Reflexión lunfarda: Triste Patria Argentina…, del 2021…

Reflexión lunfarda: Triste Patria Argentina…, del 2021…

enero 13, 2021 0 Por archivol
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La vieja y noble Patria Argentina, hoy está triste y abatida, por el patético y conmovedor drama de un país, sin esperanza, futuro ni destino alguno…

La fraternal y generosa Patria Argentina, hoy está triste y desencantada, por la constante degradación y decadencia, la nivelación hacia abajo, la marginación social, las penurias, el pauperismo y la pavorosa y escalofriante miseria…

La digna y gloriosa Patria Argentina, con su heroica y rica historia, sus vibrantes y valerosas epopeyas y sus ilustres y venerables antepasados, hoy está triste, por la ausencia de ilusiones y sueños, motivaciones, expectativas y una atmósfera de luminosa y saludable alegría…

La tesonera y empeñosa Patria Argentina, hoy está triste, atribulada y ensombrecida, por la carencia de un proyecto de país emprendedor y productivo, con generación de empleo, actividad laboral, impulso, prosperidad y riqueza…

La honorable y decorosa Patria Argentina, que hoy está triste y sufre, por la notoria y manifiesta pérdida de principios éticos y valores morales, la sagrada y sublime Cultura del Trabajo, la Cultura del esfuerzo, la Cultura del saber y el estudio y, la Cultura de los méritos puros y genuinos…

La maternal y entrañable Patria Argentina, que hoy está triste y desalentada, porque las cosas siguen siempre como están, no cambia nunca nada (pues no existe el menor propósito, interés o intención de cambiar nada), no pasa nada y todo queda en la nada, fortaleciéndose la impunidad total y absoluta…

Un antiguo y tan repetido refrán popular, nos dice: “Año Nuevo, Vida Nueva”… Pero infortunadamente, hemos iniciado el nuevo año 2021, y las circunstancias actuales y la realidad objetiva, parecieran indicarnos que, todo continúa y se presenta exactamente igual: La Argentina del siempre lo mismo, donde siempre pierde, se perjudica, se empobrece y, hasta se funde tanto anónimo y silencioso ciudadano; aquella persona buena, honrada y laboriosa, que trabaja y abona sus impuestos y obligaciones tributarias…

Hoy, más que nunca, necesitamos que nuestra querida Patria Argentina, dejé atrás su profunda angustia y su resignada tristeza, recobrando los principios y valores morales, humanos y espirituales, y la sagrada y sublime Cultura del Trabajo; esa Cultura del Trabajo, que nos proporcione desarrollo, crecimiento económico y comunitario y avance progresista, conduciéndonos a un porvenir feliz y venturoso…

Hoy, más que nunca, debemos predicar ante todo, con el buen ejemplo de Vida y el testimonio de nuestra proba y recta conducta. No podemos aguardar resultados distintos, haciendo siempre lo mismo; los pueblos que olvidan su pasado, están condenados a repetirlo; para que triunfe el mal, sólo se necesita que los buenos no hagan nada, a fin de impedirlo; en el mundo, recogeremos aquello que hemos sembrado y, los Hombres como los árboles, se conocen y aprecian por sus frutos…

Y la Patria Argentina, sin dudas volverá a ser fuerte, pujante y dichosa, cuando recuperemos la senda de la Educación, la Honestidad y el Trabajo… Porque sólo habrá de salvar la Patria Argentina y el país, retornar al sendero de la Educación, la Honestidad, la Unión, la Hermandad, la Solidaridad y la Cultura del Trabajo.

Triste Patria Argentina, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano.

Triste Patria, del verso cotidiano, que llorás con fulero pesimismo, la malaria de ser siempre lo mismo, el dolor de yugarla siempre en vano… Triste Patria, del curro bien cercano, el rebusque, el balurdo y el abismo, que tenés que bancarte el egoísmo, el bajón, tantas broncas y el afano… Triste Patria, de fiaca y mishiadura, donde pierde y se funde el que labura, pero el chorro jamás termina en cana… Ojalá, que algún yorno sin camelo, se ilumine pulenta, todo el cielo, con la posta esperanza del mañana. Y vos, Patria fané y en el aguante, encontrés la onda piola y la alegría, con justicia, sin chanta ni atorrante, y el laburo fetén de cada día.