Reflexión lunfarda: El ponerse las pilas, en la Argentina del siempre lo mismo…

“Hay que ponerse las pilas”, y recobrar el aliento y los bríos, el ímpetu realizador y constructivo y, la fundamental y sagrada cultura del Trabajo. “Hay que ponerse las pilas”, para edificar la Patria nuestra, de todos los santos días, y levantar al país, sacándolo a flote, con gran esfuerzo,  tesón y voluntad hacedora. “Hay que ponerse las pilas”, para soñar un venturoso porvenir, de luz, progreso y esperanza. “Hay que ponerse las pilas”, y luchar con pujanza, coraje  y optimismo, lejos de los vulgares vendedores de imagen, las engañosas promesas,, el  ilusorio cartón pintado, el puro verso, las sanatas y el camelo… Muchas menos  palabras y más hechos concretos, realizaciones positivas y puntuales resultados. Sepamos diferenciar, lo bueno de lo malo, y las verdades de las mentiras. “Hay que ponerse las pilas”, y con fe y laburo, todos unidos, salvar al país, llevándolo adelante…  LOS HOMB RES COMO LOS ÁRBOLES, SE CONOCEN  POR SUS PROPIOS FRUTOS.

Debemos volver, hoy, más que nunca, a la sagrada cultura del Trabajo. Menos palabras, y mucho más Laburo.

La tan conocida y divulgada expresión coloquial, “Hay que ponerse las pilas”, constituye un interesante motivo, y un especial tema, de reflexión y análisis, por parte del Lunfardo;  significando a través de ella, la urgente e imperiosa necesidad, de recobrar las fuerzas, el ímpetu, los sanos bríos, la férrea voluntad de acción y,  la profunda energía revitalizadora, para enfrentar, la dura y triste realidad cotidiana, retornar a la mentalidad, la clara conciencia y la sagrada cultura del Trabajo, y poder encaminarnos, como Patria, país y sociedad, por el esperanzado y luminoso camino, del crecimiento, el desarrollo, el progreso y la bonanza. “Hay que ponerse las pilas”, y recuperar, hoy, más que nunca, los principios éticos y los valores humanos y morales, el espíritu de laboriosidad, empuje y apasionada pujanza, la conducta de honradez, rectitud y decencia,  el sentido de la honestidad, el gesto probo y solidario, la nobleza interior, la sincera generosidad y, la transparencia.

“Hay que ponerse las pilas”, y frente a la injusticia, las desmedidas ambiciones, la corrupción, el chanterío, la improvisación, la indiferencia, el egoísmo, la vida cómoda y fácil, la pereza y la holganza, debemos recuperar la vocación y la capacidad de Trabajo, el estudio, el esfuerzo, el compromiso, la tenacidad, el sacrificio, la responsabilidad y el fervoroso impulso hacedor, en aras de un objetivo superior, y un proyecto común, de ascenso social, bienestar general y grandeza.

El caracterizado e inolvidable abogado, dirigente, orador, escritor, periodista, docente y hombre público chivilcoyano, Dr. Francisco  José Falabella (1920 – 1998) – todo un cabal y genuino caudillo político, y una auténtica y verdadera personalidad intelectual, en las páginas de nuestra historia lugareña -, en un interesante reportaje, publicado en las columnas de la revista porteña “Gente”, a fines de 1973 – hace ya, 46 años transcurridos -, con alto criterio, larga experiencia y honda sabiduría, subrayaba: “La prioridad número uno,  es que todo el pueblo trabaje, que el trabajo sea organizado y estimulado por el Estado, y que mediante una multiplicación de los bienes y la riqueza – única fórmula -, se pueda dar al pueblo el bienestar general”.

“Hay que ponerse las pilas”, para levantar un país, en serio, justo, libre y soberano, con una manifiesta actitud de Trabajo, y el pleno convencimiento de que, lograremos una efectiva transformación o cambio, por medio de la firme y ejecutiva laboriosidad, y nuestras concretas y positivas realizaciones; un país, en serio, lejos de la obscura y nefasta Patria Financiera, de las especulaciones bursátiles y bancarias y, el mezquino  y deshonesto enriquecimiento de unos pocos, a expensas de la marginación, la miseria y la indigencia, de la mayoría… “Hay que ponerse las pilas”, construyendo, entonces, una fraternal y unida Patria de Trabajo. Menos vanas  palabras y dichos verbales, y más hechos evidentes, obras tangibles y resultados.

“Hay que ponerse las pilas”, delante de los vulgares vendedores de imagen, espejitos de colores, engañosas promesas, burdas mentiras, cartón pintado y, mágicos ilusionismos… “Hay que ponerse las pilas”, en el desalentador y deprimente contexto, de la Argentina actual, del siempre lo mismo, donde no cambia nada, nunca pasa nada, todo queda en la nada, siempre se habla mucho de lo mismo, todo da lo mismo y, todo termina, inexorablemente siendo, siempre lo mismo… La Argentina, en la que algunos se enriquecen, de un modo ilícito, sin trabajar, y contrariamente, siempre pierde y  se empobrece,  la persona buena, honrada y laboriosa, que trabaja…

“Hay que ponerse las pilas”, y todos, bien unidos, salvar al país, con el Laburo… los Hombres, como los árboles, se conocen y aprecian por sus propios frutos… Existe un único rumbo posible – de otra manera, no tendremos futuro, destino ni salida -: Volver al camino de la Educación, la Honradez y el Trabajo.

Hay que ponerse las pilas, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director-organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

 Pongámonos las pilas, buen gomía, con un cuore de noble  laburante, todo un kilo de lucha y posta aguante, y un gran cacho de sueños y alegría. Pongámonos las pilas, cada día, y de un modo debutey resonante, saquemos el país, bien adelante, cargados de pulenta y energía. Pongámonos las pilas, los valores, muchas ganas de ser, tipos mejores, una fuerza chipola, desde abajo…Y así hagamos, con flor de pensarosa, una Patria fratela y luminosa, de justicia, de unión y de trabajo.

Suscripción para recibir en tu correo electronico

Efemérides, Biografias, Personajes Chivilcoyanos, Lunfardo y demás noticias del Archivo Literario.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *