Reflexión lunfarda: Mi terruño chivilcoyano.

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Se conmemora el centésimo sexagésimo tercer aniversario, de la feliz y promisoria fundación, de nuestra ciudad bonaerense de Chivilcoy, la cual, nació, en medio de la fértil y luminosa llanura, del oeste bonaerense, bajo un brillante y esperanzado sol de primavera, y llena de colorido, sueños e ilusiones, aquel histórico y trascendente, domingo 22 de octubre de 1854. Nació, con un espíritu férreo y pujante, una empeñosa voluntad de trabajo, y un profundo anhelo de crecimiento, desarrollo y aliento progresista.

Nació, nueve años más tarde, de la auspiciosa creación, de nuestro partido de Chivilcoy, el 28 de diciembre de 1845, a través de un decreto, el Nro. 1844, del entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, Don Juan Manuel de Rosas, que le otorgaba autonomía, a este amplio territorio, de unos 2.076 kilómetros cuadrados, separándolo de la jurisdicción y dependencia, de la antigua Guardia de Luján.

Nació, después de distintas disputas, porfías y controversias, cuando el ágil y valeroso, Valentín Fernández Coria, arrebató la simbólica pala, y al clavarla en tierra, determinó, a partir de ese momento, el centro de la nueva población. Nació, alrededor de la hora 17, cuando Don Manuel Antonio del Carmen Villarino, hubo de redactar, de puño y letra, el acta fundacional, toda una emblemática y preciada reliquia documental, en la que aparecen estampados los nombres de veintidós vecinos: el propio Don Manuel Villarino, Federico Soarez, el Juez de Paz del partido, presidente de la comisión fundadora, Manuel López, Cayetano Castro, , Gabriel Ramírez, Calixto Calderón, Mariano Benítez, Valentín Fernández Coria, Juan Bruno Medina, Gregorio Molina, Miguel Calderón, Anastasio Chávez,  Ángel Grego, Juan Gómez, Rafael Becerra, Hilario López, Hilario Viñales, el presbítero Roque Antonio Maceyra, primer cura párroco de Chivilcoy, Valentín Rebollo, Venancio Solano Saravia, Francisco Laborde y Andrés Pierretti. Nació, con todos los mejores afanes y bríos, y breve tiempo más tarde, en 1855, Don Manuel Villarino, efectuó el trazado, simétrico y perfecto, en forma de damero, de Chivilcoy, que posteriormente, hubo de alcanzar, el importante rango y la jerarquía institucional de “Ciudad”, el 27 de agosto de 1892. Nació, como una muy laboriosa y próspera colonia agrícola, y luego, se convirtió en la bella y rica “Perla del Oeste”; todo un auténtico y verdadero ejemplo, modelo o paradigma, para Domingo Faustino Sarmiento, quien el 3 de octubre de 1868, prometió, en su discurso – programa de gobierno: “Hacer Cien Chivilcoy”.

Chivilcoy, mi terruño, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director-organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Aquí estoy, junto a vos – flor de alegría -, carburando tu piola aniversario, con un claro chamuyo solidario, y un buen cacho de ensueño y melodía. Aquí estoy, junto a vos, como un gomía, que la cincha a pulmón, de un modo diario; campanea en la yeca, al vecindario, y recorre tu posta geografía… Aquí estoy, junto a vos – pulenta historia -, deschavando tu ayer y tu memoria, tu sentir, tu laburo sostenido… Y te puedo junar, frate y canchera, che, ciudad, que naciste en primavera, Chivilcoy, mi terruño tan querido.