Un perro en Cuarentena por el Coronavirus, y el Lunfardo

Yo soy el perro Gervasio, encanado y sin condena, que apoliya, todo el día, bancando la Cuarentena. Aquí estoy, junto a mi dueño, en la zapie del cotorro, soportando, patiyudo, tanta fiaca y mucho atorro. Mi dueño, que es albañil, no se cansa de chivar, ya que por culpa de un virus, hoy no puede laburar. Según así, me batió, un virus de porquería, que de pronto, lo ha dejado, orsai, fané y en la vía… Un virus, maula y muy guacho, bastante turro y maleta, que si vos te descuidás, de prepo, te hace boleta… Por eso, no hay que arrugar, en esta lucha bien dura, a pesar de la mistonga y tan triste mishiadura. Mi dueño, con una soga, pensó en llevarme a la esquina. Yo me rajé, y de malevo, mordí a un viejo y a una mina… Aproveché la ocasión, en forma piola y canchera, y una cheno, le copé la macanuda catrera. Y mi dueño, resignado, como un pobre pipistrelo, sin ninguna solución, durmió, forfai, en el suelo. Otra vez, medio tarugo, – no le funca la cabeza -, un gran morfi apetitoso, se olvidó sobre la mesa. Y yo, que lo campaneaba, atenti y agazapado, de repente, me manyé un lindo kilo de asado. Cuando el trompa, me junó, me quiso dar el espiante, por perro fayuto y chorro, fachatosta y atorrante. Pero yo lo convencí, – acepto la fulería -, de que he sido en el bulín, un perro frate y gomía. Guapo, fiel y buen ladero, – todo un cumpa, de novela -; y en las buenas y en las malas, siempre pata y centinela. Y aquí sigo, de pipiolo, como noble y manso rope; mufado, por el encierro, en la lona y sin un sope… Me siento muy esgunfiado, no tengo nada que hacer, estufe y pura linusa, pachorra, a más no poder… Y por tanto aburrimiento, jugándola de chauchón, rompí varias zapatillas, dos lompas y un almohadón… Ojalá que este merengue, no cause tanta amargura, y pierda y se vaya al bombo, sólo el tipo que labura. Qué también, hagan esfuerzo, con voluntad, posta y viva, los pitucos, los pipones, y los bacanes de arriba…Porque así, en el mismo rumbo, sin trabajarla de otarios, enfrentaremos la cosa, unidos y solidarios. Yo soy el perro Gervasio, guardado y con panza llena, y estoy, garifo y cafiolo, ladrando la Cuarentena.

Procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

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