Reflexión lunfarda: Bancarse la Argentina del más de lo mismo…

El ciudadano común, anónimo, sufrido y resignado, se banca, en silencio, esta Argentina del más de lo mismo; la Argentina de la corruptela, la impunidad, la injusticia, las grandes desigualdades sociales, la inflación, la recesión, las especulaciones financieras, la desocupación y la triste miseria; la Argentina, de la “Patria financiera”, rica, próspera y opulenta, para unos pocos núcleos del privilegio, y pobre, desalentada y desvalida, para amplios sectores, de la vida económica del país; la Argentina, donde ganan los chantas y los chorros, que la viven de arriba, y siempre pierde, la persona buena, honrada y laboriosa, que trabaja; la Argentina, sin proyectos, futuro ni salida, que no nos conduce a ninguna parte…NO PODEMOS ESPERAR RESULTADOS DISTINTOS, HACIENDO SIEMPRE LO MISMO…
La tan conocida y popularizada frase “Bancarse al país”, que solemos escuchar, con bastante frecuencia, en distintos círculos sociales y en los ámbitos callejeros, logra reflejar y traducir, la grave y penosa situación, del ciudadano común, desalentado, agobiado y abrumado, de una manera enorme e implacable, por la difícil, crítica y muy patética realidad cotidiana. El ciudadano común, humilde y anónimo, que se banca, con resignación y en silencio, las constantes crisis económicas, los altos índices inflacionarios, los permanentes ajustes y recortes, los incrementos de precios y tarifas, la notoria recesión y parálisis de actividades, la muerte del mercado interno, la carencia de poder adquisitivo y de consumo, la desocupación y el desempleo… El ciudadano común, manso y sufrido, que se banca la corrupción, el enriquecimiento ilícito y la impunidad, las reiteradas injusticias y las alarmantes falencias del Poder Judicial, las mezquindades y egoísmos, los odios y rencores, la falsa apariencia de los vendedores de imagen, la frivolidad farandulera y la pavada, las promesas, los mentidos anuncios y, el superfluo, ficticio e ilusorio cartón pintado… El ciudadano común, golpeado y dolido, que se banca los planes, programas y asignaciones, sin generación de fuentes laborales y de trabajo genuino y verdadero, la continua nivelación hacia abajo, las pesadas cargas tributarias, las presiones fiscales y, las duras exigencias impositivas. El ciudadano común, castigado y vencido, que se banca a la siniestra “Patria Financiera”, con las especulaciones bursátiles y cambiarias, la plata dulce, la guita rápida y fácil, el aumento del dólar, las exorbitantes y astronómicas tasas de interés y, los negociados espurios, de unos pocos, en detrimento de la marginación social, la miseria y la indigencia, de los sectores obreros y populares, y de la mayoría… El ciudadano común, hastiado y saturado, de pálidas, mufa y pesimismo, que a diario, se traga, muchas vanas palabras y meras declaraciones verbales, sin resultados, tangibles y concretos, y se banca, con entereza y valentía, al país y la sociedad, del más de lo mismo, donde no cambia nada, nunca pasa nada, todo queda en la nada, siempre se habla mucho, de lo mismo, todos son iguales, todo da lo mismo y, todo termina, inexorablemente siendo, más de lo mismo… El país, trucho y berreta, atado con alambre, en el que, hay gente que se ha hecho y se hace rica, en forma dolosa y de un modo delictivo, sin trabajar, y contrariamente, siempre pierde, se perjudica, se empobrece y, hasta se funde, en el plano familiar y en la esfera industrial y comercial, la persona buena, honrada y laboriosa, que trabaja… El firme y estoico ciudadano común, que se banca el nefasto y eterno círculo vicioso del “más de lo mismo”, el cual, infortunadamente, no nos conduce a ninguna parte… No podemos aguardar resultados distintos, haciendo siempre lo mismo, y para que triunfe el mal, sólo se necesita que los buenos no hagan nada, a fin de impedirlo… Debemos recuperar los principios éticos y los valores morales, humanos, patrióticos y espirituales, como además, el saludable hábito, la mentalidad, la conciencia y, la sagrada cultura del trabajo, el esfuerzo, la lucha, el estudio y los auténticos méritos. Sólo existe un rumbo posible: Volver al camino de la Educación, la Honestidad y el Trabajo. No tenemos que engañarnos… Utilicemos, la única regla, el mejor sistema y el método infalible, para identificar y calificar a las personas: Los Hombres como los árboles, se conocen por sus propios frutos…

Bancarse al país, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Yo me banco al país, che, buen hermano, a pesar del bajón, de cada día; la malaria, la negra fulería, el camelo, los chorros y el afano. Yo me banco, este yugo cotidiano, a pesar de estar seco y en la vía, con un cielo pulenta, en lejanía, un vagón de honradez y limpia mano… Yo me banco, la fiera mishiadura, la derrota, del tipo que labura, la moral, en la lona, ya perdida… Y me banco al país, que no levanta, donde pierde el honesto, gana el chanta, se rajó la justicia, y no hay salida. Quiera Dios – te la bato, con realismo -, hoy, dejemos de ser, más de lo mismo, y tengamos al fin – pinta soñada -, una Patria feliz y esperanzada.

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