Reflexión lunfarda: Los fundadores de Chivilcoy.

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La conmemoración del 162 aniversario, de la trascendente fundación, de nuestra ciudad bonaerense de Chivilcoy, aquel histórico domingo 22 de octubre de 1854, nos aproxima ahora, por el largo y polvoriento camino de las evocaciones y los recuerdos, las singulares y gloriosas figuras, de nuestros padres fundadores y pioneros, cuyos nombres, se hallan inscriptos sobre el mármol, en la cara frontal, del majestuoso Monumento de la plaza principal, 25 de Mayo, inaugurado, precisamente, para los 101 años, el sábado 22 de octubre de 1955. Aquellos nobles y esforzados fundadores, que hubieron de firmar, alrededor de las cinco de la tarde, tras una tensa y turbulenta jornada, el acta inaugural de Chivilcoy, redactada por la mano inteligente y diestra, de Don Manuel Villarino. Aquellos fundadores, partícipes de una gesta, única e inolvidable, que tuvo como particular y notable protagonista, a Don Valentín Fernández Coria, quien clavó la simbólica pala, en el sitio donde se levanta, la estatua de “Clío”, la Musa de la Historia, en los ámbitos de la plaza 25 de Mayo, frente al Palacio Municipal. Aquellos fundadores, tenaces y laboriosos, que en su mayor parte, se consagraron, como humildes y honestos labriegos, a las faenas y actividades agrícolas, y que estuvieron colmados de ilusiones, sueños, proyectos y, luminosas esperanzas, de progreso y alborozado futuro. Aquellos fundadores, que recordamos, con sincera emoción, y un profundo respeto, tributándoles, el mayor reconocimiento y homenaje: Federico Soarez, Manuel López, Manuel Villarino, Cayetano Castro, Gabriel Ramírez, Calixto Calderón, Valentín Fernández Coria, Mariano Benítez, Juan Bruno Medina, Miguel Calderón, Gregorio Molina, Anastasio Chaves, Valentín Rebollo, Venancio Solano Saravia, Ángel Grego, Juan Gómez, Rafael Becerra, Hilario López, Hilario Vignales, el sacerdote, presbítero, Roque Antonio Maceyra, primer cura párroco de Chivilcoy, Francisco Laborde y Andrés Pierretti. Aquellos fundadores, que perduran, de una manera inextinguible, en el alma del vecindario, el corazón del pueblo y de la gente, y las fibras sociales más hondas, de toda nuestra comunidad.

A los fundadores de Chivilcoy, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director-organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires, y de la Academia Porteña del Lunfardo.

Los recuerdo, en el aire ciudadano, con su espíritu guapo y laburante, su pulenta, cinchando hacia delante, su mistongo chamuyo cotidiano… Los recuerdo, en el rioba más cercano, con sus fachas, su embale bien constante; sus luchas, a pulmón, su forte aguante, y su limpia conducta, sin afano… Los recuerdo, en el campo y la matina, con un cacho de fuerza, tan genuina, yugándola de frente, y desde abajo… Labradores de posta y fiel nobleza, siempre fueron ejemplo de entereza, de honradez, de esperanza y de trabajo. Ellos viven, muy piolas, todavía… Yo los juno y los siento, donde estoy. Hace tiempo fundaron – claro día -, mi debute ciudad de Chivilcoy.