Reflexión Lunfarda: “Estamos en el fondo del mar…, como el submarino”

La tan repetida y popularizada frase, de esencia callejera: “Estamos en el fondo del mar”, suele traducir, evidenciar y reflejar, una difícil y crítica situación, de un país y de una sociedad, sumergidos en un vasto océano de angustias, sinsabores, frustraciones, desengaños y desesperanzas…  “En el fondo del mar”, como el submarino de la Armada Nacional, ARA San Juan, protagonista de un trágico y estremecedor suceso, que conmovió a la opinión pública argentina y, sin dudas, con sus cuarenta y cuatro mártires tripulantes, representa y simboliza, todo un patético y elocuente emblema, de nuestra realidad actual. Estar en el “fondo del mar”, dentro del contexto y el cuadro general, de un país y una sociedad, donde no cambia nada, nunca pasa nada, todo queda en la nada, siempre se habla mucho de lo mismo, todos son iguales, todo da lo mismo y, todo termina, inevitablemente siendo, más de lo mismo… Un país y una sociedad, atados con alambre, y dominados por la corrupción, la impunidad, las injusticias y desigualdades, la ambición dineraria, el egoísmo, las falsas apariencias, la improvisación, la pavada, la indiferencia ciudadana y el chanterío, en el que, hay gente que se ha hecho y se hace rica, de una manera ilícita y por izquierda, sin trabajar, y contrariamente, siempre pierde, se perjudica y se funde, la persona buena, honrada y laboriosa que trabaja, víctima indefensa e ineludible, de las crisis económicas, los procesos inflacionarios, los ajustes e incrementos, las cargas impositivas y tributarias, la recesión y el desempleo…Debemos, hoy, más que nunca, recuperar los principios éticos, los valores morales, humanos, patrióticos y espirituales, y la conciencia, la mentalidad y, la sagrada cultura del trabajo. Menos palabras, vanas y estériles, y más rendimientos, logros y resultados… Los hombres como los árboles, se conocen y aprecian por sus propios frutos. Para salir del “fondo del mar”, penoso karma y fatal círculo vicioso, del más de lo mismo, que nos agobia, acobarda y destruye, sólo existe un rumbo posible: Volver al camino de la Educación, la Honestidad y el Trabajo.

En el fondo del mar…, como el submarino, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña de Lunfardo.

Aquí estamos, che, mamerto, – te lo quiero chamuyar -, como el triste submarino, chapando el fondo del mar. Aquí estamos, en la lona, junto a la yeca, tan dura, gambeteando la malaria, y la fiera mishiadura. Aquí estamos, en el rioba, – bajón y poco laburo -, relojeando el panorama, y los yornos del futuro. Aquí estamos, cada día, en el bulín, con el rope; puchereando, solamente, bien mistongo y sin un sope… Aquí estamos, che, tarugo, en la lucha y el aguante; pichuleando, a todo trapo, y cinchando, hacia delante… Aquí estamos, en la rama, sin un cacho de consuelo, bancándonos el  ajuste, las promesas y el camelo… Aquí estamos, paparulo, cuerpeando la fulería, mientras carbura el balero, sin un mango y en la vía… Aquí estamos, cusifai, jugando de chichipío, frente a tanto farabute, los chorros y el chanterío. Aquí estamos, ya forfai, manyándonos el afano; te vas hundiendo, en el pozo, y nadie te da una mano… Aquí estamos, con la historia, del cachuzo pesimismo, siempre la eterna milonga, y el lungo, más de lo mismo… Ojalá, que alguna vez, – cuore guapo y buen motor -, nos tiren un salvavidas, pulenta y benefactor. Un salvavidas debute, de macanuda amistad, flor de progreso diquero, la esperanza y la hermandad. Y que así, che, pipistrelo, después de mucho yugar, podamos – milagro posta -, salir del fondo del mar.

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