Reflexión lunfarda: El camino del Trabajo, en la Argentina del más de lo mismo…

 

La palabra profunda y reflexiva del Lunfardo, nos invita hoy, a meditar acerca de la trascendental e incuestionable importancia del Trabajo, como un factor de índole fundamental, para el avance y el progreso delas naciones y, el desarrollo, la evolución positiva y el crecimiento de los pueblos. La importancia del Trabajo, siempre remarcada y subrayada, a lo largo y a través dela historia cronológica, de nuestra humanidad, puntualizando que, las fuerzas laborales, con su tenacidad, ímpetu y energía, contribuyeron como nadie, de un modo vivo y poderoso, a la generación de bienes y riquezas,  la superación y perfeccionamiento del Hombre y, la civilización y el bienestar de las sociedades. El ex presidente argentino, teniente general Juan Domingo Perón, que además de un verdadero estadista, fue sin dudas, un pensador, escritor y filósofo, de alta capacidad didáctica y, un genuino y admirable espíritu docente, con proverbial y maravillosa sabiduría, señalaba: «El progreso del país, depende dela forma en que cada habitante trabaja, produce y ahorra. El que no trabaja, produce y ahorra, es un elemento destructivo y un parásito social. La única moneda que vale para nosotros, es la del trabajo y los bienes de producción, que nacen del trabajo. Producir y ahorrar, deben ser dos pensamientos, grabados en la conciencia económica del pueblo. El país, debe producir, por lo menos, todo lo que consume. El pueblo, capitaliza la economía por el ahorro, y la producción de su trabajo y la economía, sirven al bienestar del pueblo» .Por su parte, el caracterizado y prestigioso abogado, dirigente político, orador, periodista y hombre público chivilcoyano, Dr. Francisco José Falabella, manifestaba: «La prioridad número uno, es que todo el pueblo trabaje, que el trabajo sea organizado y estimulado por el Estado, y que mediante una multiplicación de los bienes – única fórmula -, se pueda dar al pueblo, el bienestar general». Hoy, más que nunca, debemos recuperar los principios éticos y los valores morales, humanos, patrióticos y espirituales, como también,  la mentalidad, la conciencia y, la sagrada cultura del Trabajo, para derrotar así, el negro y nefasto círculo vicioso, del país del «más de lo mismo», donde no cambia nada, nunca pasa nada, todo queda en la nada, siempre se habla mucho de lo mismo, todos son iguales, todo da lo mismo y, todo termina, inexorablemente siendo, más de lo mismo…El país, en el que hay gente que,  se ha hecho y se hace rica, en forma ilícita, sin trabajar, y contrariamente, siempre pierde, se perjudica y se hasta funde, en el plano económico, la persona buena, honrada y laboriosa, que trabaja… No podemos aguardar resultados distintos, haciendo siempre lo mismo, y los Hombres, como los árboles, se conocen y aprecian por sus propios frutos… Hoy, más que nunca, debemos predicar y sembrar, con el testimonio de nuestra conducta y el buen ejemplo de vida, y  volver al camino del Trabajo – frente a la anticultura de la holgazanería, la vagancia y el facilismo -, el esfuerzo, la lucha, la verdad y la justicia – delante de la corrupción y la impunidad -, la concordia y unión fraternas, la solidaridad y, los auténticos y nobles valores del alma…  Sólo existe, un claro y esperanzado rumbo posible: La senda de la » Educación, la Honestidad y el Trabajo».

El camino del Trabajo, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director-organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Volvamos al camino del laburo, la pulenta fetén y el optimismo, ya lejos, del mortal más de lo mismo, la matufia, el afano, el cielo obscuro… Volvamos al camino, bien seguro, del amor y el debute patriotismo, y junemos, sin broncas ni egoísmo, el cielo tan pintón, de un gran futuro. Volvamos al ejemplo edificante, la justicia y la paz, sin atorrante, chanta, garca, buscón, grupo y macana… Y venciendo la fiera mishiadura, qué triunfe y haga roncha, quien labura, y los chorros, al fin, vayan en cana.

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