VERSOS LUNFARDOS DEL BICENTENARIO DE NUESTRA INDEPENDENCIA 1816 – 9 de Julio – 2016

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IMG_20160704_110437Qué la conmemoración de los doscientos años, de la solemne y gloriosa declaración de nuestra Independencia Nacional, en la ciudad de San Miguel de Tucumán, aquel histórico martes 9 de Julio de 1816, nos invite a reflexionar, sobre la imperiosa necesidad, de recuperar los principios éticos y los valores morales, humanos y espirituales; la justicia, la honradez, la verdad, la transparencia cívica y la rectitud y austeridad republicanas; la educación, el saber y la enseñanza, y la cultura del trabajo, el esfuerzo, el estudio y los méritos personales. Qué esta trascendental efemérides, de la argentinidad, le permita, a la Patria, y a todo el pueblo, unido o mancomunado, por el mismo anhelo e idénticos objetivos, encontrar el certero camino de la paz, la concordia, la acción constructiva, el progreso y, el futuro esperanzado y luminoso. Debemos predicar y sembrar, con el buen ejemplo, la conducta y el testimonio de vida, infundiendo e inculcando, todos esos principios y valores. Los hombres, como los árboles, se conocen por sus propios frutos.

Casita de Tucumán

Hoy, te juno otra vez, feliz y piola, en tu lunga pachorra provinciana, con tu pinta de ayer, posta y ufana, tu fragancia y tu sala más chipola. Hoy, te juno, te bato una parola, me aproximo, canchero, a tu ventana, y te pido, casita tucumana, que escuchés mi chamuyo, y me des bola… Hoy, te juno otra vez, esta matina, y sé bien, que palpita la Argentina, en tu cuore patriótico y tu esencia… Porque un yorno, de tantos que pasaron, en tu zapie, unos tordos declararon la debute y gloriosa independencia.

 

 

A la Casa tucumana

Hoy, te juno, debute y muy canchera, y me acerco a pispear por tu ventana, descubriendo tu facha tan ufana, tu emoción y tu pinta duradera. Hoy, te juno, canyengue, en la vedera, che, querida, casita tucumana, mientras siento  – parola soberana -, tu chamuyo y tu gloria verdadera. Hoy, te juno, pipona y luminosa, con tu cuore de Patria valerosa, tu amplia zapie – la sala -, y tu presencia… Y remanyo a los nobles congresales, que en un yorno de postas ideales, nos batieron la gran independencia. Hoy, te juno, al igual que una papusa, en la foto de ayer, casi perdida, con tu imagen mistonga y ya cachuza, tu zaguán, los bigotes de Laprida… Y por eso, en un banco de la escuela, de una forma especial y bien banana, te dibujo otra vez – fiel caripela -, che, querida casita tucumana.

Al Dr. Francisco Narciso Laprida, presidente del Congreso de Tucumán

Don Francisco Narciso de Laprida, hoy, lo juno, a lo lejos, de repente, y lo siento en el cuore, claramente, de manera debute y conmovida. Y me copan su parla decidida, su pulenta de firme presidente, su guapeza, de tipo muy valiente, el final tan fulero de su vida… Hoy, lo juno en la casa tucumana: El Congreso, de facha soberana, los chamuyos, la jeta jubilosa… Y manyando la historia y el pasado, puedo verlo en el bronce más dorado, de una Patria bien posta y luminosa.

A la Bandera Nacional

De una forma canyengue, che, bandera, te saludo, garifo, en este día, porque sos la debute y alta guía, posta emblema y divisa verdadera. Sos la insignia, de facha muy canchera, con tu cuore de paz y de armonía, que has copado – banana geografía -, las montañas, el mar y la pradera… Te saludo feliz – jeta chipola -, porque sos esa fuerza guapa y piola, alma símbolo y luz, clara y al pelo… Y vos siempre, allí estás, eternamente, como enseña polenta y transparente, campaneando a la Patria, desde el cielo.

Vieja Patria

Vieja Patria, de lunga y rica historia, que cinchás, de hace tiempo, cada día, y con mucha polenta y valentía, vas pispeando tu firme trayectoria. Vieja Patria – laureles, bronce y gloria -, que te siento al igual que un buen gomía, con tu aguante banana, tu energía, tu debute recuerdo y tu memoria… Vieja Patria, de embale y fortaleza, un gran cacho de fe, clara nobleza, macanuda pasión, flor de pujanza… Yo te quiero pedir, morfi y laburo, la honradez, los valores y un futuro…, un futuro bien posta, de esperanza.