Apertura de la Escuela Integral Católica

Antigua fachada del edificio de la Escuela Integral Católica, en la Calle San Martín 234
Antigua fachada del edificio de la Escuela Integral Católica, en la Calle San Martín 234

El 16 de marzo de 1965, con el comienzo del correspondiente ciclo lectivo, abrió sus puertas educacionales y docentes, la Escuela Integral Católica; un establecimiento de enseñanza, cuya iniciativa de creación, surgió en el seno de la Liga de Padres de Familia, una institución, fundada el 15 de septiembre de 1959, que nació con el noble propósito de promover, fomentar y defender los principios y valores cristianos, del hogar, la familia y la niñez. Dicha Liga de Padres, consolidó su labor, el 8 de agosto de 1963, y dos años más tarde, logró la concreción de su anhelado objetivo: Una escuela primaria, de carácter privado, bajo el expresivo lema “Ciencia y Fe”, que a través de la educación, transmitiera e inculcara esos principios y valores, de Jesús y del Evangelio. El establecimiento, se instaló en una finca, de la calle San Martín Nro. 234, y su primera directora, fue la señora Nilda Gramondo de Lipera. La escuela, por entonces, contaba con un “primer grado”, y unos 17 alumnos varones. En 1970, se inició el funcionamiento del Jardín de Infantes “Pequeño Mundo”, y en 1985, el nivel primario, tuvo una apertura, para alumnos de ambos sexos. El inmueble original, a través del tiempo, amplió su capacidad, con nuevos espacios, ambientes, salas, aulas, secciones y mejores comodidades, y hacia 1988, se incorporó la rama media o secundaria, con la creación del Instituto Integral Católico.

A La Escuela Integral Católica, soneto de Carlos Armando Costanzo, miembro integrante de la “Primera Promoción” primaria, egresada a fines de 1971.

Te recuerdo presente, en la distancia, con tu imagen tan viva y más dichosa, tu calor, tu sonrisa luminosa, tus salones, tus patios, tu fragancia. Te recuerdo con toda tu constancia, tu cariño y tu fuerza laboriosa, siempre firme y tenaz, en cada cosa, junto al cielo y las horas de la infancia. Te recuerdo a mi lado, noble escuela, con el banco, el manual, la escarapela, las lecciones, los sueños, la esperanza… Y sé bien, que dejaste en mi memoria, la postal imborrable de tu historia, tu honda entrega y tu ejemplo de enseñanza.

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