Nuestra ciudad de Chivilcoy, en 1919, hace ya, un siglo transcurrido…

El busto de bronce, del General Manuel Belgrano, en el centro de la plaza homónima, inaugurado el 9 de Julio de 1919.

En el año 1919, gobernaba nuestra ciudad, el entonces intendente municipal, Dr. Luis Tiscornia, quien había asumido sus funciones, al frente del Departamento Ejecutivo de la comuna, el 1 de enero de 1918, y rigió los destinos institucionales de Chivilcoy, hasta el 1 de enero de 1920. Lo reemplazó en dicho cargo, el Dr. Alejandro Osvaldo Suárez, el cual, en aquel momento, ejercía la presidencia del Honorable Concejo Deliberante.

El 1 de febrero, comenzó su labor industrial, el conocido y acreditado taller metalúrgico de Don Julio Ottino, que supo desarrollar, una sostenida y fructífera actividad, de varias décadas de trabajo. El 16 de abril, salió a luz, un vehemente y enérgico Boletín del Centro de Estudiantes, del Colegio Nacional “José Hernández”, que hubo de editarse, hasta el mes de noviembre, de ese mismo año. El primer director, del citado órgano gráfico, fue el después, notable y singular escritor, historiador, periodista, poeta, abogado y hombre público argentino, Dr. Arturo Jauretche (1901 – 1974), por esa época, alumno regular de dicho establecimiento educativo, que había iniciado, su infatigable y rica tarea pedagógica, el 17 de mayo de 1914. En forma simultánea, con la circulación, de ese Boletín, se desencadenó, en el seno del Colegio Nacional, un grave y alarmante conflicto, a raíz de los serios planteos de los alumnos, motivados en la designación de distintos profesores, del cuerpo docente, – nombrados por razones, de exclusiva índole política -, que a su juicio, carecían de una debida idoneidad profesional, para aquellas funciones de enseñanza. El rector del Colegio, Dr. Aurelio S. Acuña, hubo de presentar su renuncia, y luego estalló una exacerbada y vibrante huelga, de los estudiantes – finalmente resuelta, por el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública -, que alcanzó una vasta y resonante repercusión, a nivel nacional.

El 15 de mayo, dejó de existir, a los 63 años de edad, el eminente y calificado médico cirujano, Dr. Santiago Fornos, primer director del Hospital Municipal de Chivilcoy, quien se desempeñó  al frente de dicho centro de salud, entre los años 1887 y 1897. Autor de una famosa tesis doctoral, titulada “Las heridas del corazón no son siempre mortales”, que data de 1886, fue un hombre noble, altruista y generoso, de altos sentimientos filantrópicos y, gran espíritu humanitario, ante la enfermedad, el dolor y el padecimiento de sus semejantes. Gozó del mayor reconocimiento, de nuestra comunidad local, y sus restos, descansan en el Cementerio Municipal, en el interior de un imponente y magnífico mausoleo, donde puede observarse una hermosa estatua, levantada en su eterna memoria y emocionado homenaje. De origen entrerriano, había nacido en 1856, y cursó estudios, en la Facultad de Medicina, de la Universidad de Buenos Aires. Al cumplirse el centenario, de la célebre tesis científica, del Dr. Fornos, el 29 de noviembre de 1986, hubo de visitar el mausoleo, el gran médico cardiocirujano, Dr. René Favaloro, quien descubrió,  en su recuerdo, una placa evocativa..

El 11 de junio, nació el polifacético y caracterizado escritor, periodista, poeta y docente, Diego Bernabé Rositto, una auténtica y valiosa personalidad, de las letras y la prensa, de nuestra ciudad, el cual, falleció, a los 72 años de edad, el 15 de junio de 1991; el 27 de julio, vio la luz, el estudioso y distinguido escribano, abogado, doctor en Derecho Notarial, escritor, investigador, dirigente político, docente y hombre público, Héctor Camilo Massolo, quien dejó de existir, el 15 de febrero de 1996, a los 76 años, y el 2 de agosto, nació el erudito y muy prestigioso catedrático universitario, investigador, crítico, ensayista, poeta y disertante, Dr. Alfredo Ángel Roggiano, importante figura intelectual, en  ámbitos académicos del país, América y Europa, director ejecutivo, del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana y de la “Revista Iberoamericana”, el cual, falleció en los Estados Unidos, el 26 de octubre de 1991, a la edad de 72 años, y sus cenizas, se inhumaron en el Cementerio Municipal, de nuestra ciudad.

Asimismo, el 9 de Julio de  1919, se inauguró, en el centro de la plaza homónima, el busto de bronce, del general Manuel Belgrano, fundido en el taller, de los Arsenales de la Nación. A dicha plaza, se le había impuesto, el glorioso nombre, del creador de nuestra enseña patria, el 6 de diciembre de 1866, por una iniciativa de Don Manuel Villarino, en el seno de la Corporación Municipal, primer gobierno de la comuna, constituido e instalado, el 25 de marzo de 1856.

Soneto lunfa a Chivilcoy, por Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Chivilcoy, que te bato mi parola, de canyengues acentos y alegría, como un frate y sincero, buen gomía, que anda siempre, soñando a la bartola. Chivilcoy, de la pinta muy cafiola, la ilusión y la posta melodía; que copás a mi cuore, cada día, y te llevo hace tiempo, en la sabiola. Chivilcoy, del embale y el laburo, la esperanza banana y el futuro, una historia pulenta y bien gloriosa… Yo te bato en las yecas, mi chamuyo, porque guapo y de ley, soy todo tuyo, al pispiarte debute y más hermosa.

 

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