Un Reglamento interno del Honorable Concejo Deliberante de Chivilcoy, sancionado en 1918 y editado en 1919.

Un Reglamento interno del Honorable Concejo Deliberante de Chivilcoy, sancionado en 1918 y editado en 1919.

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La presente página evocativa, la destinaremos a recordar, de un modo especial y atrayente, un antiguo y ya olvidado Reglamento interno, del Honorable Concejo Deliberante de Chivilcoy, que fuera sancionado, por dicho cuerpo legislativo, el 22 de diciembre de 1918, siendo presidente, del citado Concejo, el muy caracterizado y prestigioso abogado y dirigente político lugareño, Dr. Alejandro Osvaldo Suárez (1892 – 1943), y el respectivo secretario, Don Fidel D’Atri. El mencionado Reglamento, que comprende un total de 103 artículos, se editó con posterioridad, en 1919 – hace ya, un siglo transcurrido -, en la imprenta denominada, Tipografía “El Oeste”, la cual, se encontraba ubicada, en la intersección de las calles, Lavalle y San Martín. En aquel momento, por otra parte, ejercía el cargo de intendente municipal de nuestra ciudad, el Dr. Luis Tiscornia, un distinguido abogado y dirigente, de las filas del radicalismo, al igual que el Dr. Alejandro Osvaldo Suárez. El Dr. Tiscornia, fue jefe de la comuna, entre 1918 y 1919, y el Dr. Suárez, en el período: 1920 – 1921; sucediendo al primero, como titular del Departamento Ejecutivo, del municipio.
El artículo 4, establecía que “Para formar quórum legal, será necesaria la presencia de la mitad más uno, del número total de sus miembros”, y el artículo 5, señalaba que: “Los concejales están obligados a asistir a todas las sesiones y el que accidentalmente estuviese imposibilitado, dará aviso por escrito al Presidente; pero, si la inasistencia debiese durar más de tres sesiones consecutivas, será necesario el permiso del Concejo”. En tanto, el artículo 14, del Reglamento, puntualizaba que: “El Concejo se reunirá el 1 de Enero de cada año y nombrará un Presidente, un Vicepresidente primero y un Vice segundo y lo comunicará al Intendente, a los efectos de la Ley Orgánica”.
El artículo 18, refiriéndose al Secretario del cuerpo, manifestaba “Por resolución de la mayoría del Concejo, se nombra al Secretario, quien depende inmediatamente del Presidente, el que podrá suspenderlo, expresando los motivos en la primera sesión”; y el artículo 21, decía: “El Secretario deberá cuidar del arreglo y conservación del archivo general del Concejo y guardar bajo llave todo aquello que tenga carácter reservado”.
Acerca de las distintas Comisiones, de dicho cuerpo, el artículo 22 remarcaba: “Habrá cinco Comisiones, compuesta cada una de tres miembros y denominadas: de Hacienda, de Obras Públicas, de Higiene, de Cercos y Caminos y de Solares”. Respecto al tema de las sesiones y la discusión y los debates, el artículo 81, indicaba: “Ningún Concejal podrá ausentarse durante la sesión sin permiso del Presidente, quien no lo autorizará sin consentimiento del Concejo, en el caso de que éste debiese quedar sin quórum legal”, y por otra parte, el siguiente artículo 82, decía: “Todo Concejal que quiera hacer uso de la palabra, deberá pedirla al Presidente y dirigirse siempre a éste”.
Con relación a la concurrencia del propio intendente municipal, a las sesiones, el artículo 96 subrayaba “El Intendente puede asistir a cualquier sesión y tomar parte en el debate, pero sin derecho a votar”. Sobre las reformas del citado Reglamento, el artículo 101, advertía que “Este Reglamento podrá reformarse en el todo o en parte, siempre que la mayoría del Concejo así lo resuelva”. Y por último, el artículo 103 indicaba que “Todo miembro del Concejo tendrá un ejemplar impreso de este Reglamento”.
En 1918, fecha de sanción, de dicho instrumento normativo, para el funcionamiento interno, del cuerpo legislativo municipal, los ediles o concejales, se desempeñaban, en forma “Ad Honorem”, sin percibir, remuneración dineraria, ni beneficio pecuniario alguno. Muchos años después, a comienzos de la década de 1950, se fijó una Dieta o compensación económica, para los miembros del Concejo.
Señalemos finalmente que, el primer Honorable Concejo Deliberante, de la historia de Chivilcoy, se instaló, constituyó y conformó, en el mes de junio de 1886. Constaba de nueve ediles, quienes, entre ellos, hubieron de elegir, al primer intendente municipal, de nuestra ciudad, que se llamó Don Saturnino López, jefe de la comuna, entre 1886 y 1887.
Nuestra historia, soneto lunfardesco, del procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.
Oí, campeón, el espiche emocionado, que te chanta la voz de nuestra historia, y bien piola, seguí la trayectoria, por un lungo camino, ya olvidado. Oí, de pronto, – gran cuore apasionado -, la parola del tiempo y la memoria, y sentí la debute y clara gloria, que palpita en las yecas del pasado… Oí, campeón, este posta y fiel chamuyo, como un clarín, ¡atenti! y un murmuyo, que nos copa hasta el mango, la sesera… Y después, che, campeón, cada matina, relojeá y descubrí – pinta genuina -, nuestra historia pulenta y verdadera.