Reflexión lunfarda: El recordado cantor Don Edmundo Rivero y Chivilcoy.

El caracterizado y prestigioso cantor de tangos y milongas, guitarrista y concertista del instrumento, escritor y poeta, Don Edmundo Leonel Rivero (1911-1986), quien residió con su familia, en la localidad de Moquehuá (Distrito de Chivilcoy), entre los años 1912 y 1913.

La página evocativa del Lunfardo, nos recuerda hoy, de un modo sincero y afectuoso, la polifacética y muy notable figura, del popularizado cantor,músico, guitarrista y concertista, de este instrumento,, compositor, poeta y escritor argentino, Edmundo Rivero, una auténtica e ilustre personalidad del Tango, directa y entrañablemente ligada a las expresiones lunfardescas, de quien se ha conmemorado, en fecha reciente, el 108 aniversario de su natalicio; habiendo, por otra parte, residido, junto a sufamilia, cuando contaba, tan sólo, con un año de vida, en la localidad de Moquehuá, dentro de los ámbitos geográficos, de nuestro Partido bonaerense de Chivilcoy.  Edmundo Leonel Rivero, vio la luz, un 8 de junio de 1911, bajo el hogar de Don Máximo Aníbal Camilo Rivero y Doña Juana Anselma Duró,  en una vivienda ubicada, en la estación de Puente Alsina, pues su padre, en aquel momento, ejercía las funciones de jefe, de dicho centro ferroviario. Hacia 1912, al progenitor de Edmundo Rivero, se le confió la jefatura de la estación de Moquehuá y allí, hubo de trasladarse con su núcleo familiar, permaneciendo en esa población de nuestro distrito, hasta 1913, cuando una afección de salud, del propio Edmundo Leonel, los obligó a emprender el regreso a Buenos Aires. En la Capital, la familia hubo de residir en el barrio de Saavedra, y en un departamento de la zona de Belgrano; despertándose en el alma y el corazón de Edmundo Leonel, una genuina y profunda vocación por el sentir artístico, la música, el canto y la guitarra. El Servicio Militar, lo cumplió en las filas del heroico y glorioso Regimiento de Granaderos a Caballo “General José de San Martín”; efectuó estudios, en el aulas del Conservatorio Nacional; concurrió, con bastante frecuencia, a diferentes peñas y entidades gauchas y tradicionalistas, y hubo de iniciarse como cantante de temas y motivos criollos y camperos, y diestro y avezado guitarrista .que acompañó a muchos intérpretes, – Nelly Omar, entre otros -, frente a los micrófonos de distintas emisoras radiofónicas de Buenos Aires. Asimismo, integró varios dúos, con sus hermanos, Lidia Eva y Aníbal. Posteriormente, formó parte de los conjuntos orquestales, de José y Julio de Caro, Humberto Canaro, Horacio Salgán y Aníbal Troilo, y además, intervino en algunas películas nacionales, tales como, los filmes; “El cielo en las manos”, “Fortín alto”, “El inglés de los güesos” y “Pampa y Cielo”. Tiempo después, comenzó su carrera de exitoso y reconocido solista, con acompañamiento de guitarras; realizó apreciables grabaciones, en los sellos “RCA Víctor”, “TK” y “Odeón”, con las orquestas de Víctor Buchino, Carlos Fígaro y Aníbal Troilo, y llevó a cabo, importantes y memorables giras, con aplaudidas y resonantes presentaciones, en los Estados Unidos, distintos países de América, Japón y, varias naciones europeas. En 1969, realizó la feliz y trascendental inauguración de “El Viejo Almacén”, situado en la intersección de la calle Balcarce y la avenida Independencia, el cual, hubo de convertirse, en un gran espacio, templo y escenario, de la música tanguera; el 17 de mayo de 1975, cantó por última vez, el tango “Sur”, junto al eximio y sin par bandoneonista Aníbal Troilo, quien falleció al día siguiente, el 18 de mayo, y en 1982 y 1985, respectivamente, editó los volúmenes de su autoría: “Una luz de almacén” y “Las voces, Gardel y el canto”. Fervoroso y apasionado amante del léxico y los vocablos lunfardescos, fue miembro de número, de la Academia Porteña del lunfardo, fundada el 21 de diciembre de 1962, y supo escribir numerosas composiciones poéticas, utilizando las palabras de esa chispeante y jocosa jerga popular. Edmundo Leonel Rivero, dejó de existir, a la edad de 74 años, el 18 de enero de 1986. En 1948, había contraído matrimonio, con Julieta Pastore, y fue padre de cuatro hijos.

Soneto a Don Edmundo Rivero, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Hoy, siento su recuerdo de gomía, en un rioba mistongo y canfinflero, con su típico acento arrabalero, su emoción, su debute melodía… Hoy, siento su chamuyo y su puesía, de un lunfardo, pulenta y verdadero, y así juno, la imagen de Rivero, que nos bate la justa, todavía… Hoy, lo siento, cantando buenos tangos, junto al “Viejo Almacén”, la triste mina, el bulín, algún taura y unos mangos… Y sé bien, que muy piola y flor de amable, allí está, para siempre, en una esquina, con su cuore y su voz inolvidable.

 

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