Reflexión lunfarda: La invocación a la Patria, en el país del «Más de lo mismo».

Ilustraciones, de distintos libros de lectura, de escuela primaria, correspondiente a la década de 1940.
Ilustraciones, de distintos libros de lectura, de escuela primaria, correspondientes a la década de 1940.

La especial y profunda invocación a la Patria, también se halla presente, en la página y el corazón del lunfardo, como el franco testimonio, de la espontánea y fervorosa exteriorización de un sentimiento interior, por parte de quien, ama, verdaderamente, a su terruño nativo, y sin dudas, anhela y aspira, a un futuro promisorio y venturoso, de paz, concordia, desarrollo, progreso y alegría. La invocación a la Patria, en momentos difíciles, que requieren buen criterio, templanza, fortaleza, inteligencia, una clara visión del porvenir, y una auténtica sabiduría. La invocación a la Patria, que padece las nefastas consecuencias de la corrupción, las injusticias, las desigualdades sociales, la marginación, el desamparo, la ignorancia y la miseria. La invocación a la Patria, en medio de un país, que en diferentes ocasiones y oportunidades, suele herir, lastimar y castigar, a los ciudadanos buenos, honrados y laboriosos, que trabajan y luchan, de una manera anónima y silenciosa, cada uno de los días y meses del año; y que, por otra parte, muchas veces, favorece, recompensa y beneficia, a tantas personas, carentes de cualidades y calidad humana, trayectoria y reales méritos, arribistas, advenedizos y deshonestos, que avanzan y prosperan, sin trabajo, delinquen, evaden y violan las leyes, con un ambicioso propósito de incremento patrimonial, económico y dinerario. La invocación a la Patria, en un país, donde infortunadamente, más allá de las innumerables promesas, “el verso”, “las cortinas de humo”, “el grupo y el camelo”, la distracción de la estupidez y la pavada, la frivolidad farandulera, y “la sanata”, nunca suele cambiar nada; todo queda en la nada; todo, al fin, da lo mismo, y por último, termina siempre siendo, “más de lo mismo, más de lo mismo…”. La invocación a la Patria, en un contexto social, con impunidad y sin justicia, sin un correcto sistema de premios y sanciones, sin un digno y enaltecedor proyecto de vida, y con un deplorable método de enseñanza, que nivela, únicamente, hacia abajo, no logrando ofrecer, rendimientos o resultados, positivos y valederos.  La invocación a la Patria, en un país, donde se habla cada vez más, y se trabaja, cada vez menos… La invocación a la Patria, conscientes de que, sólo podremos alejarnos de la ignorancia, la pobreza y la indigencia, si sabemos elegir el dignificante camino de la cultura del trabajo, el estudio, el esfuerzo, la tenacidad y la superación; el camino de los principios éticos y los valores morales y espirituales. La invocación a la Patria, para que no ganen, los que viven de arriba y cometen hechos delictuosos, y pierdan, los que, honradamente, luchan y trabajan…Dejemos de ser, el país del «Más de lo mismo», pues como bien, lo subrayaba, el gran científico Alberto Einstein: «No podemos esperar resultados distintos, haciendo siempre lo mismo». Prediquemos con el testimonio y el buen ejemplo de nuestra vida, inculcando, infundiendo y transmitiendo, principios y valores morales, el amor, la humildad, el respeto, la verdad, la justicia, el trabajo, la honradez, la educación, el conocimiento y la enseñanza…

 

Mi patria, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director-organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente de la Academia Porteña del Lunfardo.

 Patria posta, de lungo recorrido, siempre forte y heroica, en el aguante, con mi humilde parola, yo te pido, que podamos seguir hacia delante. Patria posta, del cuore tan sufrido, por el chorro, el chantún y el atorrante, qué hoy, lo malo se quede en el olvido, y haga punta, el honesto laburante… Yo te pido un vivir, minga de afano, el jotraba y el morfi cotidiano, la honradez, los valores, la nobleza… Y muy lejos, de tanta mishiadura, construyamos, sin odios ni amargura, una Patria debute, de grandeza. Escuchame, percanta, atentamente, mi sincero chamuyo, esta matina, por el pueblo que yuga, por la gente, los purretes y el bien de la Argentina.

 

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