Personajes de Chivilcoy
El comisario Alcides Calvento
Hace ya un siglo transcurrido, en el año 1926, de un modo notorio y sorprendente, alcanzando el auténtico y verdadero rango de todo un mito y una leyenda, se destacó la figura del entonces comisario Alcides Calvento Roquard, quien se distinguió por su clara integridad moral, su férrea decisión, su profunda fortaleza y, su admirable coraje, para enfrentar y combatir el delito. Había llegado a nuestra ciudad, y asumió la titularidad de la vieja comisaría de policía local, ubicada sobre la calle Lavalle Nro. 28, donde hoy funcionan, distintas dependencias y reparticiones del municipio. El actual edificio de la actual comisaría de Chivilcoy, en la calle San Martín Nro. 75, se inauguró el 1 de enero de 1929.
En aquel momento, proliferaban en nuestra ciudad, malevos, compadritos, pistoleros y orilleros, de extensos prontuarios, frondosos antecedentes y pésima calaña; gente pendenciera y peligrosa, amiga de las reyertas, riñas y peleas callejeras, la provocación, las agresiones y, los tan penosos y lamentables hechos de sangre, registrados, por ejemplo, durante el transcurso de los corsos de carnaval, en la celebración de la antigua y tradicional festividad en honor de la Virgen del Carmen, o a la salida de boliches, bares y despachos de bebidas, espacios y locales de encuentros y reuniones bailables y, prostíbulos, burdeles, lupanares y casas de tolerancia; estos últimos, ubicados en la zona periférica o suburbana. A raíz de aquellas crónicas rojas, de tantos trágicos sucesos, Chivilcoy había adquirido una desfavorable y negativa reputación, de ciudad invadida por elementos de la criminalidad, la marginación social, el hampa mafiosa, la pesada y la cárcel.
El comisario Alcides Calvento Roquard, con decisión, rigor y una extraordinaria valentía, en breve tiempo, logró erradicar esas bandas armadas y, restablecer, entonces, la paz y el orden públicos; luchando de manera intensa e implacable, contra cualquier hecho ilícito y delictivo. Dueño de una corpulenta y varonil estampa, usaba botas y un amplio sombrero, y su sola presencia, amedrentaba a los presos, en las celdas y calabozos de la vieja comisaría de la calle Lavalle 28. De ejemplar conducta, duro temperamento y singular bravura, acerca de él, trascendieron innumerables episodios y anécdotas, que hablaban de una forma elocuente, respecto de su personalidad, su compromiso profesional, su entrega y, sus distintas actitudes: disfrazado, recorría por las noches, las calles de Chivilcoy, ejerciendo una estricta vigilancia; les cortaba el largo cabello y los tacos de los botines, a los compadritos detenidos; con una prensa, inutilizaba los revólveres y armas de fuego, que se incautaban en diferentes procedimientos, etc.
Dentro del cancionero popular chivilcoyano, encontramos la “Milonga del Comisario Calvento”, cuya letra pertenece al periodista, poeta y escritor, José María Grange (1930 – 1992), siendo autor de la música, el animador, locutor, compositor y hombre del espectáculo y la vida artística y cultural de nuestra ciudad, Héctor Amadeo Bottini (1943 – 2025), quien, asimismo, interpreta dicha obra; todo un recuerdo y un sincero tributo, a la memoria de un famoso comisario, que hizo época e historia, en la vida vecinal y comunitaria de Chivilcoy.
Décima al comisario Alcides Calvento Roquard:
Siempre firme y vigoroso, / en su misión policial; / hombre derecho y cabal, / de espíritu valeroso. / Toda una acción sin reposo, / hoy, lo imagino y lo siento, / y en la historia, como un cuento / de leyenda y aventura, / surge la eterna figura / del comisario Calvento.
Procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano.
Germán Carlos Nicolini, máster en P. C. e Informática, secretario del Archivo Literario Municipal.