Reflexión lunfarda: La expresión “Es lo que hay”, en el país del “Más de lo mismo”

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La difundida y popularizada expresión “Es lo que hay”, para referirse, muy concretamente, a la real y notoria situación del país y de la sociedad actuales, constituye, sin dudas, un tema de examen y reflexión, del pensamiento y el sentir lunfardos. La expresión “Es lo que hay”, como un palmario y claro sinónimo de penosa resignación y pasiva conformidad, frente a los distintos acontecimientos y circunstancias, del curso y el desarrollo de la República, y del quehacer y la vida cotidiana. Las expresión “Es lo que hay”, emanando de los labios, del humilde, silencioso y anónimo ciudadano común, que trabaja, se esfuerza y lucha, cada día, abrumado y agobiado, muchas veces, por las crisis económicas y financieras, las cargas y presiones, fiscales y tributarias, los incrementos de tarifas y de precios, el desempleo y la carencia de ocupaciones laborales, la injusticia, las desigualdades, la inseguridad delictiva, la corrupción, la impunidad y, la falta de expectativas, perspectivas y mejores oportunidades. Ese ciudadano común, que de un modo tesonero y honrado, brega y se sacrifica, día tras día, con nobles y plausibles anhelos de superación y de progreso; aspirando a un salario digno, un hogar decoroso, y el merecido bienestar de su familia y de los suyos. Ese ciudadano común, afligido y decepcionado, que con profunda frustración, desazón, pesadumbre y desesperanza, padece la dolorosa desilusión y el mayor de los desencantos personales, al percibir que, no obstante las múltiples promesas, los rimbombantes anuncios y las meras y frívolas palabras y enunciaciones verbales, en definitiva, no “ha cambiado nada”, y todo continúa siendo “más de lo mismo”. La sociedad y el país del “más de lo mismo”, como un círculo vicioso e inexorable, donde a pesar del transcurso del tiempo, las décadas y los años, “no cambia nada, nunca pasa nada, todo queda en la nada, siempre se habla mucho, de lo mismo, todos son iguales, todo da lo mismo, y todo, termina, inevitablemente siendo, más de lo mismo…” La sociedad y el país, en el que se nivela e iguala, hacia abajo – particularmente, en materia educativa -; se reiteran las actitudes y los mismos errores; se acrecientan las ambiciones, las mezquindades, el materialismo y la indiferencia y, se vive de la superficialidad, la banalidad, la apariencia, la figuración y la pavada… Hoy, más que nunca, debemos recuperar o recobrar, los principios éticos, los valores morales, humanos, patrióticos y espirituales, y la sagrada cultura del trabajo, el esfuerzo, el estudio, la educación y la enseñanza; predicando y sembrando, con el buen ejemplo. Los hombres, como los árboles, se conocen por sus frutos…

 “Es lo que hay”, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director-organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano y miembro académico correspondiente de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

 “Es lo que hay”– me batiste, buen hermano, de tefrén, sin engrupe ni macana -: Los balurdos y el morfi, en la semana, el mistongo laburo cotidiano… “Es lo que hay”, con el chanta veterano, el chorro y el cabrón, el tipo rana, y ninguno, gilún, termina en cana, a pesar de los tongos y el afano… “Es lo que hay”: El bajón, la lucha diaria, la triste mishiadura, la malaria, la fulera ambición y el egoísmo… Manyá bien – me dijiste, che gomía -; Hacen falta, en el rioba, la alegría, y algún cacho de amor y patriotismo. Ya basta, de bancarte, resignado, las pálidas de un tiempo, fiero y duro, y soñá – bocinaste, aquí, a mi lado -, el gran ispa debute, del futuro. Ya basta, de estar siempre repitiendo, “Es lo que hay”: Mucha bronca y nada avanza…, y juná, muy atenti, descubriendo, otro cielo, de luz y de esperanza.