Reflexión lunfarda: El verdadero sentido de la Navidad cristiana

Qué la dichosa celebración navideña, nos dé paz, amor, unión, justicia y solidaridad. Si esta nueva Navidad, no produce en nosotros un cambio espiritual, infortunadamente, no habrá servido para nada…

El feliz y venturoso nacimiento de Jesús, el Emanuel y el Mesías Salvador y Redentor del mundo, nos invita a reflexionar de un modo íntimo y profundo, acerca del auténtico y verdadero sentido y el alto y sublime significado de la Navidad cristiana, que constituye un momento adecuado y propicio para descubrir y Dios y reencontrarnos con el luminoso y celestial camino de los grandes y supremos principios y valores del Evangelio.

El verdadero sentido de la Navidad, que nos permita aproximarnos a los preceptos fundamentales  y la esencia misma del genuino cristianismo, pudiendo ver el propio rostro de Jesús en cada uno de nuestros hermanos: “El amor hacia el prójimo, la espontánea y desinteresada vocación de servicio y, una actitud abierta y solidaria  frente a todos los semejantes”.

El verdadero sentido de la Navidad, que haga nacer en lo más recóndito y profundo del alma y de nuestros corazones, las virtudes de la humildad, la caridad, la justicia y la entrega fraterna y generosa.

El verdadero sentido de la Navidad, que nos posibilite discernir lo bueno de lo mano, con plena conciencia de nuestros deberes, responsabilidades y obligaciones, y que nos enseñe a transitar la senda de la Educación, la sagrada Cultura del Trabajo, el esfuerzo, el estudio y los reales méritos, las normas de convivencia social y comunitaria, la franca y sincera amistad, la calidez del hogar y los valiosos e indestructibles vínculos familiares.

El verdadero sentido de la Navidad, que más allá de los aspectos gastronómicos, las apariencias frívolas y superficiales, la imagen de Papa Noel, las luces intermitentes del arbolito, el pan dulce y las copas de sidra y champán, nos conduzca al fondo del modesto pesebre, para hallar, de pronto, al tierno Niño Jesús, que nos regala su inmaculada pureza, su inmensa y particular dulzura y, su hermoso mensaje de paz, consuelo, alegría y esperanza.

El verdadero sentido de la Navidad, que en definitiva, como síntesis total de esta celebración, nos haga muchos mejores seres humanos: más nobles, más honestos, más justos, más solidarios, más generosos y más buenos, porque lo que valen son los gestos, la conducta y las obras, y los “Hombres como los árboles, se conocen por sus frutos”.

Qué la Navidad cristiana, nos dé paz, amor, unión, justicia y solidaridad. Si esta nueva celebración navideña, no produce en nosotros un cambio espiritual, infortunadamente, no habrá servido para nada…

Esta posta y debute Navidad, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Bocinemos en forma alborozada, la nueva Navidad, chipola y pura, que nos chape con toda su dulzura, su hondo embale y su facha iluminada. Más allá del bajón y la pavada, tanta bronca y la triste mishiadura, qué nos tire sus ondas de ternura y nos dé su parola esperanzada… Bocinemos la paz – flor de alegría -, el amor y la unión – cuore gomía -, la justicia polenta y la hermandad… Y que así, con fetén y lunga calma, sintamos otra vez, dentro del alma, esta posta y debute Navidad.

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