CARTILLA HISTÓRICA CHIVILCOYANA

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Publicación didáctica y evocativa, que tiene el propósito de rescatar, difundir de un modo permanente, y revalorizar, el pasado lugareño, la memoria colectiva, la identidad ciudadana y la historia de Chivilcoy. Por Internet, pueden visitarse y consultarse, las páginas Facebook: “Archivo Literario Municipal” y Web: “www.archivoliterariochivilcoy.com”, dedicadas a recuperar del olvido, recrear y divulgar, nuestro ayer chivilcoyano.

  • INTENDENTE MUNICIPAL DE CHIVILCOY
  • Dr. Guillermo Alejandro Britos
  • DIPUTADO PROVINCIAL
  • Sr. Fabio Gustavo Britos
  • SECRETARIO MUNICIPAL DE CULTURA Y EDUCACIÓN
  • Dr. Adrián Rubén Vila

Origen del vocablo “Chivilcoy”. Nuestro Partido bonaerense. Ubicación geográfica.

El vocablo “Chivilcoy”, desde el ángulo etimológico, proviene del idioma araucano – pampa, mapuche, y significa: “Lugar de agua buena y abundante, “Aquí, agua”, y “Padre de todas las aguas”, por la existencia, en esta región,  de numerosas aguadas, lagunas, cañadas y arroyos.

El Partido de Chivilcoy, una zona eminentemente, agrícola y ganadera, se halla ubicado en el sector noroeste, del territorio de la provincia de Buenos Aires, a unos 160 kilómetros de Buenos Aires, y a 296 kilómetros, de la ciudad de La Plata, la capital bonaerense. El distrito, se comunica, con el resto del país, por el acceso carretero, de las rutas, nacional Nro. 5, y provinciales, Nros. 30 y 51, y además, a través de la vía ferroviaria. El Partido, posee una superficie, cuya extensión alcanza a unos 2.076 kilómetros cuadrados; siendo sus respectivos límites, los distritos vecinos de Suipacha, Chacabuco, Navarro, 25 de Mayo y Alberti. El territorio original, de un comienzo, se redujo, para posibilitar  la creación, de los partidos de Bragado, en 1852, Chacabuco, en 1865, y Alberti, en 1910. El distrito de Chivilcoy, está integrado por la ciudad cabecera: Chivilcoy, y diez localidades rurales o poblaciones de campaña: Moquehuá, La Rica, Ayarza, San Sebastián, Henry Bell, Palemón Huergo, Benítez, Ramón Biaus, Gorostiaga e Indacochea. El Partido de Chivilcoy, se creó el 28 de diciembre de 1845, mediante el decreto Nro. 1844, del entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, brigadier general Don Juan Manuel de Rosas, y el primer Juez de Paz, del distrito, designado el 29 de diciembre de 1845, se llamó Don Lázaro José Molina.

Fundación del centro de población. Declaratoria de “Ciudad”.

El 22 de octubre de 1854, se fundó el centro de población, merced a las gestiones y a la labor, de un grupo o comisión vecinal, que presidió el Juez de Paz, de la época, Don Federico Soarez. En aquella trascendental y memorable jornada, la simbólica pala fundadora, fue clavada en tierra, por Don Valentín Fernández Coria. En la cara frontal, del Monumento a los Fundadores, inaugurado en la plaza principal 25 de Mayo, el 22 de octubre de 1955, se grabaron los nombres, de los veintidós gloriosos pioneros, de Chivilcoy, firmantes del Acta fundacional: Federico Soarez, Manuel López, Manuel Villarino, Cayetano Castro, Gabriel Ramírez, Calixto Calderón, Valentín Fernández Coria, Mariano Benítez, Juan Bruno Medina, Miguel Calderón, Gregorio Molina, Anastasio Chaves, Valentín Rebollo, Venancio Solano Saravia, Ángel Grego, Juan Gómez, Rafael Becerra, Hilario López, Hilario Vignales, el presbítero Roque Antonio Maceyra, Francisco Laborde y Andrés Pierretti. El 27 de agosto de 1892, mediante el decreto Nro. 257, del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Don Julio Costa, Chivilcoy, hubo de alcanzar, la importante declaratoria, rango o jerarquía de “Ciudad”.

Los tres símbolos de Chivilcoy.

Los tres símbolos o emblemas representativos de Chivilcoy, son: El “Canto a Chivilcoy”, obra del poeta, escritor y periodista, Ernesto Domingo Marrone (1911 – 1986), autor de la letra, y del compositor, director de bandas y orquestas y docente, profesor Pascual Antonio Grisolía (1904 – 1983), autor de la música, estrenado el 22 de octubre de 1954, para los festejos del Centenario, de nuestra ciudad; el “Escudo de Chivilcoy”, aprobado en el mes de noviembre de 1977, que empezó a utilizarse, en los ámbitos oficiales, a partir del año 1978, cuando se colocó en las reparticiones de la comuna, y la “Bandera de Chivilcoy”, que fuera elegida, en un certamen o concurso, en el mes de octubre de 2008.

La traza de Chivilcoy. El primer párroco. El primer gobierno comunal y el primer intendente. La “Ley de Tierras”, para Chivilcoy, de Domingo Faustino Sarmiento.

El trazado del pueblo de Chivilcoy, lo llevó a cabo, el ilustre fundador, Don Manuel Villarino, quien contaba con estimables conocimientos de agrimensura. La citada traza, se aprobó el 20 de julio de 1855, y luego, se fueron delineando, las primeras calles. El primer cura párroco, fue el sacerdote español, presbítero Roque Antonio Maceyra, el cual, hubo de iniciar, su misión eclesiástica y pastoral, el 4 de septiembre de 1854; figurando su nombre, en el Acta fundacional, del 22 de octubre de 1854, cuando nació el centro de población, de la futura y pujante, ciudad de Chivilcoy. El primer gobierno de la comuna, denominado “Corporación Municipal”, se instaló o conformó, el 25 de marzo de 1856, bajo la presidencia de Don Federico Soarez, y hubo de regir los destinos de nuestra ciudad, durante tres décadas, hasta el año 1886. El primer Honorable Concejo Deliberante, de la historia de Chivilcoy, integrado por nueve concejales o ediles, se organizó, en el mes de junio de 1886, y el primer intendente municipal, Don Saturnino López, fue elegido, por dicho Concejo Deliberante, el 30 de junio de 1886. El 13 de octubre de 1857, por iniciativa de Don Domingo Faustino Sarmiento, quien ejercía el cargo y la banca de Senador, en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires, se sancionó la “Ley de Tierras para Chivilcoy”, cuyas normas y beneficiosas disposiciones, favorecieron el significativo progreso y el singular desarrollo de la agricultura, en nuestra fecunda zona, del oeste bonaerense.

La llegada del ferrocarril. La primera biblioteca. La tierra de Chivilcoy. El discurso de Sarmiento, de 3 de octubre de 1868.

El 11 de septiembre de 1866, el ferrocarril, arribó a Chivilcoy, inaugurándose, en ese jubiloso e imborrable día, la antigua estación de trenes “Norte”, que desapareció hacia el año 1968. El 10 de noviembre de 1866, la notable pedagoga y escritora argentina, Juana Paula Manso (1819 – 1875), fundó en nuestra ciudad, la primera biblioteca pública, a la que se le impuso el nombre de “Domingo Faustino Sarmiento”. Juana Manso, de una manera espontánea y generosa, efectuó la donación, de unos 144 libros, de su propiedad, para constituir, el patrimonio bibliográfico inicial, de la mencionada institución. En el año 1867, al llevarse a cabo, en los Estados Unidos de América, un “Concurso Internacional de Tierras”, las de Chivilcoy, hubieron de clasificarse, digna y honrosamente, en el “Tercer puesto”, entre las mejores tierras del mundo. El 3 de octubre de 1868, nueve días antes, de asumir la presidencia de la Nación, Domingo Faustino Sarmiento, visitó a Chivilcoy, y desde nuestra ciudad, pronunció su célebre discurso y programa de gobierno, prometiendo: “Hacer Cien Chivilcoy, con tierra para cada padre de familia y escuelas para sus hijos”. Sarmiento (1811 – 1888), ligado tan estrechamente, a la historia de nuestra ciudad, había descubierto las chacras de Chivilcoy, a fines del mes de enero de 1852, cuando atravesó la región, formando parte del contingente bélico, del “Ejército Grande”, del general Justo José de Urquiza, que se dirigía a Buenos Aires, para enfrentar a las tropas de Don Juan Manuel de Rosas, vencidas, unos días más tarde, el 3 de febrero de 1852, en la batalla de Caseros. Tiempo después, en el mes de marzo de 1857, Sarmiento, estuvo presente, en nuestro pueblo, encabezando la ceremonia de inauguración, de la primitiva capilla religiosa. En el mes de julio de 1856, las autoridades de la “Corporación Municipal”, le obsequiaron a Sarmiento, una “quinta cultivada”, sita en las inmediaciones, de la ex estación ferroviaria “Norte”. El sanjuanino, nunca hubo de habitar, el citado inmueble, y la finca se vendió; enviándosele, el importe dinerario, de dicha operación. Sarmiento, hubo de agradecer, sincera y profundamente, aquel magnánimo gesto, de nuestros vecinos chivilcoyanos.

La primera comunicación telefónica, a larga distancia. El nacimiento, en Chivilcoy, del “Teatro Nacional”.

La primera comunicación telefónica, a larga distancia, se realizó desde Chivilcoy, en el año 1881; un importante avance, para la época, y todo un memorable hito, en los anales y el historial, de la telefonía del país. Dicho enlace directo, lo estableció el Dr. Bernardo de Irigoyen, quien habló, de nuestra ciudad, con el presidente de la Nación, teniente general Julio Argentino Roca, que se encontraba en su sede gubernativa, de Buenos Aires. El 10 de abril de 1886, nació en Chivilcoy, el drama criollo y el Teatro Nacional, con la relevante y exitosa representación, del “Juan Moreira” hablado, por la tan conocida compañía circense, de José Podestá y Alejandro Scotti. Nuestra ciudad, fue, pues, la gloriosa cuna, del fenómeno artístico y teatral del país, con un especial colorido, de suelo patrio, y un sabor de auténtica argentinidad. La función de aquella noche inolvidable, quedó para siempre, en las páginas escénicas, de la literatura dramática argentina.

El Hospital y el Cementerio. La festividad del Carmen. El templo del Rosario y el Palacio Municipal. Las plazas de Chivilcoy.

El 25 de mayo de 1887, se efectuó la inauguración del Hospital Municipal, y el 6 de noviembre de 1893, se llevó a cabo, la ceremonia inaugural, y la bendición, del Cementerio, de nuestra ciudad. La primera necrópolis, se había construido y habilitado, en 1865, se clausuró en 1893, y sus ruinas, fueron, finalmente demolidas, a principios de la década de 1930. Los días, 20 y 21 de julio de 1889, se desarrollaron, los primeros festejos patronales, de la muy tradicional y devota celebración, religiosa y popular, en honor de la Virgen Nuestra Señora del Carmen “Patrona espiritual de Chivilcoy”. El 24 de mayo de 1895, se inauguró y bendijo, el templo mayor, de Nuestra Señora del Rosario, y en el año 1900, se inauguró el Palacio Municipal. El 6 de noviembre de 1866, por iniciativa de Don Manuel Villarino, se bautizaron las diferentes plazas de Chivilcoy. Varios de esos paseos públicos, cambiaron su denominación: La plaza Colón, se llamaba “Abraham Lincoln”; la plaza España, “Washington”, y la plaza Mitre, “Echeverría”. Modificaron sus nombres, en los años, 1892, 1900 y 1901.

Himno a Chivilcoy, soneto de Carlos Armando Costanzo.

CHIVILCOY, mi ciudad de la hermosura, el impulso, el progreso y la esperanza, que a través de los años, siempre avanza, de una forma tenaz y bien segura. Chivilcoy, del trigal y la llanura, el trabajo, la acción y la pujanza; una historia fecunda, de enseñanza, y una vida de amor, paz y ternura… Chivilcoy, de los sueños, la alegría, el encanto y la dulce melodía, la fragancia rural, el aire agreste… Hoy, unidos, en medio del paisaje, entonamos un himno, en tu homenaje, Chivilcoy, la gran Perla del Oeste.

Procurador Dr. Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal (1984) y el Salón del Periodismo Chivilcoyano (1994), y miembro académico correspondiente, de la Academia de Folklore, de la provincia de Buenos Aires, y la Academia Porteña del Lunfardo.

Germán C. Nicolini, máster en P. C. e Informática, secretario del Archivo Literario Municipal, a cargo de la diagramación y el diseño, de las páginas Facebook y Web, del repositorio, y de los distintos folletos, fascículos y publicaciones, de la entidad.

El Archivo Literario Municipal, creado el 18 de octubre de 1984, y constituido y conformado, por el procurador Carlos Armando Costanzo, funciona, en horario matutino, en las instalaciones del Museo Municipal de Artes Plásticas “Pompeo Boggio” (Calle Bolívar Nro. 319). Su número telefónico: 439050, interno: 1703. El Archivo Literario, es una obra cultural, real y concreta, que está siempre al servicio, de toda nuestra comunidad. Los invitamos a visitarlo.

CHIVILCOY (Provincia de Buenos Aires), 2017.

LOS HOMBRES COMO LOS ÁRBOLES, SE CONOCEN Y APRECIAN POR SUS PROPIOS FRUTOS.