Reflexión: Treinta años con el Lunfardo

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Carlos Armando Costanzo, inició su labor creativa, desntro del campo del lunfardo, a mediados del mes de enero de 1987, hace ya, 30 años transcurridos. En una carta, fechada en el mes de enero de 2011, Don José Gobello, fundador y ex secretario y presidente de la Academia Porteña de Lunfardo, le dice a Carlos Armando Costanzo: "Qué el buen Dios, le conserve la inspiración y la modestia".

Carlos Armando Costanzo, inició su labor creativa, desntro del campo del lunfardo, a mediados del mes de enero de 1987, hace ya, 30 años transcurridos. En una carta, fechada en el mes de enero de 2011, Don José Gobello, fundador y ex secretario y presidente de la Academia Porteña de Lunfardo, le dice a Carlos Armando Costanzo: «Qué el buen Dios, le conserve la inspiración y la modestia».

Se cumple, en este mes de enero, de 2017, el trigésimo aniversario, del comienzo de mi labor creativa, en el campo del lenguaje lunfardo; una línea poética, a la cual, digna y humildemente, he intentado mantenerse, siempre fiel, a lo largo de una sostenida trayectoria, de tres décadas. Esta curiosa y particular inquietud, que me acercó al canyengue y arrabalero mundo, de las típicas y pintorescas expresiones, del idioma lunfardesco, surgió en mí, precisamente, a mediados del mes de enero de 1987, y a partir de allí, de esa manera, inicié un prolongado y fructífero itinerario, que suma, hasta la fecha, numerosos textos, una gran cantidad de publicaciones y, distintos folletos de versos. Breve tiempo después, establecí una directa y muy provechosa vinculación, con el Círculo de Poetas Lunfardos, de la República Argentina, y la patriarcal y prestigiosa figura, del erudito y brillante estudioso, investigador, crítico, poeta y periodista, Don José Gobello (1919 – 2013), glorioso fundador, y ex secretario y presidente, de la Academia Porteña del Lunfardo, creada el 21 de diciembre de 1962. Obtuve luego, diferentes premios, en sendos concursos, organizados por el Círculo de Poetas Lunfardos, y en el año 2009, fui designado – todo un auténtico y honroso orgullo, moral e intelectual -, miembro correspondiente, de la Academia Porteña del Lunfardo; habiendo asumido, mi condición de tal, el 21 de diciembre, de ese mismo año, durante el acto de celebración institucional, del 47 aniversario, de dicha entidad. El lunfardo, de acuerdo con una definición, didáctica y explicativa, constituye una jerga de índole popular, que conforma, ante todo, un vocabulario o repertorio léxico, integrado por vocablos, términos o palabras; los cuales, hubieron de ingresar a nuestro país, mediante las corrientes inmigratorias, italianas, francesas, españolas y portuguesas, de la segunda mitad del siglo XIX y los primeros años, del siglo XX, y después, se incorporaron, de un modo natural y profundo, al habla coloquial y cotidiana, de los argentinos. El tan elocuente y sabio lema, de la Academia Porteña del Lunfardo, subraya que: “El pueblo agranda el idioma”, y cada 5 de septiembre, desde el año 2000, se conmemora el Día del Lunfardo; recordando la auspiciosa edición, del importante libro “Lunfardía”, de Don José Gobello, aparecido el 5 de septiembre de 1953.Durante tres décadas, de firme e ininterrumpida tarea, hemos tratado de mantener vivos, puros e intactos, el espíritu genuino y la esencia verdadera del lunfardo, como una clara tradición, y una parte fundamental, de la propia idiosincrasia, de nuestra gente, y la identidad cultural de la República Argentina.

El camino del lunfardo, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director-organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro académico correspondiente de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Aquí estoy, campaneando este sendero, con mi lungo chamuyo y mi parola, el purrete, el bacán, el coso piola, el chabón, el salame y el fachero. Aquí estoy, con el curda y el canchero, el buen frate, la mina más chipola, el afano, los chorros, la gayola, el bulín y el petiso canfinflero… Aquí estoy, con el gil y la percanta, el eterno fiacún, el tipo chanta, y el laburo polenta, nunca al bardo… Cuore alegre – la pilcha y el aguante -, aquí voy, bien debute, hacia delante, por el posta camino del lunfardo. Y poniendo los sueños y la jeta, junto al rioba feliz, como un gomía, fiel y honrado, la yugo, en bicicleta, y así bato la justa, cada día.