El Día del Trabajo y las distintas conmemoraciones en Chivilcoy.

Famoso y siempre recordado y vigente óleo, del notable pintor argentino, Ernesto de la Cárcova (1876-1927). La obra artística se títula: "Sin pan y sin trabajo", y fue realizada en 1894.
Famoso y siempre recordado y vigente óleo, del notable pintor argentino, Ernesto de la Cárcova (1876-1927). La obra artística se títula: «Sin pan y sin trabajo», y fue realizada en 1894.

La conmemoración del Día del Trabajo – una fecha tan cara y significativa, para la historia y el sentir de la humanidad -, nos recuerda los violentos y trágicos episodios, registrados en los Estados Unidos de América, hacia 1886, donde los operarios, de distintos establecimientos fabriles, exigían la implantación de la jornada laboral de ocho horas; reivindicando así, sus sagrados derechos laborales. En la ciudad de Chicago, a raíz de un vehemente reclamo, ante las puertas de la empresa “Ma Cormik”, se produjo un atentado, con el estruendoso estallido de una bomba, y como consecuencia de los procedimientos, llevados a cabo por la policía, se efectuó la detención de cuatro líderes sindicales, que posteriormente, fueron juzgados y condenados al patíbulo y la horca, en 1887. Dos años más tarde, el congreso de la Segunda Internacional Socialista, que se reunió en Francia, hubo de instituir el 1 de mayo, como “Día del Trabajo”, en homenaje a los heroicos y gloriosos mártires de Chicago. En 1954, por otra parte, el Sumo Pontífice, el Papa Pío XII, hubo de reconocer y apoyar esa memorable e importante jornada, declarando la festividad religiosa de “San José Obrero”. Aquí, en Chivilcoy, la recordación inicial del Día del Trabajo, se realizó el 1 de mayo de 1890, y la correspondiente organización, estuvo a cargo de una Sociedad de Mutuo Socorro Italiana; la cual, se hallaba compuesta por diferentes inmigrantes, de origen itálico, que profesaban ideales y doctrinas, de carácter anarquista. Nuestra ciudad, junto a Buenos Aires, Rosario y Bahía Blanca, fue uno de los centros pioneros o precursores, en los que se conmemoró, por vez primera, en la Argentina, el Día del Trabajo. Tiempo después, a principios del siglo XX, las conmemoraciones del Día del Trabajo, en Chivilcoy, fueron organizadas por el Centro Socialista “Dr. Juan B. Justo” y el Centro Comunista, y consistían, en veladas artísticas, conferencias y manifestaciones, en las plazas 25 de Mayo y España, con la presencia de varios oradores, cuyos discursos alusivos, se referían a la alta significación del trabajo, la dignificación de la tarea y la instauración de la igualdad y la justicia sociales. A nivel nacional, en tanto, se fueron sancionando algunas leyes – por iniciativa del Dr. Alfredo Lorenzo Palacios y otros diputados del socialismo -, que favorecieron a los trabajadores, como por ejemplo, la 4.661, del descanso dominical, en 1905; la 5.291, de 1908, reglamentando el trabajo de mujeres y niños; la 8.999, de 1912, que organizaba el Departamento del Trabajo, de la Nación; la 9.688, de 1915, de indemnización por accidentes de trabajo; la 11.544, de 1929, que fijaba la jornada máxima de ocho horas; la 11.640, de 1932, que determinaba el llamado “sábado inglés”, etc. Recuperemos hoy, la saludable y tan constructiva cultura del trabajo. Una sociedad, con impunidad, sin cultura del trabajo, sin justicia, sin un sistema de premios y castigos, sin educación – nivelando hacia abajo -, y sin principios ni valores morales, patrióticos y espirituales; una sociedad, donde pierden las personas buenas, honestas y laboriosas, que luchan y trabajan, y ganan aquellas que carecen de trayectoria y de méritos, delinquen, violan las leyes y se enriquecen, no tiene futuro, ni tampoco, ningún destino… Los hombres, al igual que los árboles, se conocen por sus propios frutos…

El Laburo, soneto lunfardo por Carlos Armando Costanzo, fundador y director del Archivo Literario Municipal y del Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente de la Academia Porteña de Lunfardo.

Escuchame, fiacún, bien cayetano, lo que quiero batirte, muy seguro: De verdad, defendamos el laburo, el debute laburo cotidiano. Sin pensar en el tongo y el afano, de una forma tenaz, cinchemos duro, y junemos el cielo del futuro, con un cuore fraterno, de la mano… El laburo es embale y energía, un buen kilo de esfuerzo, cada día, una flor de polenta y de pujanza… Recordalo, salame, en la piojera, y al laburo, tené como bandera, por el morfi, la vida y la esperanza. Ojalá, que en los yornos venideros, gane el tipo que yuga – así, senciyo -, y se encane a los chorros pistoleros, que se llenan, pipones, el bolsiyo… Ojalá, que en un tiempo más copado, sin matufias y negros sinsabores, haga roncha y avance, el hombre honrado, con principios morales y valores. Y que nunca, se pianten de la mesa, el pan tierno, la mosca y la ilusión… El laburo es amor, lucha, nobleza, y una posta y eterna bendición.

La plaza de los Trabajadores

IMG_20160429_105437El 1 de mayo de 2007, bajo la administración municipal del Dr. Ariel Fabián Franetovich, a través de la plausible iniciativa, de un grupo de vecinos, de ese sector geográfico de nuestra ciudad, se inauguró la plaza de los Trabajadores, ubicada en la intersección de las avenidas Urquiza y Bernardo de Irigoyen. Se trata de un atrayente espacio recreativo, donde puede apreciarse un mural de índole alusiva, realizado por el artista plástico local, Marcelo Mosqueira. Allí, en dicho paseo público, se han llevado a cabo, distintas conmemoraciones del Día del Trabajo, cada 1 de mayo; haciendo honor a una antigua y larga tradición de los chivilcoyanos, que desde 1890, recuerdan, año tras año, esta trascendente y sentida fecha, del calendario universal.

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