Reflexión lunfarda: Hacer la Patria, en el país del más de lo mismo…

Láminas ilustrativas, sobre el Trabajo, publicadas, en distintos libros de lectura, de escuela primaria, correspondientes a la década de 1950.

Hoy, todos unidos, por un sentimiento noble y fraterno, de paz, unión, hermandad y concordia, hagamos una Patria de trabajo, actividad productiva, esfuerzo, lucha, estudio, educación y enseñanza, ya lejos de las especulaciones cambiarias y financieras, la plata dulce, el enriquecimiento fácil, el endeudamiento externo, con los organismos de crédito internacionales, los egoísmos, la mezquindad, los odios y divisiones, la mala fe, las falsas promesas, la corrupción y, las injusticias y desigualdades… Hoy, hagamos una Patria, amplia, generosa y solidaria, sin hombres apáticos, inoperantes, miserables e indiferentes, que jamás se comprometen o involucran, en nada, ni mueven un dedo, a fin de que las cosas cambien… Hoy, hagamos una Patria, no para el ambicioso y avaro beneficio, de unos pocos; sino, para el bienestar general, de la mayoría… Hoy, hagamos una Patria, donde no siga perdiendo, de una forma fatal e inexorable, la persona buena, honrada y laboriosa que trabaja… Acabemos para siempre, con el mito y el cuento de que, la Argentina, es un país rico, próspero y opulento… Sin trabajo, sin producción, sin verdad y sin justicia distributiva, no hay riqueza posible, ni resultados concretos y valederos… El único rumbo de la Patria: EL CAMINO DE LA EDUCACIÓN, LA HONRADEZ Y EL TRABAJO… Sin trabajo, fecundo y constructivo, el país y la sociedad, ya no tienen salida, futuro ni tampoco, ningún destino…

“ Hacer nuestra Patria, de cada día”, constituye sin dudas, una expresión reiterada y usual, digna del mejor análisis, y de una profunda actitud reflexiva; considerando así, de una forma atenta y sincera, los actuales días del presente, y el tiempo futuro de la República. Hacer la Patria, de un modo tenaz y silencioso, jornada tras jornada, con el firme trabajo, los innumerables esfuerzos, y los múltiples sacrificios, del arduo desempeño diario. Hacer la Patria, de una manera anónima y abnegada, cargando sobre las espaldas, el gigantesco peso de las crisis económicas y financieras, los ajustes y recortes presupuestarios, los largos procesos de inflación, los notorios incrementos de precios y tarifas, la marginación social, la carencia de oportunidades, la falta de sentido equitativo y de justicia, la recesión y el empobrecimiento creciente… Hacer la Patria, de a pie y a pulmón, luchando, valerosa y heroicamente, ante las difíciles circunstancias de la vida, los graves escollos y peligros, los permanentes obstáculos e impedimentos, y las enormes y dolorosas adversidades. Hacer la Patria, con animosa entereza y verdadero estoicismo,  a pesar de los continuos sinsabores, las mentiras, los desengaños, las frustraciones, los desencantos, y, la ausencia de proyectos, expectativas y perspectivas, auspiciosas y favorables. Hacer la Patria, en medio del contexto, de la sociedad y del país, del “más de lo mismo”, donde por desgracia, no cambia nada, nunca pasa nada, todo queda en la nada, siempre se habla mucho de lo mismo, todos son iguales, todo da lo mismo y, todo termina, indefectiblemente siendo, más de lo mismo…; un país, trucho y berreta, atado con alambre, donde se nivela e iguala, hacia abajo, jamás suele haber culpables ni responsables, de ningún hecho doloso ni delictivo, y al final, siempre pierde y sale perjudicada, la persona buena, honrada y laboriosa, que trabaja… Hoy, debemos Hacer la Patria, recuperando, en primer término, los principios éticos y los valores morales, humanos y espirituales; como además, el hábito saludable, la mentalidad, la conciencia y, la sagrada cultura del trabajo, el esfuerzo, el estudio, la educación y la enseñanza. Hoy, debemos Hacer la Patria, enarbolando, como preciada bandera, el ejemplo noble, aleccionador y edificante, de nuestros antepasados; esos ciudadanos honestos y probos, quienes fueron modelos y arquetipos, de dignidad democrática, rectitud cívica y decencia republicana. Hoy, debemos Hacer la Patria del trabajo, las actividades productivas, el impulso realizador, las iniciativas e inquietudes, el efectivo crecimiento, los resultados valederos y el venturoso progreso. Hoy, debemos Hacer la Patria, pensando y soñando con fe, hondo anhelo y esperanza, un porvenir, no muy lejano, de merecida paz, fraternal concordia y unión argentina; lejos de los odios y los rencores, la maldad, la corrupción, la falsedad, el egoísmo y la injusticia… Sólo existe un sendero posible: El camino de la Educación, la Honradez y el Trabajo. Sin estos tres factores fundamentales, no hay salida, futuro ni destino… Los hombres, como los árboles, se conocen y aprecian, por sus propios frutos.

Hacer la Patria, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Hoy, hagamos, – el mate, me carbura -, che, gilún – te la bato, en este instante -, una Patria pulenta y bien pujante, sin eterna malaria y mishiadura. Una Patria de amor, onda y ternura, que no tenga más chorro y atorrante; con embale, la yugue hacia delante, y termine ganando, quien labura… Una Patria, de morfi cotidiano, con jotraba y justicia necesaria, cure fiel y honradez, posta y sincera… Una Patria, sin grupo y sin afano, donde afloren, la mano solidaria, y una luz, de esperanza verdadera. Hoy, hagamos, en serio, che, gomía, una Patria debute, cada día.

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