Reflexión lunfarda: La conducta fiel y honrada, en el país del ”más de lo mismo”..

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16229704_1526755054033673_808528563_oLa conducta fiel y honrada, constituye también, un tema de especial análisis y reflexión, por parte de la voz y el acento lunfardescos; subrayando y remarcando, la particular importancia, de seguir, a través de los años y el transcurso de la vida, una senda y un derrotero, de probidad y rectitud, manteniéndose siempre leal, a las normas éticas, y las más profundas y sinceras convicciones personales. La conducta fiel e inquebrantable, de quien sabe actuar y proceder, en cada circunstancia, alternativa o episodio, de su existencia, de un modo límpido y coherente; demostrando así, una directa y efectiva correspondencia, entre lo que piensa, lo que dice o manifiesta, y lo que suele hacer, en la práctica, de los hechos y sucesos cotidianos. La conducta fiel y admirable, del que continua adelante, sorteando múltiples obstáculos, escollos y dificultades, en medio de una sociedad actual, que en muchas ocasiones y oportunidades, castiga a las personas buenas, honestas y laboriosas, que trabajan, se esfuerzan y luchan, diariamente, y por otra parte, premia, beneficia y favorece, a los que violan las leyes y disposiciones legales, evaden sus deberes impositivos y tributarios, delinquen, y se enriquecen, de una manera exorbitante y desmedida, incrementando sus bienes, depósitos bancarios y acervos patrimoniales; una sociedad, donde se piensa, solamente, en tener, olvidándose del ser, con auténticos y reales méritos.  La conducta fiel e insobornable, del que prosigue, la dura y pesarosa brega, en un contexto social, donde son perdedores, los ciudadanos trabajadores y honrados, y ganadores y exitosos, los pillos, bribones, maleantes, ladrones y delincuentes. La conducta fiel y perseverante, de quien siempre transita, idéntico camino, en medio de una sociedad, con injusticias, desigualdades, impunidad y corrupción, en la que logró imponerse la anticultura del facilismo; una cultura, donde todo se consigue sin trabajo, esfuerzo ni estudio; donde se vive de arriba; donde se nivela, desde el ángulo educacional, hacia abajo, sin resultados concretos y positivos, de ninguna índole; donde llega el dinero rápido; donde se hace mucha guita sin laburar y, se obtiene, en pocos meses, una sólida y floreciente posición económica. Debemos predicar y sembrar, con el testimonio de nuestras acciones, y nuestro buen ejemplo de vida, y recuperar los principios y valores morales, humanos, patrióticos y espirituales; la conciencia y la cultura del trabajo, el esfuerzo, el estudio, la educación y la enseñanza; el amor hacia el prójimo y los semejantes, la humildad, la honradez, la nobleza, el respeto, la verdad, la justicia, la solidaridad, y la mayor de las transparencias…. Debemos dejar de ser, el país y la sociedad del “más de lo mismo”, donde nunca cambia nada, no pasa nada, todo queda en la nada, todos son iguales, todo da lo mismo, y todo, indefectiblemente, termina siendo más de lo mismo”. No podemos esperar resultados distintos, haciendo siempre lo mismo. Para que triunfe el mal, sólo se necesita que los buenos no hagan nada, a fin de impedirlo, y los hombres, como los árboles, se conocen y aprecian, por sus propios frutos.

Siempre fiel, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

 Yo la sigo yugando, frate mío, con mi embale pulenta y mis valores, a pesar de los fieros sinsabores, el afano, el bajón y el chanterío… Nunca arrugo – no obstante, lorca o frío -, y me banco la bronca y los dolores; he querido junar, tiempos mejores, y la voy de gilún y chichipío… Yo la sigo yugando, humildemente: Cuore limpio y feliz, alta la frente, flor de fe y una lucha sostenida… Y aquí estoy, campaneando un buen futuro, siempre fiel al camino del laburo, la honradez y los sueños de la vida. Ojalá, que estas cosas, que ahora bato, las medite y carbure, en el balero, y que jamás, me aparte, ningún fato, de lo bueno, lo noble y verdadero.