Reflexión lunfarda:»El careta»

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El individuo careta, simulador, hipócrita o taimado, constituye también, un motivo de observación, análisis y reflexión, para la voz del lunfardo, que examina, a este peculiar personaje, de nuestra sociedad actual, que como buen vendedor de imagen, nos presenta, una situación irreal y ficticia, de su propia vida. El individuo careta, siempre luciendo su antifaz y su traje de fantasía, en un prolongado y bullanguero corso de carnaval, a lo largo de toda su falsa existencia. El individuo careta, que sólo piensa en la frívola y superficial figuración, la banal apariencia y la total y absoluta pavada, lejos de los buenos ideales, las rectores principios éticos y, los auténticos y perdurables valores. El individuo careta, que sólo le interesa mostrar, una realidad apócrifa y mentida, careciendo de sentimientos sinceros, de integridad moral, de honestidad interior, de espíritu solidario, y de una noble y franca vocación de servicio, hacia el prójimo y sus semejantes. El individuo careta, que sólo le importa tener, acumulando bienes y fortunas personales, y que desecha, por completo, el ser, – ante todo y sobre todo -, un hombre digno, justo y honrado. El individuo careta, que con su propio egoísmo y su enorme inoperancia, en nada contribuye, y nada le supo aportar al país y a la comunidad. El individuo careta, que permanece siempre, de brazos cruzados; jamás asume un mínimo compromiso, y nunca lucha o se juega, por una causa, un propósito, un alto objetivo o una razón, edificante y valedera. El individuo careta, del “sálvese quien pueda”, que únicamente considera, sus mezquinos intereses individuales, sin ninguna sensibilidad, o un corazón altruista y caritativo, frente al drama y el dolor ajenos.  El individuo careta, en medio del contexto de una sociedad y un país, donde prevalece o predomina el “más de lo mismo”: No cambia ni pasa nada, todo queda en la nada, siempre se hablo mucho, de lo mismo, todos son iguales, todo da lo mismo y, todo termina, indefectiblemente siendo “más de lo mismo”. Hoy, más que nunca, debemos recuperar los principios y los valores perdidos, y la sagrada cultura del trabajo, el esfuerzo, el estudio, la educación y la enseñanza. Hoy, más que nunca, debemos predicar y sembrar con el buen ejemplo y el elocuente signo, y muy convincente testimonio de una conducta recta, cabal e inquebrantable, porque, en definitiva, un aleccionador ejemplo, representa y vale mucho más, que miles de palabras… Hoy, más que nunca, debemos retornar a las raíces, de una vida sencilla, natural y sincera; una vida genuina y verdadera, sin disimulos, artificios, engaños, trampas y mentiras ilusorias…

El careta, por Carlos Armando Costanzo fundador y director-organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Vos sos, pura apariencia, che, careta, todo grupo, sabés, cartón pintado; un chabón, simplemente, disfrazado, que te vende la foto más berreta. Vos sos, una chipola marioneta, de un camelo teatral, muy remanyado, en un mundo irreal, que has inventado, exhibiendo, melón, tu linda jeta… Vos sos, che, fanfarrón y farolero, facha hueca, sin cuore ni balero, sólo imagen y lunga hipocresía… Ya basta de fingir – trucha novela -, y dejá de poner la caripela, porque sos una cáscara vacía. Che, tilingo, salame y zanagoria, para siempre, olvidate de esa historia, y elegí, de una forma verdadera, una vida debute y más sincera.