Recordando al gran escritor, Julio Florencio Cortázar (1914 – 1984).

El profundo e inolvidable recuerdo, del gran escritor Julio Florencio Cortázar, nacido en Bruselas (Bélgica), el 26 de agosto de 1914, y fallecido en París (Francia), el 12 de febrero de 1984. Residió aquí, en nuestra ciudad, desde agosto de 1939, hasta el mes de julio de 1944, ejerciendo la enseñanza, como docente de Historia, Geografía e Instrucción Cívica, en las aulas de la Escuela Normal «Domingo Faustino Sarmiento».

En la conmemoración, del 35 aniversario de su fallecimiento.

Se cumple el trigésimo quinto aniversario, de la desaparición física, del gran escritor Julio Florencio Cortázar, quien dejó de existir en París (Francia), un domingo 12 de febrero de 1984, a la edad de 69 años. Había visto la luz, en Bruselas (Bélgica), el miércoles 26 de agosto de 1914, y cursó sus estudios, en las aulas de la muy tradicional y prestigiosa Escuela Normal de Profesores “Mariano Acosta”, graduándose allí, de profesor normal en Letras, hacia el mes de diciembre de 1935.

Poco después, hubo de iniciar su tránsito, por el sendero de la enseñanza, y fue así que, ejerció, en primer lugar, la docencia, en la localidad bonaerense de Azul; luego, se lo trasladó a la ciudad de Bolívar, y finalmente, se lo destinó a Chivilcoy, donde arribó, en los primeros días del mes de agosto de 1939, para desempeñarse en los ámbitos educativos, de la Escuela Normal “Domingo Faustino Sarmiento”. Un 8 de agosto, exactamente, se hizo cargo de las correspondientes cátedras de Geografía (Dictaba cinco horas), Historia (Nueve horas) e Instrucción Cívica (Dos horas por semana).

Durante su permanencia, en nuestra ciudad, se alojó en la pensión de la familia Varzilio; la cual, se encontraba ubicada sobre la calle Pellegrini, a la altura 195. Hubo de ocupar, la habitación 2, y seguramente, en ese lugar, redactó algunos de sus relatos, poemas y trabajos literarios iniciales; recibiendo, por otra parte, las afectuosas y esperadas visitas, de su señora madre, María Herminia Descotte, y de su hermana menor. Dicha pensión, pertenecía a Doña Micaela Diez de Varzilio, de estado civil, viuda, quien vivía, junto a sus diez hijos: siete mujeres y tres varones. Bajo aquella cálida y acogedora atmósfera hogareña, Julio Florencio Cortázar, pudo hallar un espacio cordial, cariñoso y hospitalario.

En nuestra ciudad, pronto hubo de vincularse, a la intensa y sostenida actividad cultural chivilcoyana, de la época: la Peña de la Agrupación Artística y, distintos colegas profesores, como asimismo, escritores y artistas plásticos. Publicó varios artículos y poemas; un ensayo, titulado: “Esencia y misión del maestro”, publicado en la “Revista Argentina”, de los alumnos de Escuela Normal, el 20 de octubre de 1939, y un misterioso y enigmático cuento, denominado “Llama el teléfono, Delia”, aparecido en un suplemento especial, del diario socialista “El Despertar”, el 22 de octubre de 1941, para la celebración, del 87 aniversario de la fundación de Chivilcoy.

También, ofreció disertaciones o conferencias, que exteriorizaron y revelaron, su alta formación intelectual y su vasta y profunda erudición enciclopédica y, hasta redactó, al lado del fotógrafo y realizador cinematográfico, Ignacio Tankel (1912 – 1984), el argumento, el guión y los respectivos diálogos, de la película “La sombra del pasado” – primer filme de Tankel, lamentablemente, ya perdido, que se rodó, en nuestra ciudad, entre los meses de agosto y diciembre de 1946, y se estrenó, en l sala del cine – teatro “Metropol”, elDía Patrio, 25 de Mayo de 1947.

Como poeta, Julio Florencio Cortázar, había editado, hacia el año 1938, el volumen de versos “Presencia”, y en nuestra ciudad, en el número 1, del volante de Arte y Literatura “Oeste”, publicado en el mes de julio de 1944, hubo de insertar un poema: “Distraída”, de carácter inédito. Brindó, con la notable capacidad didáctica, que lo caracterizaba, interesantes charlas evocativas, dedicadas a los poetas franceses, Jean Racine y Guillaume Apollinaire, y prologó el libro “Erques y Cajas”, de su amigo, el inspirado y querido poeta y docente, profesor Domingo Zerpa (1909 – 1999), que se editara, en el año 1942. Cortázar, firmaba sus diferentes escritos, utilizando el seudónimo de Julio Denis, y puntualicemos además, a  modo de dato risueño y anecdótico, que supo rescatar, la excéntrica e insólita figura, de Don Francisco Musitani – un simpático y muy curioso personaje lugareño, nacido en Italia, hacia 1888, y fallecido, en nuestra ciudad, en 1983-, a través de las páginas del libro “La vuelta al día en ochenta mundos” (Capítulo “Los piantados y los idos”), editado en el año 1967.

Julio Florencio Cortázar, residió aquí, en nuestra ciudad, a lo largo de un lustro (cinco años), y en los primeros días, del mes de julio de 1944, hubo de abandonar Chivilcoy, para establecerse en la provincia de Mendoza, al ser designado, profesor de Literatura, en  los claustros de la Universidad Nacional de Cuyo. En 1951, resolvió establecerse en Francia, y como decíamos, en un comienzo, dejó de existir en la capital, París, el 12 de febrero de 1984.

En el mes de marzo, de 1997, el destacado y prestigioso escritor, periodista e investigador local, Gaspar José Astarita, editó el interesante e ilustrativo libro «Cortázar en Chivilcoy», donde ofreció a los lectores, un pormenorizada reseña histórica, del período de permanencia, del profesor Julio Florencio Cortázar, en nuestra ciudad.

En Chivilcoy, se le impuso su nombre, a la calle Nro. 23, y el 14 de febrero de 2014, bajo la gestión, del entonces intendente municipal, profesor Aníbal José Pittelli, se bautizó: “Julio Cortázar”, a la plaza seca, situada en la intersección de las arterias, Pringles y Paso. De esa manera, se ha eternizado en el tiempo y, en el curso de los años, la ilustre y viva memoria, de este gran escritor universal, quien en la etapa juvenil, de su existencia, estuvo aquí, en nuestra ciudad, y supo estampar y grabar después, su huella firme y duradera, en los salones y patios, de la Escuela Normal “Domingo Faustino Sarmiento”, la pintoresca y bella plaza España y, tantos espacios y rincones, de un Chivilcoy, romántico y lejano, de la década de 1940…

Décima a Julio Florencio Cortázar y Chivilcoy, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador, del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano.

Hoy, rescato su presencia, singular y perdurable, su figura inolvidable, su sentir y su honda esencia. Enseñanza y fiel docencia, allí, en la Escuela Normal; una voz profesoral, y una brillante lección, que escrito, en el pizarrón, dejó su nombre inmortal.

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