Reflexión lunfarda: Los consejos del sapo Anastasio

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En este charco mistongo, con la facha de batracio, aquí estoy, como un chitrulo: Yo soy el sapo Anastasio. En un derpa de bacán, fui un tipo canchero y capo, y hoy, me banco la malaria, jugando de triste sapo. En otros yornos chipolas, – época posta y bendita -, tuve un bulín muy cafiolo, minas, farra y buen guita. Vivía como un pachá, garifo y despreocupado, iba de rana y fifí, y andaba en coche importado. Ante los mersas y otarios, me sentía un calavera, con la mosca, en el bolsiyo, y una actitud farolera. Me gustaban, la garufa, el dique y el espamento; hice roncha, en cabarutes, me patiné mucho vento… El chamuyo a las percantas, la parola y el camelo; gran vidurria, fiaca piola, y tanto fato, en el telo… Las chenos, el lindo escabio, la cáscara muy pintona, el casino, el escolazo, y así, terminé en la lona… Era un sapo fanfarrón, que a todas, se las sabía, y hoy, sufro fané y forfai, sin un sope y en la vía… Por eso, con mi experiencia, y mi andar, penoso y duro, les aconsejo, che, frates, el camino del laburo. Hay que cincharla, gomías, a pulmón y flor de aguante, para sacar, bien unidos, el ispa, siempre adelante. Qué se borre, de una vez, la cachuza mishiadura, y qué se premie, al final, a quien se esfuerza y labura. Ya basta de las matufias, y el balurdo cotidiano; el bolazo y macaneo, los curros y el lungo afano… Ya basta de las tramoyas, la sanata y la avivada, con chantas y farabutes, que engrupen a la gilada. Ya basta de los buscones, los muleros y maleantes; los eternos pelandrunes, y los miles de atorrantes. Ya basta, de aquellos chorros, que la pasan muy banana: Se morfaron la Argentina, pero nunca van en cana… Ya basta de tanto verso, copándonos la sesera, y empecemos a junar, la realidad verdadera. Ya basta de los espiches, la apariencia y la pavada, ese cuento repetido, y que jamás, cambie nada… Ya basta de tanta bronca, el obscuro pesimismo, los bochinches y despioles, y el siempre “más de lo mismo”…Volvamos a viejos tiempos, acaso, mucho mejores: La honradez, clara y debute, la justicia y los valores. Les recuerdo, che, fratelos, lo más pancho, desde abajo: Hay solamente, un camino, “La Educación y el Trabajo”. Escuchen estos consejos, que hoy, yo les quise batir, pensando en nuestro presente, y en un mejor porvenir. Y me despido de ustedes, haciéndome, el taura y guapo, aunque en este charco, soy, un triste y fulero sapo.

Carlos Armando Costanzo, fundador y director-organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.