El Día del Amigo, los 50 años de la llegada a la Luna y el Lunfardo

El 20 de julio, desde varias décadas atrás, de una manera ininterrumpida, se viene celebrando el simpático y entrañable “Día del Amigo”, una conmemoración que, nació a partir de una feliz y ponderable iniciativa personal, del polifacético y prestigioso odontólogo, escritor, filósofo, músico y docente, doctor Enrique Ernesto Febbraro (1924 – 2008), quien propuso, precisamente, esa fecha, por la trascendental llegada del Hombre a la Luna, aquel histórico y glorioso domingo 20 de julio de 1969, hace ya, cincuenta largos años transcurridos… El doctor Febbraro, quien integró las filas del Rotary Club, promovió la creación, de diferentes instituciones y entidades, de bien público y, en una oportunidad, hubo de visitar nuestra ciudad de Chivilcoy, para materializar dicha inquietud, envió numerosas cartas, a distintas naciones del mundo; obteniendo después, una respuesta altamente favorable. Fundamentó su interesante y llamativo proyecto, señalando que, ese día 20 de julio “todos fuimos amigos, de los astronautas estadounidenses, de la Apolo XI, Armstrong, Aldrin y Collins, y ellos, amigos del Universo”. Surgió así, entonces, en los ámbitos de la Argentina, por dicha iniciativa del doctor Enrique Ernesto Febbraro, una popularizada celebración, que ha logrado alcanzar, sin duda alguna, una significativa resonancia, de orden internacional. Señalemos también, como un dato curioso y, ciertamente apreciable, que un joven chivilcoyano de la época, Adolfo Antonio Santamaría, estuvo presente, en los Estados Unidos, – allí, en el Cabo Cañaveral -, cuando se produjo el lanzamiento del cohete, de la nave Apolo XI, que transportaba a los tres intrépidos y heroicos cosmonautas norteamericanos. Santamaría, cumplió, en esa relevante ocasión, funciones de corresponsal, del matutino “La Voz de Chivilcoy”, y con posterioridad, al regresar al país y a nuestra ciudad, brindó un minucioso e ilustrativo relato de aquel acontecimiento, a través de una entrevista o reportaje, efectuada por el director, del citado órgano gráfico, el caracterizado periodista, escritor y docente, Don Diego Bernabé Rositto. Hoy, más que nunca, debemos rescatar y reivindicar los auténticos y hermosos valores morales, de la franca y genuina amistad; subrayando la enorme magnitud y dimensión, del evangélico amor hacia el prójimo, la unión, la concordia, la vocación de servicio, la conducta leal, honrada y transparente, la bondad, la ternura y la hermandad. Los Hombres, al igual que los árboles, se conocen y aprecian por sus propios frutos.

El amigo, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director organizador  del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Por tu espíritu cálido y fratelo, y tu cuore fetén y solidario; un kilo de sentir humanitario, tu parola, de aliento y de consuelo; por tu claro chamuyo, sin camelo, tus virtudes de ley – lungo inventario -, y tu mano tendida – gesto diario -, cuando estoy bajoneado y en el suelo… Por tu fiel actitud, piola y canchera, tu pulenta, tu entrega verdadera, y tu afecto cabal, sin  fulería…, hoy, al darte, chabón, un forte abrazo, yo te quiero batir – y no es bolazo -: De todo corazón, gracias, gomía. Porque así, carburando tu nobleza, – con profunda emoción, bien te lo digo -, yo resalto feliz – posta grandeza -, la debute importancia de un amigo.

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