Reflexión lunfarda: Carta a los Reyes Magos, de un pibe de la Villa…

Se conmemora, el Día de los Santos Reyes o  la Epifanía del Señor, una simpática y entrañable fecha, que nos recuerda, la presencia, en el modesto pesebre de Belén, de los tres legendarios y singulares Reyes Magos, Gaspar, Melchor y Baltasar, quienes, guiados por una luminosa estrella, llegaron a los pies del divino Niño Jesús, para adorarle, y ofrecerles sus presentes, de oro, incienso y mirra: Oro, como rey, incienso, por su alta dimensión de Dios todopoderoso, y mirra, como hombre mortal. Cada año, renovamos, la cautivante magia y el especial encanto, del inolvidable Día de Reyes, tan directa y estrechamente ligado, por profundos y sólidos vínculos espirituales, a la gracia, la inocencia, la ilusión, el asombro y la dulce ternura de nuestra infancia. Y a través de la voz del Lunfardo, ofrecemos ahora, a todos nuestros lectores, una conmovedora carta, enviada con todo candor, a los Reyes Magos, por un humilde pequeñuelo, habitante de una de las tantas villas de emergencia, existentes, en el amplio sector geográfico, de nuestro conurbano bonaerense, o la zona periférica, de la provincia de Buenos Aires. Ese pequeñuelo, sumido en la marginación social y la miseria, víctima de las reiteradas injusticias y desigualdades, los ajustes y recortes, los incrementos de precios y tarifas, la recesión económica, los procesos inflacionarios, las enormes crisis financieras y, la carencia casi absoluta, de perspectivas favorables, alentadoras y más halagüeñas expectativas, y auspiciosas esperanzas de un mejor futuro… Ese pequeñuelo, solo, desvalido y desamparado, acaso, sin protección y defensa alguna, en medio del triste contexto, de la sociedad y el país del “Más de lo mismo”; un fatal e inexorable círculo vicioso, donde no cambia nada, nunca pasa nada, todo queda en la nada, siempre se habla mucho, de lo mismo, todos son iguales, todo da lo mismo y, todo termina siendo, inevitablemente, más de lo mismo… Este país, trucho y berreta, atado con alambre, de la improvisación, la impunidad, la corrupción, el chanterio, las falsas apariencias y el vulgar cartón pintado, en el cual, siempre pierde, se perjudica y hasta se funde, la persona buena honrada y laboriosa, que trabaja… Salvemos entonces, a ese pequeñuelo, de la villa de emergencia, pensando en el porvenir, de las nuevas y promisorias generaciones argentinas, y soñando, un país de trabajo, lucha, esfuerzo, actividad productiva y generación de riqueza; no, la triste y nefasta “Patria Financiera”, de las especulaciones bursátiles y cambiarias, las elevadas tasas de interés, el dólar, la plata fácil, el exorbitante endeudamiento externo y, los grandes negociados de unos pocos, en detrimento, de las necesidades, el dolor, la miseria y el notorio empobrecimiento, de la mayoría… Sólo existe un rumbo posible: volver al camino de la Educación, la Honestidad y el Trabajo.

Carta a los Reyes Magos, de un pibe de la Villa, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Queridos Reyes Magos, la cartita, que les mando, en la punta de unos cuetes, la hago en nombre, de todos los purretes, de este rioba, tan lejos de la guita… Les pido, con la fe, nunca marchita, que en el reparto –minga de amarretes-, liguemos un buen cacho de juguetes, y un morfi, que consuele a la pancita… Aquí, todo es tristeza y misiadura, el jotraba, la lucha forte y dura, el mistongo bulín, las alpargatas… Los esperamos, piolas… Un saludo… Firmado: Miguelito, el orejudo, un pibe de la Villa de las Latas.

Suscripción para recibir en tu correo electronico

Efemérides, Biografias, Personajes Chivilcoyanos, Lunfardo y demás noticias del Archivo Literario.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *