Reflexión lunfarda: Los valores, en el país del más de lo mismo…

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La reflexión lunfarda de la fecha, nos invita a meditar, sobre la singular importancia de los valores; esos valores, inherentes al ser humano, que resultan imprescindibles, para la vida y el desenvolvimiento diario, de la sociedad. Hoy, más que nunca, debemos recobrar o recuperar, ese tan ansiado y significativo bagaje, de valores fundamentales, que debieran estar, siempre palpitantes, vigentes y presentes, en el seno de las familias y de los hogares, en el amplio y heterogéneo contexto social, y en el marco territorial, de la geografía de nuestro país. Esos valores, como el sincero y profundo amor hacia el prójimo y cada uno de los semejantes; la humildad, la sencillez y la modestia, el espíritu fraternal y solidario; el tesonero trabajo, la límpida verdad, la sagrada justicia, la inquebrantable rectitud, el arduo e infatigable esfuerzo, la sostenida lucha, los auténticos y reales méritos… Esos valores, que nos instruyen, nos educan, nos aleccionan y nos guían, señalándonos, el sereno y luminoso camino del bien, la paz, el sentido moral, la integridad y la transparencia…

Esos valores, que nos convierten, en personas buenas, honestas y laboriosas, con nobles pensamientos y elevadas convicciones e ideales. Hoy, más que nunca, necesitamos, con urgencia, rescatar esos entrañables valores, para construir una sociedad y un país distintos, donde ganen los hombres honrados y trabajadores, que bregan y se esfuerzan, día tras día; y por otra parte, sean perdedores y derrotados, quienes infringen las leyes, cometen hechos delictuosos, se encumbran, en el plano económico, y se enriquecen, de un modo totalmente ilícito. Esos valores, para que triunfen al final, los buenos; mientras los malos, reciban, en tanto, la justiciera pena y la condigna sanción, que los condene, al silencio, la sombra y las tinieblas.

Esos valores, que en un futuro, promisorio y halagüeño, nos permitan alejarnos, del fatal círculo vicioso del más de lo mismo, dentro del muchas veces, triste y desalentador panorama, de una sociedad y de un país, donde no cambia nada, nunca pasa nada, todo queda en la nada, siempre se habla mucho, de lo mismo, todos son iguales, todo da lo mismo y, todo termina, indefectiblemente, siendo, más de lo mismo… Hoy, más que nunca, debemos retornar o regresar, a esos santos y queridos valores, de la Patria, los abnegados próceres, el tiempo, las hazañas y las huellas de la historia… Esos valores, que engrandecieron y enriquecieron espiritualmente, a nuestros gloriosos antepasados. Recuperar, en definitiva, esos valores, para soñar después, un nuevo y esperanzado futuro, que sólo habrá de lograrse y conseguirse, por el camino de la educación, la honradez y el trabajo…

Los valores, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Rescatemos, con cuore de nobleza, los debutes valores del pasado, que hoy, cachuzos, quizá, se han olvidado, y allí están, en la lona y la tristeza… Rescatemos, un cacho de pureza, el amor más chipola y tan soñado; la honradez, el laburo bien preciado, la pulenta justicia y la grandeza. Rescatemos, la mano solidaria, la verdad, más banana y necesaria, los principios, tan postas y genuinos… Y manyando muy hondo, esos valores, aprendamos a ser, mucho mejores, como humildes chabones argentinos.