismo territorio, con independencia de otro Estado, bajo una misma autoridad suprema, persiguen el bien común. El individuo debe trabajar para el mantenimiento y prosperidad del Estado”. El Estado existe, porque hay personas que trabajan y abonan sus impuestos. No a la inversa. Sin individuos que trabajen y cumplan con sus obligaciones impositivas, el Estado deja de existir…

El tan caracterizado y prestigioso abogado, dirigente político, legislador provincial y nacional, juez y comisionado municipal, docente, periodista y hombre público chivilcoyano, Dr. Francisco José Falabella (1920 – 1998), de quien  se ha conmemorado el Centenario de su natalicio, en 1973 – hace ya, 47 años transcurridos -, sabia y profundamente, expresaba y subrayaba: “La prioridad número uno es que todo el pueblo trabaje, que el trabajo sea estimulado y organizado por el Estado, y que mediante la multiplicación de los bienes y la riqueza – única fórmula -, se le pueda brindar al pueblo el bienestar general”. En primer lugar, de una manera primordial, se debe propender a las actividades productivas y la creación de riqueza, por medio del Trabajo. No es posible redistribuir, justa y equitativamente la riqueza, si previamente no se la genera… No es posible, el asistencialismo social y comunitario, – y menos, en forma permanente -, si se carece de capital y de riqueza, producidos por el trabajo.

Debemos predicar y sembrar con el testimonio de nuestra conducta y el buen ejemplo de vida; un buen ejemplo, modelo o paradigma, representa mucho más que miles de inútiles y vanas palabras… No podemos esperar resultados distintos, haciendo siempre lo mismo… Los pueblos que olvidan su pasado, están condenados a repetirlo… Para que triunfe el mal, sólo se necesita que los buenos no hagan nada, a fin de impedirlo… Jesús, en las maravillosas páginas del Evangelio cristiano, a través de su doctrina y sus enseñanzas, nos decía: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de oveja, y por dentro son lobos rapaces: Por sus frutos los conoceréis. LOS HOMBRES COMO LOS ÁRBOLES, SE CONOCEN POR SUS PROPIOS FRUTOS”. No nos engañemos y que no nos engañen: Para el futuro, la salida y el destino de la Argentina, hay únicamente un rumbo promisorio y venturoso: VOLVER AL CAMINO DE LA EDUCACIÓN, LA HONESTIDAD Y EL TRABAJO. SÓLO SALVARÁ AL PAÍS, LA SAGRADA CULTURA DEL TRABAJO.

El país donde pierde el laburante, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Yo no quiero ser más – y te lo bato -, el país donde pierde el laburante, que la yuga bien posta y muy constante, pero sigue en la lona, siempre pato. El país del afano, el turbio fato, el malandra, el chantún y el atorrante, donde aquel que es honrado – forte aguante -, la galguea y la sufre, de hace rato… El país del chamuyo y la saliva, donde el tipo fiacún, vive de arriba, sobra el verso y el chorro no está en cana… Ojalá que al final, sin mishiadura, pueda entonces triunfar –polenta pura-, el feliz laburante del mañana. Y que así, de una forma verdadera, todos juntos y unidos, desde abajo, levantemos el cuore y la bandera, la bandera debute del Trabajo.

 

 

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