Reflexión lunfarda: “No hay laburo”, en la Argentina del más de lo mismo…

El crucial y doloroso tema de la desocupación y el desempleo, nos enfrenta, diariamente, con una descarnada y penosa realidad, difícil de resolver, en medio de esta Argentina del más de lo mismo, donde sobran las meras y vanas palabras y las alocuciones verbales, pero faltan, los hechos concretos y los resultados positivos, tangibles y valederos. Esta Argentina, de la muerte del mercado interno y el consumo, los altos índices inflacionarios, la recesión, la marginación social, las graves falencias escolares y la miseria… Esta Argentina del más de lo mismo, sumergida en la decadencia, el desconcierto y la desesperanza, donde siempre se nivela hacia abajo – especialmente, en materia educativa-, nunca existen culpables ni responsables de nada – la total impunidad y la injusticia -, y al final – una constante fatal e inexorable -, siempre pierde y se empobrece, se perjudica y hasta se funde, en la faz económica, LA PERSONA BUENA, HONRADA Y LABORIOSA, QUE TRABAJA… No podemos aguardar resultados distintos, haciendo siempre lo mismo… PREDIQUEMOS Y SEMBREMOS, CON EL EJEMPLO MORAL Y LA RECTA CONDUCTA: LOS HOMBRES COMO LOS ÁRBOLES, SE CONOCEN Y APRECIAN POR SUS PROPIOS FRUTOS. El único rumbo posible: VOLVER AL CAMINO DE LA EDUCACIÓN, LA HONESTIDAD Y EL TRBAJO.

La tan repetida y muy escuchada frase “No hay laburo”, que solemos oír, en las calles y en diferentes ámbitos y esferas sociales, con bastante asiduidad o frecuencia, nos invita hoy, a reflexionar y meditar, acerca de esta patética y dramática realidad actual, donde se observa, de un modo bien manifiesto y notorio, la preocupante falta de trabajo y, la alarmante ausencia, de oportunidades y expectativas laborales. La contundente y lapidaria frase “No hay laburo”, que de una manera sufrida y resignada, que brota de los labios, secos y apretados, de muchos anónimos y humildes ciudadanos comunes, víctimas de la desocupación y el desempleo, el proceso inflacionario y recesivo, los innumerables ajustes y recortes y, los permanentes incrementos, de precios y tarifas. Los desconocidos e ignorados, ciudadanos comunes, que soportan, a diario, el país y la sociedad del más de lo mismo, donde no cambia nada, nunca pasa nada, todo queda en la nada, siempre se habla mucho de lo mismo, todos son iguales, todo da lo mismo y, todo termina, inexorablemente siendo, más de lo mismo; el país, trucho, y berreta, atado con alambre, de la corrupción, la impunidad, la injusticia, la improvisación y el chanterío, en el que existe gente que, se ha hecho y se hace rica, de un modo ilícito, sin trabajar, viviendo de arriba, y contrariamente, siempre pierde y se empobrece, se perjudica y hasta se funde, en el plano familiar y en el rubro industrial y mercantil, la persona buena, honrada y laboriosa, que lucha y que trabaja… Los silenciosos y olvidados ciudadanos comunes, que padecen, implacablemente,con entereza y estoicismo, la nefasta y aciaga Patria Financiera, de las especulaciones bursátiles, cambiarias y bancarias, las elevadas tasas de interés, el predominio del dólar, la plata dulce, rápida y fácil y, el exorbitante endeudamiento externo, del Fondo Monetario Internacional. La Patria Financiera, de la Argentina sin salida y de los mezquinos y egoístas negociados económicos, llevados a cabo, por los ruines  exponentes, de tantas ventajas personales e irritantes privilegios, en total beneficio de unos pocos, y en detrimento, de las clases obreras y populares, la gente trabajadora y, una vasta mayoría… La tristemente célebre, Patria Financiera, frente a la noble y genuina Patria del Trabajo, las actividades productivas, el esfuerzo, la enseñanza y el estudio, el ascenso social, la superación del individuo, la inclusión y el reconocimiento de derechos y, la efectiva generación y distribución de la riqueza. Hoy, más que nunca, debemos predicar y sembrar, con el testimonio de nuestra conducta y el buen ejemplo de vida, recuperando los principios éticos y los profundos y verdaderos valores morales, humanos, patrióticos y espirituales; como asimismo, el hábito cotidiano, la mentalidad, la conciencia y, la sagrada cultura del trabajo. Hoy, más que nunca, debemos reclamar muchas menos palabras, y más hechos y resultados concretos, tangibles y valederos… No podemos aguardar resultados distintos, haciendo siempre lo mismo, y para que triunfe el mal, sólo se necesita que los buenos no hagan nada, a fin de impedirlo… El único rumbo posible: Volver al camino de la Educación, la Honestidad y el Trabajo, para reencontrarnos con las fuentes laborales, la prosperidad, el progreso, la alegría y, un feliz y venturoso destino… Los Hombres, como los árboles, se conocen y aprecian por sus propios frutos…

No hay laburo, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Hoy, te bato, de frente: No hay laburo, escuchame, tarugo, esta parola; el país, sigue andando a la bartola, con un cielo mistongo y siempre obscuro. Pedaleamos un tiempo, fiero y duro, sin tener en la mano, una chirola; campaneando algún cambio, hacemos cola, pero el fato es igual, y no hay futuro… Sin jotraba ni postas ilusiones, los balurdos, se cuentan a montones, y así vamos, che, guiso, puchereando… Quiera Dios que encontremos – gran confianza -, una Patria de morfi y esperanza, donde todos estemos laburando.

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