Un anuncio comercial, de la antigua “Casa Villafañe”, publicado en el primer número del diario “La Nación”, de Buenos Aires, el martes 4 de enero de 1870.

Recordaremos hoy, un antiguo y curioso anuncio comercial, de la tradicional y siempre recordada “Casa Villafañe”, de nuestra ciudad, que apareció inserto, en las páginas y columnas gráficas, del primer número del matutino porteño “La Nación” – Diario de intereses generales -, el cual, salió a la luz pública, un martes 4 de enero de 1870, fundado, impulsado y dirigido, por el polifacético y caracterizado militar, historiador, poeta, periodista, traductor y estadista argentino, teniente general Bartolomé Mitre (1821 – 1906), ex presidente de la Nación, entre los años 1862 y 1868. Dicho anuncio, se refería, puntual y precisamente, a unas máquinas de segar “De Walter a Wood”, puntualizándose, que carecían de “competencia en el país”, gracias  a su conformación, resistencia y eficacia para el trabajo y, una notoria y apreciable calidad tecnológica. El aviso, señalaba que: “Por segunda vez, tenemos la satisfacción de ofrecer estas máquinas de primera clase, patentadas en los Estados Unidos y premiadas en Francia, Inglaterra y otras naciones del mundo, probadas ya y aceptadas con el mayor entusiasmo por un gran número de labradores del país, en los Partidos de Chivilcoy, 25 de Mayo, Bragado y Chacabuco, he aquí algunos nombres de los que sin conocerlas el año anterior, nos favorecieron con su cooperación y que consiguieron el resultado más completo, que hasta hoy conocemos en máquinas de segar. Hay también  gran cantidad de máquinas para segar alfalfa, con un aparato para cortar cerca propio para este. En cuanto a ligereza de tiro sencillo, aparato y mejor resultado obtenido, estamos convencidos que ofrecemos al público, la más perfecta máquina guadañera, presentada hasta la fecha”. Asimismo, el citado anuncio, brinda diferentes nombres, de compradores de aquellas  máquinas de segar, durante el año 1868. Allí, en esa nómina, encontramos a los productores agrícolas chivilcoyanos: Anastasio Chaves, Antonio Rogé, Bartolomé Acereto, Saturnino Bravo, Mariano Villarino – hijo del ilustre fundador y pionero lugareño, Don Manuel Antonio del Carmen Villarino -, Juan Cola y Aristarco Castro.. El resto de los compradores, eran oriundos de 25 de Mayo, Bragado y Chacabuco. El aviso, determinaba, finalmente, los “Agentes para la Venta”: Tomás Dryalals y Cía., de Buenos Aires, Moreno 66, y Gregorio Villafañe, en Mercedes, Chivilcoy y Bragado.

El matutino “La Voz de Chivilcoy”, del viernes 6 de marzo de 1970 (Edición Nro. 368), en un artículo de índole evocativa,  bajo el título “Don Gregorio Villafañe y un anuncio centenario”, señalaba que: “En enero del corriente año, celebró “La Nación”, sus cien años de vida, acontecimiento que ha repercutido en todo el  país, a través de las actividades más importantes, y en los principales centros de América. Para Chivilcoy, adquiere la centenaria celebración un particular interés, merced a la presencia de una casa de comercio que se vinculara por razones de publicidad, mediante un anuncio inserto en las páginas del prestigioso matutino porteño, cuando su primer ejemplar ganara la calle, el 4 de enero de 1870. La revista de “La Nación”, editada con motivo del centenario, lo reproduce y comenta acerca de ese anuncio. En  la parte informativa, no utilizaba el grabado a pluma hasta el 22 de junio de 1900. Pero en publicidad en avisos, sí lo usó, antes que en redacción,  no bien salió a la calle, en la última página del Nro. 1. Tratábase del único anuncio grande ilustrado (tres columnas), con el dibujo bien visible de una máquina de segar, todo un símbolo en un país donde la agricultura es una de las industrias madres”.

Don Gregorio Villafañe,  comerciante, ganadero y, pujante e  ilustre pionero y propulsor del comercio chivilcoyano.

La figura de Don Gregorio Villafañe, surge en los fecundos y ricos anales, de la historia lugareña, como la de un noble y tenaz pionero o precursor, del comercio de nuestra ciudad, destacándose en todo momento y circunstancia, por su gran espíritu visionario, su clara iniciativa, su profundo afán, de trabajo, lucha y progreso y, su vigoroso y extraordinario empuje realizador. El 3 de febrero de 1863, de una forma resuelta y empeñosa, fundó en Chivilcoy, el primer almacén  de ramos generales: la acreditada y muy prestigiosa “Casa Villafañe”, con una prolongada y tan fructífera trayectoria mercantil, hondamente arraigada en el corazón del vecindario y la vida social y económica, de la comunidad.

El matutino “La Voz del Chivilcoy”, en el artículo periodístico que comentábamos, fechado el viernes 6 de marzo de 1970, al referirse a la personalidad y la obra de Don Gregorio Villafañe, subrayaba: “Pertenecía Don Gregorio Villafañe a ese estirpe de los pioneros, que desde mediados del siglo pasado, se aplicaron a la empresa de poner el hombro para el engrandecimiento del país, en su aspecto económico, ya que en otros aspectos, los prohombres de la historia, con los hombres de la tierra, ya lo habían engrandecido.  No obstante, no eran extrañas a sus preocupaciones, las inquietudes cívicas de su época, como lo dice el hecho de que debió emigrar a Brasil en el año 1847, para retornar después de Caseros, en 1856. De inmediato, se dedicó a instalarse con casa de comercio, en la Capital Federal, y buscando rumbos interiores, hizo lo propio en Mercedes (Provincia de Buenos Aires), para después, en el año 1863, cuando todavía no llegaba el ferrocarril a Chivilcoy, dirigirse a nuestra entonces incipiente ciudad, transportando en carretas tiradas por bueyes, lo indispensable para instalar aquí, una casa de comercio. Así fue como un día 3 de febrero – era el año 1863 -, Casa Villafañe abrió sus puertas al público, en la esquina de las calles Moreno y Belgrano. Cinco años permaneció la nueva casa de comercio, que giraba con la firma Gregorio Villafañe y Cía., en su primitivo local. Mientras tanto, Don Gregorio mandaba construir bajo directivas precisas y personales, el nuevo edificio de la firma, sobre la avenida Soarez Nro. 52, que es ocupado en el año 1868. Posteriormente, Gregorio Villafañe estableció casa de comercio en Bragado y más tarde en Chacabuco, donde también  fundó la cabaña y estancia “San Gregorio”. Su fundador, fue uno de los primeros introductores en el país, de la raza Héreford, en vacunos, dedicándose  además, a la cría de ganado lanar y equino, siempre en base a reproductores importantes, para contribuir a la mestización destinada a elevar la calidad de los rebaños criollos. En las proximidades de esta cabaña – estancia, fue creada una estación de ferrocarril, que lleva el nombre de Gregorio Villafañe, quien había nacido en la provincia de Salta”.

Don Gregorio Villafañe, donante de la estatua de la Diosa Hebe.

Don Gregorio Villafañe, en un gesto de espontánea y ponderable generosidad, que lo enaltece, efectuó la donación, a la comuna chivilcoyana, de la estatua de la mitológica Diosa Hebe, traída desde Europa y posteriormente colocada, en la parte superior de la fuente, de la plaza principal 25 de Mayo; la cual, se construyó y fuera oficialmente inaugurada, hacia el año 1889. En dichos trabajos, de instalación, participaron, de una manera activa y laboriosa, el siempre recordado arquitecto italiano, Carlos Luchini, y el ingeniero Fernando Ortiz; siendo por entonces, intendente municipal de Chivilcoy, Don Carlos Ceballos. La simbólica y bella fuente de la Diosa Hebe – que en la mitología griega, servía o escanciaba el licor a los dioses del Olimpo -, constituye un genuino y verdadero emblema, de nuestra propia identidad ciudadana; una identidad que, debemos mantener en alto, fomentar y preservar.

 

 

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